19/06/2026
⚠️ Para ti solo fue un grito o una amenaza. Para su sistema nervioso fue una señal de peligro.
Tu hijo necesita calma, seguridad y sostén emocional.
Y sé que a veces no es fácil.
Porque entre el cansancio, las responsabilidades, la carga mental y todo lo que sostienes cada día, llega un momento en el que simplemente no puedes más.
Y no te juzgo por ello.
Muchas veces gritamos, amenazamos o reaccionamos desde el enfado porque no tenemos los recursos necesarios para sostener una emoción tan intensa en ese momento. Reaccionamos desde lo que conocemos de niñas y nadie nos enseñó a gestionar.
Pero nuestros hijos no lo viven como nosotras.
Quizás para ti solo fue un grito.
Quizás para ti solo fue un momento de estrés.
Pero para tu peque fue una experiencia de inseguridad.
Porque tú eres su lugar seguro.
Los niños aprenden a regular sus emociones a través de nosotras. Necesitan nuestra presencia, nuestra conexión y nuestro sostén para volver a la calma. Cuando quien les da seguridad pierde la calma, su sistema nervioso también puede activarse.
Por eso maternar en calma no consiste en ser una madre perfecta.
Consiste en conocerte.
En entender cuáles son tus límites.
En aprender a regular tus emociones.
En mirar tu historia, tu infancia y las heridas que todavía se activan en tu día a día.
Porque muchas veces no reaccionamos solo a lo que está pasando con nuestros hijos. También reaccionamos desde aquello que nos faltó, desde lo que aprendimos o desde lo que nunca nos enseñaron a gestionar.
Cuanto más te comprendes y te sostienes a ti misma, más fácil es sostener a tu hijo desde la presencia, la conexión y la calma.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de tener cada vez más recursos para volver a la calma cuando aparezca la tormenta. 🤍
✨ Porque los niños no necesitan madres perfectas. Necesitan madres que sepan reparar, sostenerse y volver a conectar. ✨