11/06/2023
*MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA*
*Arnaldo Flores Echeverría*
El menor de los hermanos de una familia numerosa. Fue educado en hogar de sindicalistas, donde el valor del trabajo y la integridad del obrero se reconocían y practicaban como pilar fundamental del Gobierno popular. Compromiso y responsabilidad proletaria. Cada integrante de esa casa, de ese sindicato y de esa fábrica ponía lo mejor de sí, porque sabían que la producción iba en directo beneficio para su Pueblo.
Pasado el 11, los Flores Echeverría fueron perseguidos, perdieron sus empleos, debieron resistir políticamente y sobrevivir en lo económico. Casualmente, por las cosas de la vida, llegaron a trabajar a las ferias libres.
Ahí Arnaldo, Nanito, apoyaba desde la madrugada a sus hermanos mayores, cargando y descargando, en el puesto, voceando los productos, ayudaba en todo lo que podía. También participaba en las colonias urbanas, enseñando a leer y escribir a niños pobladores.
Tal como aprendió en el corazón de su familia, era un hijo, estudiante, trabajador y militante ejemplar.
Fueron esas virtudes las que puso a disposición para derrocar a la Dictadura.
Y fue esa manera de ser la que su madre, Juanita Echeverría extrañó hasta sus últimos días.
*Óscar Tapia Leyton*
Un joven comprometido con su Partido y con su Pueblo. Durante la Unidad Popular fue uno de los tantos voluntarios que contribuyeron al progreso del país, en su día a día no existían horarios, la militancia la vivió las 24 horas y en todos los frentes.
Llegó el Golpe, Óscar se sumó a la resistencia y a la sobrevivencia.
A Carmen, su compañera de vida, la conoció en 1976. Con ella recorrían las tomas del sector poniente, sacando barro, levantando mediaguas y colaborando con todo lo que podían, luego regresaban caminando al sur de Santiago, un camino de horas, donde su amor fue creciendo.
La foto que conocemos de Óscar es de su matrimonio con Carmen, él estaba inmensamente feliz, se nota en sus ojos. A ella nunca le gustaron los hombres de bigotes, pero en él ni siquiera advirtió que los usaba.
Ya casados llegó su primer hijo.
Carmen, con un niño pequeño, disminuyó la intensidad de su participación política y Óscar, además de trabajar en el comercio, se fue involucrando más y más en la resistencia activa a la Dictadura. Los riesgos fueron asumidos por el Mota -apodo que recibía por su ensortijado pelo-. La militancia en esa época era cosa de vida o muerte.
En 1984 Carmen esperaba a su segundo hijo. Óscar no alcanzó a conocerlo.
*10 de junio de 1984*
Arnoldo Flores Echeverría y Óscar Tapia Leyton, ambos militantes del Partido Comunista, fueron acribillados por la Policía de Investigaciones en Almirante Barroso a metros de la esquina con Balmaceda.
Arnaldo un joven lleno de vida, con profundo compromiso social y militante de la Jota de Co**halí, fue ejecutado por agentes del Estado con tan solo 19 años. El Mota, como era conocido Óscar, tenía 32 años y se desempeñaba en ferias libres en labores de comercio.
En la época, la prensa de la dictadura publicó: “dos personas murieron en un enfrentamiento con fuerzas policiales al ser sorprendidas instalando bombas en la maestranza de Chilectra”, sin embargo, la Comisión Rettig es categórica al señalar que ambos fueron víctimas de la violencia estatal.
Arnaldo y Óscar, representan el compromiso de justicia y libertad que los jóvenes asumieron desde las poblaciones en todo el país, su lucha contra la Dictadura es un ejemplo imborrable para las nuevas generaciones.