Movimiento de Pobladores en Lucha. MPL - Chile.

Movimiento de Pobladores en Lucha. MPL - Chile. Organización de pobladores MPL. Chile. Autogestión; Lucha y Educación popular. Por la Vida Digna y hasta la Autonomía Total.

El Movimiento de Pobladores en Lucha es una organización popular que materializa la liberación de los pueblos y el horizonte de la Vida Digna a través de la Lucha, la Autogestión Constituyente y la Educación Popular. Somos el rostro de quienes pueblan el territorio, las manos de quienes día a día producen socialmente el hábitat. Somos las esperanzas de quienes decidieron mostrar y mostrarse, que sí se puede, que es posible una ciudad y un mundo distintos. Somos la unión de comités de allegados que en julio del año 2006 parió un movimiento antisistémico de cuño popular que trabaja cotidianamente en la construcción de poblaciones de nuevo tipo y el nacimiento de nuevos pobladores y pobladoras. Desde la Lucha para botar las barreras que levantan los ricos y poderosos frente al avance de los pobres, desde la Autogestión para recuperar y administrar las riquezas producidas por nuestra clase, y desde la Educación Popular para contribuir a la liberación cultural de nuestros pueblos. El MPL nació en el año 2006 en la comuna de Peñalolen, y está por cumplir ya 8 años de vida y combate, y se ha ido expandiendo ya a 6 comunas (Stgo. Centro, San Miguel, San Joaquín, La Reina, San Bernardo y la Pintana) en la R.M., y ha comunas en 4 regiones (Arica, Antofagasta, Valparaiso y Bio-Bio). Es un movimiento de base, que agrupa en su interior alrededor de 1.000 familias organizadas en asambleas en torno a comités de vivienda, que en su mayor parte viven como allegados. El proyecto político del MPL opera a dos tiempos; en el corto plazo lucha por la producción social del hábitat popular, incluyendo todas las dimensiones del derecho a la ciudad, es decir vivienda, educación, salud, trabajo, etc. Hay tres ejes a través de los que realizan esta tarea: la autogestión, la educación popular y la lucha política. Y en largo plazo, va proyectando una estrategia cultural y política de carácter constituyente para copar y dispersar el Estado desde abajo a la izquierda, a la vez que se busca acoplarse al proyecto global anticapitalista (especialmente en Latinoamérica), pero tal horizonte no se concibe mecánicamente como un estadio al cual acceder en un futuro hipotético sino, desde la praxis de su cotidianidad presente en la siembra y dispersión de poder popular, y no buscando cambiar el mundo directamente, sino cambiando nuestro vivir y convivir para que de ahí surjan nuevos mundos. Este horizonte integraría a todos quienes desean una sociedad más democrática e igualitaria, y lo llamamos La Vida Digna. Todo lo realizado hasta la fecha es y ha sido posible en un proceso de convergencia de miembros de asambleas, dirigentes, militantes, y colaboradores, quienes se integran a un proyecto común que funda y conserva la identidad consensual del movimiento, la del Nuevo Poblador y Pobladora que construye hoy la Nueva Población como realización actual y futura de la Vida Digna. Como parte fundamental de nuestro proyecto común, hemos ido creando diversas unidades productivas y de servicio que operan a la manera de una naciente Mancomunal, como son la EGIS-Constructora del movimiento, La Concejalía Popular, la Corporación Educacional Poblar, el Colegio para adultos Paulo Freire, El Jardín Comunitario Epuwen, La Escuelita Jugando Aprendo, la Secretaria Popular de Planificación Territorial, El Comando de Comunicación Contrapsicológica y multitud de otros pequeños proyectos desarrollados (Del ámbito editorial, de Radio, de recreación, cooperativas de oficios, apoyo a otras luchas, etc.).

En el marco de nuestros 20 años, desde el Movimiento de Poblador@s en Lucha abrimos la convocatoria a la Escuela de Form...
08/10/2026

En el marco de nuestros 20 años, desde el Movimiento de Poblador@s en Lucha abrimos la convocatoria a la Escuela de Formación Política “La Pobladora: por el derecho a la vivienda y la ciudad”. 🏘️✊🏻

Queremos compartir parte de lo aprendido en estas dos décadas de organización, movilización, derrotas, aprendizajes y victorias.

