02/07/2023
1995 "MISANTROPÍA"
60 X 15 X 500 CM.
Materiales: Pastas de colaje, esmaltes metálicos, pocillos con elementos de sanación y brujería, elementos orgánicos
Reflexiones Visuales: Esta instalación busca traer al presente de la memoria la muerte atroz de más de 200.000 seres humanas, ocurridas durante los siglos XV, XVI y XVII por la caza de brujas, una respuesta brutal del patriarcado a una sociedad convulsionada en tiempos catastróficos. ¿Quiénes eran esas temidas y terribles víctimas? ¿Qué hacían con sus magias, sus hechicerías o sus otras artes para merecer un trato tan cruel? De todas sus características, la más obvia es también la más estremecedora: la gran mayoría eran mujeres. Ellas eran brujas y el arte de la brujería fue sacada de la medicina popular, el folclore, la sociología y la antropología, para ser puesta dentro de la teología, transformando a sus practicantes en víctimas de la misoginia clerical.
El Canon Episcopi del año 906 prevenía que "ciertas mujeres perdidas, pervertidas por el diablo, seducidas por las ilusiones y fantasmas de demonios, creen y profesan abiertamente que de noche vuelan sobre grandes extensiones del país y obedecen a sus mandatos" y que por lo tanto debían ser eliminadas. Los cazabrujas frailes dominicos inquisidores Henrich Institor y Jakob Spencer, en su libro Malleun Maleficarum o Ma****lo de Brujas, describieron macabramente el procedimiento judicial y explica con detalle, como deben de ser estas desagraciadas mujeres descubiertas, acusadas, juzgadas, torturadas, declaradas culpables y sentenciadas, creándose una gran industria en torno a la persecución y posterior as*****to de cientos de personas por el patriarcado clerical y económico.
El cazabrujas es una de las figuras patriarcales más horrenda en la memoria de las mujeres, ya que si las atrapaba era una muerte segura, al hacerlas pasar por la prueba del agua, las arrojaban atadas de pies y manos a un gran río y si lograban flotar eran tenidas por brujas ya que habrían usado su magia para mantenerse a flote y luego las quemaban en la hoguera. Y si se hundían, era considerada inocente que había “muerto involuntariamente”. Y si las sacaban vivas del agua, estaban obligadas a declararse culpables, ya que si se negaban a retractarse de sus confesiones las quemaban vivas, mientras que si se retractaban eran primero estranguladas o decapitadas, muerte mucho más rápida que el ser quemada viva.
A través de esta obra plástica "Misantropía" digo que las brujas están llegando y que ya no pueden ser quemadas vivas. Ellas vienen rescatando para la historia, la diversidad, el deleite, la hermandad, la lucha por el desarme, el equilibrio con la naturaleza. Estas brujas vienen a exorcizar la tierra del patriarcado. Ellas están llegando con la única oportunidad que tienen la humanidad para continuar viva, retornando a la Diosa y abriéndole paso al siglo XXI. Ellas están quebrando las malas artes del patriarcado, han descubierto sus secretos, sus fórmulas, sus trucos, sus ademanes. Ellas le han quitado poder a su "autoridad sagrada", denunciando sus fundamentos poco firmes. Ellas siguen irritando a los santos patriarcas con sus nuevas artes de brujería con sus pociones mágicas, sus risas, sus fiestas y sus conspiraciones.
La instalación es un homenaje a las miles de mujeres asesinadas en el período de la inquisición. Son 28 mujeres en terracota esmaltada en base a óxidos metálicos que están rodeadas por alambres, simbolizando la fiereza y el odio que manifestó el patriarcado hacia ellas. Están montadas sobre una cama de material orgánico como hojas, ramas, flores secas que representan el huerto, el lugar sagrado de hierbas y alimentos de la Diosa con elementos propios del ritual del arte de la brujería, velas y pocillos de greda con hojas de alucema, laurel, retama, palqui negro, palqui blanco, eucaliptos, hierba buena, ajenjo, romera castilla, palo santo, incienso blanco, copal, restableciendo y legitimando los ingredientes ritualísticos por los cuales a muchas les costó la vida y que no tenían más fin que prolongar la vida de ellas y de su comunidad.
¿DÓNDE ESTÁN?
Mujeres pobres, parias, proscritas, desheredadas.
Melancólicas, solitarias o comunitarias
féminas circulares, de curvas y espirales.
Todas víctimas de la misoginia clerical de la caza de brujas.
¿Dónde está tu poder de curandera y adivina, donde está?
Allá lejos, mujeres envuelven sus rostros,
víctimas de la intolerancia religiosa.
Acá cerca, le roban sus tierras,
Víctimas de la discriminación,
a ellas y a sus hermanos.
¿Dónde está tu poder de curandera y adivina, donde está?
Mujeres brujas, de madraza en las artes de la brujería
a malahembra por los padres de las iglesias,
los padres de la patria, los padres de las escuelas.
¿Dónde está tu poder de curandera y adivina, donde está?
Pero, también hay otras que actúan en código masculino
afectándose a sí mismas y a sus hermanas.
Patriarcas con va**na que buscan lucro, fama,
que compiten y se jerarquizan, se hacen
blancas, serias, reformadas y finas.
¿Dónde está tu poder de curandera y adivina, donde está?
Las brujas están regresando,
Sus poderes nunca fueron extinguidos.
Ellas continúan viviendo y tocando tambores,
haciendo humitos sagrados,
en las artes de sanaciones, defendiendo sus tierras,
y están, al igual que ayer, en causas feministas,
trabajando por la paz y la no violencia
bailando, soñando, riendo…