03/06/2026
Los tiempos en que vivimos están repletos de conflictos, incertidumbres y desencantos que, por momentos, nos hacen perder la fe en la humanidad. Por eso quiero hablarles de algo distinto, algo inspirador. Quiero contarles sobre Mario.
Mario es angelino, profesor jubilado, actor y dramaturgo. Tiene más de 80 años y, cada vez que converso con él, descubro una virtud cada vez más escasa, no solo en personas de su edad, sino que en las personas en general, Mario no dejó que se le escapara la juventud, mantiene esa energía inagotable para crear, imaginar y emprender nuevos proyectos.
Nunca lo he escuchado hablar de dolores articulares, enfermedades o limitaciones propias de la edad. Mario habla de teatro, de ideas, de desafíos y de cómo revierte los obstáculos que se presentan en sus montajes teatrales. Los años y sus complicaciones no parecen ser tema en su vida, el teatro, sí.
Y entonces surge una pregunta inevitable, ¿cómo sería nuestra sociedad si más personas conservaran una motivación como la suya? ¿Cómo crecerían nuestros jóvenes si estuvieran rodeados de personas capaces de inspirar con el ejemplo?
A nuestros jóvenes les sobran modelos de adultos que se quejan, que viven en disputas, engaños o que persiguen únicamente sus propios intereses. En cambio, les faltan referentes que les enseñen con hechos que nunca se debe renunciar a la capacidad de imaginar, de soñar y de construir.
Cuando converso con Mario, siento que también rejuvenezco. Me demuestra que mis cansancios son tonteras, que siempre queda tiempo para aprender, crear e iniciar nuevos caminos.
Mario fue uno de los precursores del teatro en Los Ángeles durante los 60's y, décadas después, continúa trabajando con la misma pasión que seguramente sintió el primer día que pisó un escenario. ¿Será que el arte mantiene viva esa energía creadora? ¿Podré llegar a su edad con esa voluntad de seguir construyendo mis sueños?
Gracias por tu ejemplo querido Mario. El próximo 11 de junio estaré allí, en el Teatro Municipal de Los Ángeles para disfrutar de tu nuevo montaje, e intentaré aprender de ti, que la pasión no tiene edad.
PD. Mario es el de la izquierda.