La escuela está dirigida a dirigentas y dirigentes sociales, territoriales y comunitarios que quieran fortalecer herramientas para enfrentar el período que vivimos y seguir construyendo organización desde los territorios.

Serán 6 módulos presenciales en Peñalolén, donde nos encontraremos con dirigentas/es sociales, referentes poblacionales, académicas/os, profesionales y especialistas en distintas materias, poniendo en diálogo los saberes populares con otros conocimientos y experiencias. 📚🗣️.

Partimos el sábado 17 de octubre con la participación del historiador y profesor Mario Garcés Durán y de Natalia Garrido Toro , dirigenta del MPL.

La escuela es un esfuerzo autogestionario del Movimiento de Poblador@s en Lucha, realizado en colaboración con la Corporación Educacional Poblar.

Cupos limitados: 30 participantes.

Inscripciones 👇🏻https://forms.gle/G8w7dDPQMrAGj2Ki9

Porque en tiempos complejos, organizarnos, formarnos y encontrarnos también es parte de la lucha. ✊🏻🔥

MPL – 20 años construyendo la nueva población, contra, sin y desde el Estado.

DEVUELVAN LOS RECURSOS PARA LAS FAMILIAS SIN CASA.
29/09/2026

DEVUELVAN LOS RECURSOS PARA LAS FAMILIAS SIN CASA.

Hola amigos y amigas del MPL, este sabado 3 de Octubre tenemos esta gran actividad de autogestion, es Arrollado con papa...
29/09/2026

Hola amigos y amigas del MPL, este sabado 3 de Octubre tenemos esta gran actividad de autogestion, es Arrollado con papas cosida y pollo asado con Agregado reserva tu plato para llevar y servir.
+56983719151.

Comenzamos 11:15am. 🔥🔥🔥Canta el tiuque sobrevolando el Fuego abuelo, canta la tierra alumbrada por el Tata inti, se elev...
27/09/2026

Comenzamos 11:15am. 🔥🔥🔥
Canta el tiuque sobrevolando el Fuego abuelo, canta la tierra alumbrada por el Tata inti, se eleva el rezo rebelde para temazcalear x el huemul interior, desde donde la revolución es posible y la liberación una hermosa flor por regar.

22/09/2026

Los pobres siempre han luchado por tener y ser familia
La familia también ha sido una lucha de los sectores populares
Cuando hablamos de la familia solemos presentarla como una institución natural, permanente e inmutable. Sin embargo, la historia muestra algo diferente: las formas de construir familia han estado profundamente condicionadas por las relaciones económicas, sociales y de poder existentes en cada época.

Para los sectores populares, para quienes han vivido de su propio trabajo y para aquellos grupos históricamente excluidos, formar y mantener una familia nunca ha sido simplemente una cuestión privada. Ha sido también una lucha por las condiciones materiales necesarias para vivir juntos, criar a los hijos, protegerse y desarrollarse.

Por eso, cuando hablamos de la familia de los sectores populares, debemos preguntarnos no solamente cómo se relacionan sus integrantes, sino también qué condiciones sociales permiten o dificultan que esa familia pueda desarrollarse plenamente.

La familia antes de la propiedad privada
Los estudios de Lewis Henry Morgan, retomados posteriormente por Friedrich Engels, permitieron cuestionar la idea de que la familia tal como la conocemos actualmente haya existido desde siempre.

Las formas familiares han cambiado históricamente junto con las transformaciones de la sociedad, de la producción y de las relaciones de propiedad. Engels, particularmente en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, relacionó estos cambios con el desarrollo de la propiedad privada y de las sociedades divididas en clases.

No se trata de idealizar las formas familiares del pasado ni de afirmar que existió una única manera de vivir en comunidad. Lo importante es comprender que la familia es también una construcción histórica y social.

Y en esa historia existe un elemento que muchas veces queda oculto: los sectores subordinados no siempre tuvieron siquiera el derecho efectivo a construir una familia con autonomía.

La esclavitud: cuando formar una familia no pertenecía al esclavizado
Uno de los ejemplos más brutales lo encontramos en la esclavitud.

Las personas esclavizadas eran consideradas jurídicamente como propiedad en los sistemas esclavistas. Su vida, su trabajo y, en muchos contextos, sus vínculos familiares estaban sometidos al poder del propietario.

Los hijos podían ser separados de sus madres y padres. Las parejas podían ser separadas. La reproducción podía ser tratada como parte de la reproducción de la propia fuerza de trabajo esclavizada.

