11/09/2015
Historia
Los primeros habitantes
Los primeros vestigios históricos de la comuna se remontan a los rastros dejados por las culturas indígenas pre-hispanicas presentes en la zona cazadores en primera instancia (12000 - 8000 ac.), cultura Molle (150 ac.) y Pueblo Diaguita (1200 dc.), aunque existen autores que identifican en la zona presencia de la Cultura Ánimas (800 dc, previa a la Diaguita) y reconocen a Combarbalá como el límite territorial norte de la extensión del Pueblo Mapuche (1400 d.c). Estas culturas y pueblo, habitantes omnipresentes de la zona dejaron un testimonio indeleble en la geografía, cultura e identidad de la comuna, mezclando su influencia con la del conquistador español, que hizo de la zona uno de sus primeros asentamientos en Chile, desde su llegada.
La Cultura Molle se constituia por agricultores, ganaderos y cazadores. Su principal característica es el uso del Tambetá, instrumento de piedra incrustado en una perforación del lado inferior, de reconocido origen amazónico, por lo que al pueblo Molle se le vincula con los indigenas de Brasil. También entre los objetos que se han encontrado en los asentamientos arquelógicos por investigadores se encuentran pipas para fumar o Cachimbas, estos objetos son recurrentes entre los desentierros que se hicieron en Combarbalá y aún permanecen en casas particulares de la zona. El pueblo Molle además dejó un testimonio indeleble hasta la fecha a través de los restos de cerámica que se han encontrado, y de la gran cantidad de grabados y pinturas de Arte Rupestre. Fue un pueblo que ya tenía nociones de metalurgia a través de la creación de adornos en metales como la plata, el cobre y el oro.
Posteriormente la zona se vio en predominancia de Diaguitas, pueblo de origen Argentino que pobló la zona y terminó siendo la Cultura que reemplazó al pueblo Molle. De influencias claras de los pueblos andinos e incas en su última etapa los Diaguitas hablaban el Kakán, lengua que se extinguió posteriormente con la aparición del Quechua traído por los incas. Palabras de origen Kakan serían Chilca, Chañar, Gualtada, Palqui, etc.
Los Diguitas vivían bajo un sistema de familia, en que varias de ellas emparentadas entre sí formaban aldeas, que ocupaban un terreno limitado y su jefe era el más anciano. Eran agricultores, ganaderos, cazadores y recolectores, ademástambiénn conocían la minería, usaban la madera, huesos y tenían sus propios tejidos.
Un punto importante y, gran testimonio del pueblo Diaguita es la cerámica, encontrada en Combarbalá y en toda la región que abarca esta cultura. En Cogotí, Pama, Soruco, Quilitapia, etc, se hicieron desentierros de este tipo de vestigios culturales considerados de los tipos de cerámicas más bellos del país. Pucos, jarros zapatos, jarros patos y variadas figuras de greda son aún mantienen intacta esta cultura en el país y son exhibidos en variadas muestras y museos del país.
Como última etapa pre-hispanica podemos destacar que Combarbalá formó parte del Imperio Inca, que conquistó Chile hasta el Maule. Los incas hicieron de Combarbalá un tambo menor, pasadizo de Chasquis para el correo del imperio y lugar de explotación minera. Combarbalá estaba unida al imperio por el Camino del inca que venía desde Punitaqui y salía hacia Pama.
La conquista española
La primera expedición conocida al Valle de Combarbalá por el conquistador español es asignada a Diego de Almagro, que con 132 hombres sale de Cuzco, Perú en busca de más riquezas en las desconocidas tierras del sur en julio de 1535. Ingresa a Chile y el invierno de 1536 llega al Valle del Limarí utilizando el Camino del Inca.
En escritos correspondientes a la segunda expedición española comandada por Pedro de Valdivia narran a Combarbalá como un Valle despoblado de indígenas que, horrorizados con las barbaries españolas de la expedición de Almagro decidieron esconderse río arriba.
En primer orden las casas eran ranchos derivados de los tambos o tambitos Incas, de barro, cimientos de piedra y techo de paja o mimbre, con el pasar de los años el adobe fue predominando en las construcciones y los techos de rústicos se reemplazaron por tejas fabricadas en Pama o el Soruco. Con una villa a la usanza de los villorrios españoles formada alrededor de una iglesia, una arquitectura típica colonial de adobe, los españoles pretendían fundar una sociedad a imagen y semejanza de su patria. Un villorrio de paso con una agricultura emergente y con una explotación minera importante.
La fundación
En 1757, bajo la preocupación de las autoridades eclesiásticas por el abandono en que se encontraba el antiguo villorrio de Combarbalá, se decide fundar el Curato de Combarbalá, asignando como cabecera la antigua iglesia existente en el poblado, siendo este el primer paso para la fundación del pueblo. Para esos años se desarrolló un crecimiento demográfico explosivo llegando a contabilizarse 1.142 personas, consecuencia de la llegada de inmigrantes principalmente por el trabajo del sector minero, en ascenso a través de minas como “El Negro”, “La Platita” y “Los Fonditos”.
Este pujante crecimiento poblacional y económico llevó a un grupo de vecinos, encabezados por Juan Ignacio Flores y Vivanco a pedir vía nota al presidente O`Higgins la fundación de la Villa San Ambrosio el 3 de marzo de 1789, en el contexto de un litigio de tierras de los vecinos con Manuel Varas, nuevo encomendero de indios quien reclamó derechos sobre las tierras de la jurisdicción.
Las autoridades en Santiago y el presidente O`Higgins de paso por Combarbalá encontraron justa la petición y se comprometieron a estudiar el petitorio. Es así como el 30 de noviembre de 1789 se firma el decreto para la villa San Francisco de Borja de Combarbalá. Se nombra a Juan Ignacio Flores como superintendente de la población y se ordena una serie de medidas para dar inicio a la fundación tales como matricular vecinos, decidir el nuevo lugar para el asiento principal de la villa, ya que el lugar donde se encontraba la iglesia se consideraba húmedo y bajo (actuales calle Comercio y zanjón Poniente).
En los primeros años desde la fundación los avances fueron lentos, por falta de materiales para construcción y de recursos para hacer cumplir el mandato de fundación, se crearon los primeros registros de familias separándose por los de primera y de segunda clase, los primeros los habitantes más distinguidos alrededor de 29 familias y los segundos de menor clase para la época, unas 33 personas. En total 134 personas para la Villa muy poco para los casi 1500 habitantes que tenía el curato completo.
Hacia 1813 la población de Combarbalá crecía pero no salió registrada en el Censo de ese año en el país, las instrucciones de su fundación ya estaban casi cumplidas por los recursos del auge minero. La mayor cantidad de registros que existen de la fecha corresponden a inscripciones y defunciones realizadas por la iglesia.