LA TROJE
En el seno de una antigua iglesia hacendal del siglo XVIII y único vestigio de la arquitectura colonial religiosa en el área periurbana de Cochabamba, ha sobrevivido al rigor del tiempo y a la terrible acechanza del progreso
Adobe, piedra y teja de barro cocida para acompañar, inicialmente la actividad sacra en la hacienda, punto central para acoger los granos del valle hasta mediados
del siglo XX y, hoy por hoy, espacio vital para consagrar el lazo fraterno que procuran la cultura y el arte. Sin la producción y/o diseminación simbólicas, sin rituales ni festines, la vida de toda ciudad se desvanece y deshace en las aguas heladas del cálculo y la utilidad. Su preservación y restauración física, codo a codo con murciélagos y lechuzas- viejos habitantes naturales del lugar- supuso la preservación y restauración del vinculo profundo entre pares que la urbe quiebra minuciosamente. Antes del 2000, logro cumplir como Centro de Capacitación Artística infantil y con varias otras beneficencias, para luego naufragar en el intento de ser Fundación Artística y Museo Alternativo Andino. Emerge ahora y definitivamente como nave de la memoria y el encuentro, del las artes y los artistas, los parroquianos y los poetas. Música, danza, poemas, pinturas, símbolos, vasos y botellas finalmente conjugados y comunicados. Aquí se inicia el retorno a los rituales del juego y el dialogo, se abre la puerta al fondo elemental y humano
-demasiado humano-; única puerta al mundo reinventado de la comunión y la comunidad.