Es decir, para millones de seres humanos, la posibilidad de vivir en familia dependía de una relación de poder que no controlaban.

La familia de los sectores dominados fue, por lo tanto, también una lucha por el derecho a permanecer juntos, criar a los hijos y decidir sobre la propia vida.

El mundo feudal y la realidad de los trabajadores del campo
Con el desarrollo de las sociedades feudales y posteriormente de distintas formas de explotación agraria, la situación cambió, pero las relaciones de dominación continuaron condicionando la vida familiar de los sectores populares.

En Chile, esta realidad puede observarse históricamente en la figura del inquilino, sometido a relaciones de dependencia respecto del terrateniente.

El trabajador rural no solamente entregaba su trabajo. Su existencia cotidiana estaba determinada por una estructura social profundamente desigual.

La dependencia económica, los abusos y las relaciones de poder existentes en el campo chileno tuvieron consecuencias profundas sobre la vida de las familias populares.

No es casual que la historia social chilena esté atravesada por la figura del huacho. La expresión "Chile, país de huachos" ha sido utilizada para describir una realidad histórica en la que muchos niños crecieron sin la presencia estable de ambos progenitores, en un contexto marcado por profundas desigualdades sociales y relaciones de dominación.

Esto nos muestra nuevamente que la posibilidad de formar una familia estable no depende únicamente de la voluntad individual.

La clase trabajadora y la lucha por el tiempo para vivir
Con el desarrollo del capitalismo aparece una nueva forma de explotación.

El trabajador vende su fuerza de trabajo a cambio de un salario. Pero el problema no termina en el salario.

También está en juego el tiempo de vida.

Cuando una persona debe trabajar jornadas extensas, realizar horas extraordinarias, tener dos o incluso tres trabajos para poder sobrevivir, el tiempo disponible para sus hijos, su pareja, sus padres y su comunidad disminuye.

El trabajador puede tener una familia, pero puede carecer del tiempo necesario para vivirla.

Puede tener hijos, pero pasar gran parte del día fuera de la casa.

Puede amar a su pareja, pero llegar agotado después de una extensa jornada laboral.

Por eso, la explotación no afecta solamente el bolsillo de la clase trabajadora. También puede afectar sus relaciones humanas y familiares.

La vivienda: el cuerpo material de la familia
Aquí aparece un elemento fundamental: la vivienda.

Podemos decir que la familia es una célula fundamental de la sociedad, pero toda célula necesita un cuerpo material donde desarrollarse.

Ese cuerpo, para la familia, es la vivienda.

No estamos hablando simplemente de cuatro paredes.

Una vivienda permite tener intimidad, descansar, conversar, estudiar, criar, compartir y resolver conflictos. Permite que padres, madres, hijos, hijas y otros integrantes de la familia tengan espacios propios y puedan construir relaciones más estables.

Por eso, la lucha por la vivienda también es una lucha por la familia.

Y esto no significa defender exclusivamente un modelo de familia nuclear. Las familias pueden ser nucleares, extensas, monoparentales, homoparentales, ensambladas, adoptivas y adoptar muchas otras formas.

Lo fundamental es que las personas que componen una familia puedan desarrollar sus vínculos en condiciones dignas.

Allegamiento, arriendo y precariedad
En los sectores populares, muchas familias viven en condiciones de allegamiento, comparten viviendas pequeñas o deben destinar una parte excesiva de sus ingresos al arriendo.

Cuando varias generaciones deben compartir pequeños espacios, se producen tensiones que no necesariamente tienen su origen en una "mala familia".

Muchas veces el problema está en las condiciones materiales en las que esa familia está obligada a vivir.

Un padre y una madre pueden querer acompañar a sus hijos, pero no disponen de un espacio adecuado.

Los hermanos pueden tener dificultades para estudiar porque comparten una habitación.

Una pareja puede no tener privacidad.

Los adolescentes pueden pasar gran parte del tiempo fuera de la vivienda porque dentro de ella no existen las condiciones necesarias para desarrollar su vida.

Por eso debemos evitar responsabilizar exclusivamente a las familias por problemas que también tienen un origen social.

La vivienda propia y el desarrollo de la familia proletaria
Para la clase trabajadora, acceder a una vivienda propia no significa solamente dejar de pagar arriendo.

