Cuentos de Suspenso y Terror en la Noche

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🌙 Historias de suspenso, terror y misterio para leer cuando cae la noche...

🚪 Elige tu destino.

🕯️ Toma decisiones que cambiarán la historia.
🌟Juegos interactivos para que elijas tu favorito.
👁️ Pero cuidado... no todos llegan al final. ✍🏼

📖 La puerta del departamento 7Todo comenzó una noche de lluvia.Luciano regresó tarde del trabajo y entró al edificio don...
25/07/2026

📖 La puerta del departamento 7

Todo comenzó una noche de lluvia.

Luciano regresó tarde del trabajo y entró al edificio donde vivía desde hacía casi cinco años.

Mientras esperaba el ascensor, notó algo extraño.

La puerta del departamento 7 estaba entreabierta.

Le llamó la atención porque jamás había visto entrar o salir a nadie de ese lugar.

Sintió curiosidad.

Se acercó lentamente.

Empujó la puerta apenas unos centímetros.

Del otro lado había un largo pasillo oscuro.

Las paredes estaban cubiertas de un viejo empapelado desgastado.

El aire era helado.

Y al fondo descansaba un enorme espejo antiguo.

Luciano avanzó unos pasos.

Miró el espejo.

Y sintió un escalofrío.

No reflejaba absolutamente nada.

Era como si la superficie estuviera vacía.

Como si el espejo no existiera.

Retrocedió de inmediato.

Salió al pasillo del edificio y cerró la puerta con fuerza.

Al día siguiente decidió preguntarle al conserje.

—¿Quién vive en el departamento 7?

El hombre quedó completamente serio.

—Nadie.

Hace muchos años ocurrió algo muy extraño allí.

Desde entonces nunca pudieron volver a alquilarlo.

Luciano volvió a preguntar.

—Entonces... ¿por qué la puerta estaba abierta?

El conserje negó lentamente con la cabeza.

—Eso es imposible.

La única llave de ese departamento se perdió hace años.

La puerta permanece cerrada desde entonces.

Luciano sintió un n**o en el estómago.

No dijo nada más.

Pero esa noche, al regresar del trabajo...

la puerta del departamento 7 estaba otra vez entreabierta.

Exactamente igual.

Como si lo estuviera esperando.

Al día siguiente volvió a avisarle al conserje.

Esta vez ambos caminaron juntos hasta el pasillo.

Luciano señaló el lugar.

Pero cuando llegaron...

la puerta estaba completamente cerrada.

El conserje intentó abrirla.

No pudo.

—¿Ves? Sigue cerrada como siempre.

Luciano no entendía nada.

Él estaba seguro de haberla visto abierta.

Y no fue una sola vez.

Durante las semanas siguientes ocurrió lo mismo una y otra vez.

Siempre de noche.

Siempre cuando regresaba solo.

La puerta aparecía entreabierta.

El pasillo oscuro seguía allí.

Y el espejo permanecía al fondo.

Esperándolo.

Cada vez que intentaba mostrárselo a alguien...

la puerta volvía a estar cerrada.

Nadie le creyó.

Con el tiempo dejó de dormir tranquilo.

Ya no quería volver al edificio.

Hasta que una mañana tomó una decisión.

Hizo las valijas.

Entregó las llaves.

Y se mudó para siempre.

Meses después, un antiguo vecino lo llamó por teléfono.

Solo quería contarle una curiosidad.

—¿Te acordás del departamento 7?

Ayer otro inquilino vino a preguntarme por qué esa puerta aparecía abierta todas las noches...

Y por qué al fondo del pasillo...

había un espejo que no reflejaba nada.

___________

24/07/2026

CUIDADO NO MIRES...

Dicen que nunca debes mirarla demasiado tiempo...

Porque cuando empieza a sonreír...

ya es demasiado tarde.

Ahora quiero hacerte una pregunta...

¿Vos la seguirías mirando... o cerrarías los ojos? 👀

📖 El sendero que no figuraba en ningún mapa – Parte 3 (Final)En la primera parte, Santiago se perdió durante una excursi...
23/07/2026

📖 El sendero que no figuraba en ningún mapa – Parte 3 (Final)

En la primera parte, Santiago se perdió durante una excursión y encontró un sendero que no aparecía en ningún mapa. Al final del camino tuvo que elegir entre cruzar un viejo puente de piedra o entrar a una misteriosa cabaña.

En la segunda parte, la mayoría eligió el puente. Allí descubrió unas huellas invisibles que caminaban hacia él, vio a alguien idéntico a sí mismo al otro lado del puente y leyó un cartel que decía: "El puente ya te dejó pasar. Ahora alguien debe ocupar tu lugar." Justo después, sintió una mano apoyarse sobre su hombro.

La mayoría decidió que Santiago debía girar.

Y eso fue lo que hizo.

Respiró profundamente.

Cerró los ojos por un instante.

Y, muy despacio, comenzó a darse vuelta.

No había nadie.

El puente seguía completamente vacío.

La niebla cubría todo a su alrededor.

Pero la mano...

seguía apoyada sobre su hombro.

Podía sentir claramente el peso de unos dedos helados.

Sin embargo, detrás de él no había absolutamente nadie.

Retrocedió un paso.

La presión desapareció.

Entonces escuchó la campana una vez más.

Esta vez no sonó delante.

Ni detrás.

Parecía sonar dentro de su propia cabeza.

En ese momento descubrió algo que no había visto antes.

Sobre las piedras del puente aparecían decenas de nombres grabados.

