09/05/2026
LOS HUAYRADORES DEL CERRO RICO DE POTOSÍ
Los huayradores eran indígenas expertos en minería, eran mano de obra especializada en la manipulación de mineral desde épocas precolombinas.
Su especialidad en la época de la explotación del Cerró Rico de Potosí era la fabricación, manipulación y pericia en el manejo de unos hornos u hornillos denominados huayrachinas. Estos huayradores eran en su mayor parte indios libres o indios "mingas" o "yanaconas" que servían o trabajaban para un español encomendero en un comienzo.
LAS HUAYRACHINAS.
Las huayrachinas eran hornos de fabricación relativamente rápidas y simples, las habían de diferente factura y tamaños. Estaban armados en barro o llinki, adobe y piedra, con orificios varios. Estos hornos eran alimentados con fuego y con el impulso del viento, así mismo gracias a su arquitectura producían gran temperatura y eran utilizados para fundir o separar otros minerales de la "plata" y estaban instaladas en las altas cumbres o sectores bajos donde la corriente y el viento del altiplano era fuerte y adecuado para su funcionamiento.
LA PLATA DE POTOSÍ.
Al comienzo de la explotación minera por los españoles en las minas de Potosí, hacia 1545, por décadas, la plata del cerro, prácticamente se recogía de su superficie, sin tener que cavar en profundidad, básicamente se la recogía del suelo o entre rocas como quien recoge una fruta o tubérculo silvestre, además era de una pureza y calidad increíble, por lo que su tratamiento o fundición no requerían mayores procesos. Es por ello que se intensificaron el uso de huayrachinas a una escala inimaginable en ese entonces.
LA QUEÑUA Y EL ICHU EN EL CERRO RICO DE POTOSÍ.
En el Cerro Rico de Potosí existían gran cantidad de vida silvestre, flora y fauna, entre estás, una gran cantidad de paja o ichu y arbustos y árboles de queñua, que servían de combustible para diferentes menesteres, pero que a partir de 1545, siglo XVI y hasta muy entrado el próximo siglo XVII, su explotación industrial fue tal; que las extinguió casi totalmente, afectando el ecosistema y y la vida animal del lugar.
La falta de queñua e ichu, convertidos en combustible gratis para los españoles, afectó el funcionamiento no solo de las huayrachinas, sino de igual manera su uso en los ingenios que ya utilizaban "azogue" o "mercurio" para el tratamiento del mineral y donde el ichu era fundamental también para el azogue, así como el mineral denominado "negrillo".
AZOGUE.
Hacia la década de 1570 y finales del siglo XVI, la plata ya no se podía recoger del suelo ni de poca profundidad y está no era de la pureza de los comienzos de la explotación, además el costo de su extracción y su baja calidad, su dificultad para separar los otros minerales que estaban fusionados con la plata, perjudicaron en gran medida la enorme producción minera, y Potosí ingresó en una de sus primeras grandes crisis económicas de su historia, que no solo afectó a la Villa Imperial de Potosí, sino a todo el Imperio desde América, Europa y Asia, entre otras regiones.
Las Huayrachinas ya no eran suficientes ni adecuadas para el tratamiento y fundición de un mineral cargado de otros minerales que eran despreciados por los españoles.
Con la llegada e implementación de mercurio y el tratamiento denominado azogue, la producción nuevamente fue en alza y en mayor beneficio económico y consecuentemente en mayor explotación sobre todo de indígenas. Allí aparecieron masivamente los indios de Mita o Mitayos.
LAS HUAYRACHINAS EN EL TIEMPO Y EN EL SIGLO XXI.
Con la construcción de enormes y centenares de Ingenios industriales alimentados por la fuerza hidráulica de lagunas artificiales y ríos de la misma manera, como el gran río La Rivera que atravesaba gran parte de Potosí; las huayrachinas, pese a ello no desaparecieron, su uso se redujo, pero se siguió utilizando.
En pleno siglo XX y XXI se tiene constancia de su uso en las minas de Porco, Potosí y otras, por su practicidad y bajo coste.
CIENTOS Y MILES DE HUAYRACHINAS EN EL CERRO DE POTOSÍ.
Se sabe que en su mayor auge, desde grandes distancias y más desde la misma Villa Imperial de Potosí, se podía contemplar con gran admiración de propios y extraños; cientos de huayrachinas en funcionamiento, en todo el día, pero su magnificencia se apreciaba más por la noche, en el que todo el Cerro Rico de Potosí y aún gran parte de la Villa, se veían iluminados del fuego de las huayrachinas y lo mismo ocurría en los cerros de gran altura dónde el viento (huayra) transita aún libre y tempestuoso y frío, sobre la Villa Imperial de Potosí.
Imagen: Recreación de las huayrachinas en el Cerro Rico de Potosí y de la opulencia y riqueza de la Villa Imperial de Potosí por épocas del siglo XVI y XVII, en las que se constituyó como una de las metrópolis emergentes más importantes del Mundo.
JLPC.
Autor: Jose Luís Pérez Coro. Científico Social, Historiador, Filósofo, Letrado en Derecho y Artísta.