Significa conquistar una base material desde la cual desarrollar la vida.

Cuando una familia logra acceder a una vivienda adecuada, pueden producirse transformaciones importantes en las relaciones entre sus integrantes.

Puede mejorar la relación entre hermanos.

Puede existir mayor privacidad y estabilidad en la relación de pareja.

Puede mejorar la relación entre padres e hijos y entre hijos y padres.

Los niños pueden disponer de un espacio más adecuado para estudiar y descansar.

La familia puede relacionarse de otra manera con su barrio y con su comunidad.

Por eso, la vivienda debe ser comprendida como una política social, familiar y comunitaria, y no solamente como una política habitacional.

Cuando la sociedad abandona a la familia
Existe además un problema que debemos mirar con especial atención.

Cuando una familia vive permanentemente en condiciones de precariedad, hacinamiento, allegamiento, inseguridad y pobreza, sus posibilidades de protección disminuyen.

Si los padres deben trabajar prácticamente todo el día, ¿Quién acompaña a los niños?

Si la vivienda no tiene condiciones adecuadas, ¿Dónde estudian?

Si los adolescentes no encuentran espacios de encuentro y participación dentro de su hogar y comunidad, ¿Dónde construyen sus relaciones sociales?

Si el barrio está marcado por la violencia, el narcotráfico o la delincuencia, ¿Qué alternativas concretas tiene un niño o adolescente para desarrollar su vida?

Aquí aparece una cuestión fundamental: no podemos entregar exclusivamente a la policía la responsabilidad de enfrentar la delincuencia, del mismo modo que no podemos entregar exclusivamente a los profesores la responsabilidad de educar a nuestros hijos.

La familia como espacio de protección y desarrollo
La familia es uno de los primeros espacios donde aprendemos a hablar, relacionarnos, expresar emociones, resolver conflictos y comprender el mundo.

Pero para que pueda cumplir adecuadamente esa función necesita condiciones materiales y sociales.

Una familia sometida permanentemente al endeudamiento, al desempleo, a la inseguridad habitacional, a largas jornadas laborales y a la precariedad puede experimentar niveles importantes de estrés.

Por eso, cuando hablamos de problemas como violencia intrafamiliar, consumo problemático de dr**as, delincuencia, deserción escolar o dificultades de salud mental, debemos evitar explicaciones simples.

No se trata de decir que la pobreza automáticamente produce delincuencia o violencia. Sería falso.

Pero tampoco podemos ignorar que las condiciones materiales influyen en la vida familiar y en las oportunidades de desarrollo de niños, jóvenes y adultos.

La lucha por la familia continúa
La historia de los sectores populares también puede leerse como una historia de lucha por construir y proteger familias.

Desde las personas esclavizadas que lucharon por permanecer junto a sus hijos, pasando por los trabajadores rurales sometidos a relaciones de dependencia, hasta las actuales familias trabajadoras que enfrentan arriendos elevados, allegamiento, empleos precarios y extensas jornadas laborales, existe un elemento común:

la lucha por tener las condiciones materiales para vivir y desarrollarse como familia.

Por eso, la lucha por la vivienda no debe reducirse a conseguir una propiedad.

Es también una lucha por el derecho a tener tiempo, intimidad, seguridad, educación, salud, trabajo digno y espacios comunitarios.

Es una lucha por recuperar para las familias trabajadoras algo que el sistema económico muchas veces les quita: el tiempo y el espacio para vivir.

Conclusión
Los pobres siempre han luchado por tener y ser familia.

No porque exista una única forma correcta de familia, sino porque las personas necesitan vínculos de cuidado, afecto, protección y pertenencia para desarrollarse.

La historia demuestra que los sectores populares han tenido que luchar no solamente contra la explotación económica, sino también contra las condiciones que dificultan la construcción de una vida familiar estable.

Por eso, cuando un poblador lucha por una vivienda, no está luchando solamente por una casa.

Está luchando por sus hijos.

Por su pareja.

Por sus padres.

Por sus hermanos.

Por el derecho a tener un espacio donde conversar, descansar, estudiar, criar y construir una vida.

La vivienda es el cuerpo material de la familia.

Y cuando una familia no tiene vivienda adecuada, debe pagar un arriendo que consume gran parte de sus ingresos o vive permanentemente en condiciones de allegamiento, la vida familiar se vuelve más difícil.

