15/02/2023
PARA AGREGAR A LA CURRICULA ESCOLAR DEL MAS
Grandes tipos en épocas chatas.
En silencio y concentrado, el hombre de la cabeza blanca y de tez morena, se reflejaba en el coloso nevado del Illimani. Estaba convencido que la divinidad andina lo escogió para sembrar el pánico en su imperio más revuelto que el verdadero revuelto.
No dejaba de acariciarse el gran anillo de oro del Banco Central, que llevaba en el dedo índice, (porque en el anular llevaba el de padrino del Gran Poder) donde estaba tallada la palabra: PROCURADOR, un cargo sin control y con mucho poder. Tenía a modo de cuadro de grandes dimensiones, el medallón de un tribuno romano colgado en su despacho. Nadie sabía quién era, solo estaba signado con dos letras. P.P. por eso sus subalternos susurraban que “el Procurador es fiel devoto de San Pepe” PP, no era ningún Pepe. Era su mentor, porque nuestro personaje se caracterizó por sus ofensas, condenas continuas sin proceso previo, y una injusticia sin límites, es decir emulaba a Poncio Pilatos, el capo del primer siglo, por el afanoso perseguidor de sus oponentes en el siglo XXI. Igual de Pilatos, (y Pimpom) se lavaba las manitas, con agua y con jabón.
Cuando ya no hubo a quien encarcelar, hizo una lista de curas católicos para involucrarlos en el llamado Golperun Stratus que en realidad fue un Frauderum Escandalosum y porque entendió que la palabra Indulto era la full joda en piel ajena.
La Cancillería observó un único detalle que radicó en el nombre que estaba en la nómina sugerida por Lidiarun Patty y fue el de Jorge Mario Bergoglio, ya que en la fundamentación de la citación, estaba involucrado en el Caso Terrorismo I, y esas fechas el Santo Padre estaba en El Vaticano recibiendo baños de asiento, tal como lo recomendara su junta médica.