15/06/2026
El peso de las dos semanas de exámenes de los EXTASIS se sentía en el aire, pero para mí, la verdadera prueba comenzó en cuanto entregué el pergamino del primer examen. No nos había tocado juntos; las mesas estaban separadas por casas y apellidos, así que pasé cada ma***to minuto conteniendo la respiración, sabiendo lo que tenía que hacer en cuanto cruzara la puerta del Gran Comedor.
Caminé a paso firme hacia el patio de Hogwarts, con el corazón golpeándome las costillas como un animal enjaulado. Y ahí estabas.
—¡Allison! —te llamé, acelerando el paso hasta quedar frente a ti.
Llevabas tu uniforme de Slytherin impecable, el cabello rubio cayendo de lado y esa mirada que siempre lograba calmar cualquier tormenta en mi cabeza. Sentí un vuelco en el estómago. La culpa me carcomía por dentro, pero ya no podía seguir ocultándote la verdad. Tenía que ser fuerte, por ti.
Te tomé de las manos, sintiendo su calidez una última vez, y te miré fijamente a los ojos.
—Allison, escuchame por favor. Necesito que me escuches —empecé, y mi voz tembló un poco, aunque traté de mantener la compostura—. Recuperé mi memoria. Completamente. Sé quién soy, sé todo lo que pasó... y te recuerdo a ti. Merlin, te recuerdo tanto.
Una pequeña sonrisa comenzó a dibujarse en tus labios, pero la apagué de golpe antes de que pudiera florecer.
—Te amo. Te amo con todas las fuerzas de mi corazón, Allison, como nunca he amado a nadie —confesé, y sentir el peso de esas palabras casi me quiebra—. Pero... tenemos que terminar. Esto se acaba hoy.
Tu expresión cambió a una de total confusión, y quise retroceder, quise borrar lo que acababa de decir, pero me obligué a continuar.
—Solo te he lastimado todo este tiempo. Desde que perdí la memoria, desde antes... solo he traído dolor a tu vida. Y no puedo seguir haciéndote esto. Pero no es solo por el pasado, Allison... es por lo que soy.
Solté tus manos lentamente, sintiendo el frío del patio colarse entre nosotros. Di un paso atrás, obligándome a mirarte con la cruda realidad reflejada en mis ojos.
—Soy un licántropo, Allison. Soy un monstruo.
La palabra sonó horrible y pesada en el aire del patio.
—Cada luna llena me convierto en una bestia que no tiene control, que no razona. Si te quedas a mi lado, si sigues conmigo... podría llegar a lastimarte. Podría incluso matarte en una de mis transformaciones y jamás me lo perdonaría. No soy seguro para ti. Lo mejor, lo único correcto que puedo hacer por primera vez en mi vida, es pedirte que te alejes.
Olvídate de mí, Allison. Olvida que existo, porque no voy a permitir que mi maldición te destruya.
Me di la vuelta antes de ver las lágrimas en tus ojos o de escuchar tu respuesta, porque sabía que si te escuchaba suplicar o decir que no te importaba, no tendría la fuerza suficiente para dejarte ir. Caminé arrastrando los pies hacia el castillo, sintiendo que dejaba mi alma entera en ese patio.