En esas condiciones, muchos niños y adolescentes terminan pasando gran parte de su tiempo en la calle. Y cuando la familia, la comunidad y el Estado no generan alternativas suficientes, otros actores pueden ocupar ese espacio: la violencia, el narcotráfico y la delincuencia.

Por eso, defender a la familia de los sectores populares no significa volver al pasado ni imponer un determinado modelo familiar.

Significa garantizar las condiciones materiales y sociales para que todas las familias, cualquiera sea su forma, puedan desarrollarse dignamente.

La lucha por la vivienda, entonces, es también una lucha por la vida.

GUILLERMO GONZALEZ CASTRO.
Movimiento de Pobladores y Pobladoras En Lucha
(MPL)

09/09/2026

La comunicación familiar a un grupo de familias integrantes de un proyecto de vivienda autogestionada en la comuna de Peñalolén”

Resumen ejecutivo de la investigación.
La presente investigación aborda los cambios producidos en las relaciones comunicacionales al interior de un grupo de familias que, mediante un proceso de organización y autogestión, accedieron a una vivienda propia en la Comunidad Las Araucarias MPL, ubicada en la comuna de Peñalolén. El estudio surge a partir de la necesidad de comprender cómo el cambio desde una situación previa de allegamiento y menores espacios habitacionales hacia una vivienda propia puede influir en las relaciones familiares y comunitarias.

La investigación considera como dimensiones principales la comunicación entre la pareja, la relación comunicacional en torno a los hijos e hijas, la crianza, la vida sexual, la comunicación entre hermanos y la existencia de una vida comunitaria al interior del conjunto habitacional. Para ello se aplicó una encuesta de 37 preguntas a una muestra de 32 familias, pertenecientes a un conjunto habitacional compuesto por 120 viviendas.



Resultados de la encuesta

1. Comunicación de la pareja en relación con los hijos e hijas

Los resultados muestran que la comunicación de la pareja en torno a los hijos e hijas presenta niveles elevados.

Pregunta 1: El 93% señala que conversa con su pareja acerca del rendimiento escolar de sus hijos e hijas; un 5% señala que no y un 2% no sabe o no responde.
Pregunta 2: El 93% declara que junto con su pareja asiste a reuniones de apoderados; un 5% señala que no y un 2% no sabe o no responde.
Pregunta 3: El 86% considera que la comunicación con su pareja respecto de sus hijos e hijas ha mejorado desde que se mudaron al nuevo hogar; un 12% señala que no ha mejorado y un 2% no sabe o no responde.
Pregunta 4: El 43% declara tener diferencias con su pareja respecto de la crianza de sus hijos, mientras que el 57% señala que no tiene dichas diferencias.
Pregunta 5: Pregunta abierta referida a cómo solucionan las diferencias de crianza. En las respuestas se identifica como tendencia relevante el diálogo y la conversación.
Pregunta 6: El 71% señala que la dinámica para resolver estas diferencias cambió desde que se trasladaron al nuevo hogar, mientras que el 29% señala que no cambió.
Estos datos muestran que existe una alta disposición de las parejas a conversar sobre los hijos y que una proporción importante percibe una modificación favorable de esta comunicación después del cambio de vivienda.

2. Comunicación cotidiana de la pareja

En relación con la comunicación cotidiana:

Pregunta 7: El 83% señala que al llegar del trabajo conversa con su pareja acerca de cómo estuvo su día, mientras que el 17% señala que no.
Pregunta 8: Pregunta abierta sobre los principales obstáculos para conversar cotidianamente con la pareja. No se presenta un porcentaje cerrado en la tabulación.
Pregunta 9: El 60% señala que la dinámica cotidiana de la pareja cambió desde que se mudaron al nuevo hogar; el 26% señala que no cambió y el 14% no sabe o no responde. Este último constituye el porcentaje más alto de no respuesta registrado en la encuesta.
3. Resolución de conflictos en la pareja

Los resultados relacionados con la resolución de problemas muestran una importante presencia del diálogo:

Pregunta 10: El 86% señala que cuando existen conflictos en la pareja los solucionan conversando; el 12% señala que no y el 2% no responde.
Pregunta 11: El 79% considera que el cambio de casa ha beneficiado la resolución de problemas entre ambos; el 17% señala que no y el 2% no responde.
Estos resultados permiten observar que, para una mayoría de las familias encuestadas, el nuevo espacio habitacional se relaciona con modificaciones en la forma de enfrentar y resolver los conflictos de pareja.

