31/03/2026
Reflexión sobre el patrimonio en Valparaíso.
Hoy circulan registros del estado actual del ex Hotel Royal: un edificio saqueado reiteradamente y completamente abandonado.
Entre septiembre de 2018 y julio de 2025 habitamos y gestionamos ese espacio como un centro cultural activo, independiente y autogestionado. Más de 400 artistas desarrollaron ahí sus procesos creativos, y más de 40.000 personas circularon como público por conciertos, exposiciones, teatro y ferias de oficios. Fue un espacio vivo, sostenido con trabajo real.
Por eso la pregunta es inevitable:
¿para esto nos sacaron?
Cuesta entender que se haya terminado un proyecto que funcionaba y generaba renta, probablemente por no ajustarse a expectativas del mercado inmobiliario, muchas veces desconectadas de la realidad económica de Valparaíso.
Lo más grave es que esto fue previsto. Por eso impulsamos durante años instancias de diálogo y trabajo con el Gobierno Regional, la Municipalidad y la Seremi de las Culturas, buscando evitar que el edificio terminara en abandono. Pero esas instancias no se tradujeron en acciones concretas.
Insistimos. Y lo que recibimos fueron portazos.
Hoy el deterioro es evidente, y también las responsabilidades: de los dueños y de los organismos públicos que no actuaron a tiempo. Se sabía, se advirtió, y aun así se prefirió mirar hacia otro lado.
En Valparaíso el patrimonio se destruye mientras quienes tienen la responsabilidad directa observan sin actuar.
Nosotros no fuimos espectadores. Demostramos que estos espacios sí pueden activarse.
Entonces preguntamos:
¿qué se está esperando?
¿que el edificio termine de destruirse?
¿que ocurra una tragedia?
Desde Casa Polanco seguimos creyendo en la recuperación del patrimonio, pero esto no puede seguir ocurriendo con total impunidad.
El abandono también es una decisión.