4. Comunicación no verbal y afectividad de la pareja

Los resultados de las preguntas relacionadas con afecto, cariño y expresiones de amor son los siguientes:

Pregunta 12: El 83% declara tener una relación de afecto con su pareja, expresada en cariño, caricias u otras manifestaciones; el 14% señala que no.
Pregunta 13: El 86% señala que se divierte y se ríe con su pareja; el 12% señala que no.
Pregunta 14: El 95% considera que su pareja realiza gestos que demuestran amor hacia él o ella; el 2% señala que no y el 2% no responde.
Pregunta 15: El 83% declara realizar gestos hacia su pareja que demuestran amor; el 14% señala que no y el 2% no responde.
Pregunta 16: Pregunta abierta destinada a conocer en qué habían cambiado estas expresiones afectivas después del cambio de hogar. No posee un porcentaje cerrado en la tabulación.
Los resultados evidencian una alta presencia de expresiones afectivas dentro de las parejas encuestadas, especialmente en la percepción de recibir gestos de amor por parte de la pareja.

5. Vida sexual de la pareja

La segunda dimensión aborda la vida íntima y sexual de las parejas:

Pregunta 17: El 88% considera que el nuevo hogar ha beneficiado su relación íntima o sexual; el 10% señala que no y el 2% no responde.
Pregunta 18: El 76% considera que mantiene una frecuencia de intimidad suficiente con su pareja; el 14% señala que no y el 10% no responde.
Pregunta 19: El 72% señala que su vida íntima ha cambiado desde el cambio de hogar; el 21% señala que no y el 7% no responde.
Pregunta 20: El 83% declara estar satisfecho con su vida sexual; el 7% señala que no y el 10% no responde.
Pregunta 21: El 83% considera que el cambio de hogar ha beneficiado esta situación; el 10% señala que no y el 7% no responde.
En esta dimensión se observa que una amplia mayoría vincula el nuevo espacio habitacional con una mejoría de su vida íntima y sexual.

6. Comunicación entre padres, madres, hijos e hijas

La tercera dimensión estudió las relaciones comunicacionales entre padres, madres e hijos e hijas:

Pregunta 22: Pregunta abierta sobre la forma en que los padres y madres solucionan los problemas con sus hijos e hijas. Las alternativas contemplaban resolverlos a golpes, conversar, no tomar en cuenta el problema u otras formas. La tabulación presentada no entrega un porcentaje cerrado para esta pregunta.
Pregunta 23: El 90% señala que la forma en que resolvían anteriormente los problemas con sus hijos e hijas ha mejorado con el cambio al nuevo hogar; el 10% señala que no.
Pregunta 24: El 98% señala tener el hábito de conversar diariamente con sus hijos e hijas; el 1% señala que no.
Pregunta 25: El 88% considera que el cambio de hogar posibilita mayores espacios para conversar con sus hijos e hijas; el 5% señala que no.
Pregunta 26: El 90% considera que sus hijos e hijas los ven como amigos; el 7% señala que no y el 2% no responde.
Pregunta 27: El 52% señala que esta relación cambió desde el cambio de hogar, mientras que el 45% señala que no y el 2% no responde.
Estos resultados muestran una comunicación cotidiana muy elevada entre padres, madres e hijos e hijas, destacando especialmente el 98% que declara conversar diariamente y el 88% que considera que la nueva vivienda posibilita mayores espacios para la conversación.

7. Rendimiento escolar

La investigación también examinó posibles cambios en el rendimiento y los hábitos de estudio:

Pregunta 28: El 60% declara que las notas de sus hijos e hijas han mejorado desde el cambio de hogar; el 38% señala que no y el 2% no responde.
Pregunta 29: El 60% señala que los hábitos de estudio de sus hijos e hijas han cambiado desde el cambio de casa; el 38% señala que no y el 2% no responde.
La investigación interpreta estos resultados como un elemento positivo, considerando que el nuevo espacio habitacional puede ofrecer mejores condiciones para el estudio y el desarrollo de las actividades familiares.

8. Comunicación entre hermanos

Respecto de las relaciones entre hermanos:

Pregunta 30: El 79% declara que sus hijos e hijas realizan actividades en común; el 12% señala que no y el 10% no responde.
Pregunta 31: El 55% señala haber observado cambios en sus hijos e hijas después del cambio de hogar; el 38% señala que no y el 7% no responde.
Pregunta 32: El 79% considera que sus hijos e hijas tienen buena comunicación entre ellos; el 19% considera que no y el 2% no responde.
Pregunta 33: El 71% considera que el cambio de hogar ha beneficiado la comunicación entre hermanos; el 19% señala que no necesariamente y el 10% no responde.
Los resultados permiten observar una valoración mayoritariamente positiva de las relaciones entre hermanos, especialmente en cuanto a las actividades compartidas y la percepción de una buena comunicación.

Estos datos muestran que la obtención de la vivienda propia no significó el abandono de la dimensión colectiva. Por el contrario, una amplia mayoría continúa identificándose con la comunidad, participando de espacios de decisión colectiva y manteniendo relaciones con sus vecinos.

Síntesis general de los resultados

Considerando el conjunto de los resultados, se observa una tendencia predominantemente favorable respecto de los cambios experimentados después de la obtención de la vivienda propia. Los datos muestran transformaciones en diferentes dimensiones de la vida familiar: comunicación de pareja, crianza, resolución de conflictos, afectividad, vida sexual, relación entre padres e hijos, rendimiento escolar, hábitos de estudio, comunicación entre hermanos y vida comunitaria.

Entre los resultados más significativos destacan el 93% que conversa con su pareja sobre el rendimiento escolar de sus hijos, el 86% que señala una mejoría de la comunicación de pareja en torno a los hijos, el 86% que declara resolver los conflictos conversando, el 79% que considera que el cambio de vivienda favoreció la resolución de problemas de pareja, el 88% que considera beneficiada su vida íntima, el 98% que declara conversar diariamente con sus hijos, el 88% que señala disponer de mayores espacios para conversar con ellos, el 60% que observa una mejoría en las notas de sus hijos, el 60% que observa cambios en sus hábitos de estudio, el 71% que considera beneficiada la comunicación entre hermanos, el 90% que se siente parte de la Comunidad Las Araucarias y el 93% que continúa sintiéndose parte del Movimiento de Pobladores en Lucha.

Desde la perspectiva de la Teoría General de Sistemas, estos resultados permiten comprender a la familia como un sistema abierto, cuyos miembros se encuentran interrelacionados y son interdependientes. El cambio en las condiciones habitacionales modifica el entorno del sistema familiar y, con ello, puede generar transformaciones en sus formas de comunicación y relación.

Desde el Constructivismo, los resultados pueden comprenderse como parte de un proceso en que las familias construyen y aprenden nuevas formas de relación comunicacional a partir de su nueva situación habitacional. Desde la Teoría de la Acción Colectiva, adquiere especial importancia el proceso organizativo previo a la obtención de la vivienda, el sentido de pertenencia y la toma colectiva de decisiones. La vivienda aparece así no solamente como una solución material, sino como el resultado de un proceso de organización social que continúa expresándose en la vida comunitaria.

En conclusión, los resultados de esta investigación permiten plantear que la vivienda propia constituye mucho más que la adquisición de un espacio físico. En el caso estudiado, el acceso a la vivienda mediante un proceso de organización y autogestión se relaciona con transformaciones percibidas en las relaciones comunicacionales, afectivas y familiares, así como con la permanencia de vínculos comunitarios.

Por tanto, el estudio aporta a la Orientación Familiar una mirada integral sobre la relación entre vivienda, familia, comunicación y comunidad. La familia no puede ser comprendida exclusivamente desde sus dinámicas internas, sino también desde las condiciones materiales y sociales en las que desarrolla su vida cotidiana. En este sentido, los resultados sugieren la importancia de considerar las dimensiones familiares y comunitarias dentro de las políticas habitacionales y sociales, entendiendo que el espacio donde las familias viven puede constituirse también en un factor que favorezca sus relaciones, su comunicación y sus procesos de integración comunitaria.

Guiermo Gonzalez Castro
Orientador familiar.


Movimiento de Pobladores y Pobladoras En Lucha
(MPL)


04/09/2026

LAS MAZMORRAS PSICOLÓGICAS
Del calabozo medieval al encierro invisible del capitalismo contemporáneo
Durante siglos, el poder tuvo lugares concretos para castigar a quienes desafiaban el orden establecido: las mazmorras. Eran espacios de encierro, castigo, hambre, aislamiento y sometimiento. El cuerpo era el principal territorio sobre el cual se ejercía el poder.
Pero las formas de dominación cambiaron.
Con el surgimiento de la sociedad moderna, el castigo dejó de depender exclusivamente de la violencia física. Como mostró Michel Foucault, el poder comenzó a desarrollar mecanismos de vigilancia, disciplina y normalización capaces de producir sujetos que aprendieran a controlarse a sí mismos.
Antonio Gramsci nos permite agregar otra dimensión: el poder no se sostiene solamente mediante la coacción. También necesita construir consenso, instalar determinadas ideas como naturales y lograr que los propios sujetos acepten como inevitables las condiciones en las que viven.
Desde una perspectiva materialista, Marx nos recuerda que la existencia humana no ocurre en el vacío. Las condiciones concretas de vida —el trabajo, la vivienda, la educación, la salud, los ingresos y la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas— condicionan profundamente la experiencia humana.
Vygotsky, desde la psicología histórico-cultural, permite comprender que la subjetividad tampoco se construye de manera aislada. El sujeto se desarrolla en relación con otros, con el lenguaje, con la cultura y con las condiciones sociales e históricas en las que vive.
Y aquí aparece Camus. El ser humano busca sentido, pero se encuentra con un mundo que no necesariamente ofrece un sentido universal. El absurdo aparece en esa contradicción entre nuestra necesidad de significado y el silencio del mundo.
¿Qué ocurre cuando ese vacío de sentido se encuentra con condiciones materiales de existencia marcadas por la precariedad, la inseguridad, la desigualdad, el endeudamiento, la falta de oportunidades y la imposibilidad de proyectar un futuro?
Es aquí donde propongo un concepto:
Las mazmorras psicológicas.
Las mazmorras psicológicas son formas contemporáneas de encierro que no necesitan muros, cadenas ni barrotes.
El sujeto puede caminar libremente por la calle y, sin embargo, sentirse atrapado.
Puede tener libertad jurídica y experimentar una profunda sensación de falta de alternativas.
Puede trabajar y continuar siendo pobre.
Puede estudiar y no encontrar oportunidades.
Puede endeudarse para sobrevivir.
Puede tener un techo precario y vivir permanentemente con miedo a perderlo.
Puede ser bombardeado diariamente con la idea de que su éxito o fracaso depende exclusivamente de él.
Entonces aparece una forma de dominación particularmente poderosa: hacer que las condiciones sociales sean vividas como fracasos individuales.
La pobreza puede convertirse en culpa.
La cesantía puede convertirse en vergüenza.
La precariedad puede convertirse en sensación de incapacidad.
La exclusión puede convertirse en aislamiento.
La imposibilidad de cumplir con las exigencias sociales puede convertirse en desesperanza.
La mazmorra ya no necesita estar debajo de un castillo.
Puede instalarse dentro de la subjetividad.
Esto no significa afirmar que todo sufrimiento psicológico tenga una causa económica o que el suicidio pueda explicarse por una sola variable. El sufrimiento humano es complejo y multidimensional.
Lo que sostengo es algo diferente:
las condiciones materiales en las que las personas desarrollan su existencia constituyen un componente fundamental para comprender la producción del sufrimiento psicológico contemporáneo.
Por eso, cuando observamos fenómenos como la desesperanza, la angustia, el aislamiento y el suicidio, no basta con mirar exclusivamente al individuo. También debemos preguntarnos por la sociedad que estamos construyendo y por las condiciones materiales en las que estamos obligando a vivir a millones de personas.
Las viejas mazmorras castigaban el cuerpo.
Las nuevas mazmorras pueden castigar la autoestima, la esperanza, la identidad y la capacidad de imaginar un futuro diferente.
El poder contemporáneo no siempre necesita decir:
“No puedes salir”.
A veces basta con conseguir que el propio sujeto termine creyendo:
“No existe ninguna salida”.
Ese es el desafío que planteo a la psicología y a las ciencias sociales: pensar el sufrimiento humano no solamente desde el individuo, sino también desde las condiciones históricas, económicas, culturales y materiales que producen subjetividad.
Las mazmorras cambiaron de forma.
La pregunta es si nosotros hemos aprendido a reconocerlas.
— Guillermo González
Propuesta conceptual: “Mazmorras psicológicas”

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