Todos eran diferentes.

Y al final de la lista...

había uno que parecía recién escrito.

"Santiago."

Sintió un escalofrío.

Instintivamente apoyó la mano sobre su nombre.

Las letras comenzaron a borrarse lentamente.

Como si nunca hubieran existido.

Al mismo tiempo, la niebla empezó a disiparse.

El bosque volvió a llenarse del canto de los pájaros.

Y el puente, que hacía unos segundos parecía interminable, terminaba apenas unos metros más adelante.

Corrió sin mirar atrás.

Al cruzarlo encontró nuevamente el sendero principal del parque.

Todo parecía normal.

Horas después llegó al centro de visitantes y les contó lo ocurrido.

Los guardaparques se miraron entre ellos.

Uno de los más antiguos abrió un viejo cuaderno donde registraban historias de excursionistas.

Buscó durante unos minutos.

Después levantó la vista y le preguntó:

—¿El cartel decía "Ahora alguien debe ocupar tu lugar"?

Santiago asintió, sorprendido.

El hombre cerró el cuaderno lentamente.

—Entonces tuviste mucha suerte.

Nadie había logrado volver después de leer esa frase...

hasta hoy.

Santiago jamás regresó a ese bosque.

Pero, desde aquel día, cada vez que observa un mapa...

nota algo imposible.

En cualquier ciudad.

En cualquier país.

Siempre aparece dibujado, muy al fondo...

un sendero que no debería estar allí.

Y, por más que cambie de mapa...

el sendero nunca desaparece.

😨🌲 FIN

👇 ¿Te animarías a entrar en un camino que no figura en ningún mapa?

📖 La leyenda de la Mujer de la SonrisaEn algunos pueblos, cuando cae la noche y las calles quedan completamente vacías, ...
19/07/2026

📖 La leyenda de la Mujer de la Sonrisa

En algunos pueblos, cuando cae la noche y las calles quedan completamente vacías, hay quienes hablan de una mujer que aparece caminando sola.

Nadie sabe de dónde viene.

Nadie sabe hacia dónde va.

Solo dicen que siempre viste una larga túnica blanca y que su cabello negro le cubre parte del rostro.

Al principio parece una persona común.

Está quieta.

Con la cabeza levemente inclinada.

Como si esperara a alguien.

Quienes la ven por primera vez sienten curiosidad.

Pero también una extraña incomodidad.

Hay algo en ella que resulta imposible de explicar.

Dicen que nunca hay que acercarse demasiado.

Porque cuando la distancia entre ella y la otra persona comienza a acortarse...

su expresión cambia.

Muy lentamente.

Sin mover el resto del rostro.

Empieza a sonreír.

No es una sonrisa normal.

Comienza apenas levantando las comisuras de los labios.

Tan despacio que uno podría pensar que lo imaginó.

Pero sigue creciendo.

Cada segundo un poco más.

Y un poco más.

Hasta que esa sonrisa parece imposible para cualquier ser humano.

Lo más aterrador...

es que nunca deja de mirar a quien tiene enfrente.

No parpadea.

No habla.

Solo sonríe.

Algunas personas aseguran haber dado media vuelta para escapar.

Otras dicen haber cerrado los ojos durante unos segundos.

Pero cuando vuelven a mirar...

ella ya no está donde estaba.

Siempre aparece unos metros más cerca.

Como si hubiera avanzado sin caminar.

Sin hacer el menor ruido.

Los más antiguos del lugar cuentan que existe una única forma de saber si realmente la encontraste.

No importa dónde estés.

En una calle.

En un bosque.

O frente a una vieja casa.

Si la ves sonriendo...

nunca apartes la vista de ella.

Porque en el mismo instante en que dejes de mirarla...

volverá a aparecer.

Mucho más cerca.

Y con una sonrisa todavía más grande.

Desde entonces, cada tanto aparece alguien diciendo haber visto a una mujer vestida de blanco observándolo desde la oscuridad.

La descripción siempre es la misma.

Cabello largo.

Rostro pálido.

Y una sonrisa que apenas comenzaba a dibujarse.

Como si estuviera esperando...

que alguien se animara a mirarla unos segundos más.

😨

👇 Si una noche la vieras inmóvil al final de la calle...

¿Seguirías caminando... o darías la vuelta de inmediato?

📖 ¿Sabías que existe un bosque donde los árboles parecen señalar el camino... pero nadie sabe por qué?En Polonia existe ...
19/07/2026

📖 ¿Sabías que existe un bosque donde los árboles parecen señalar el camino... pero nadie sabe por qué?

En Polonia existe un lugar conocido como "El Bosque Torcido".

Allí crecen cientos de pinos con una extraña curvatura en la base. Todos se doblan exactamente hacia el mismo lado antes de volver a crecer hacia el cielo.

Lo más inquietante es que nunca se descubrió con certeza por qué ocurrió.

Algunos creen que fue obra de antiguos agricultores.

Otros aseguran que el bosque esconde un fenómeno que nadie pudo explicar.

Hasta el día de hoy, quienes lo visitan dicen que el lugar transmite una sensación muy difícil de describir, como si el silencio fuera demasiado perfecto.

Sea cual sea la explicación...

el Bosque Torcido sigue siendo uno de los lugares más misteriosos del mundo.

😨🌲 ¿Te animarías a caminar solo entre esos árboles al caer la noche?



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📖 El sendero que no figuraba en ningún mapa – Parte 2La mayoría eligió el puente...Y Santiago decidió seguir ese camino....
19/07/2026

📖 El sendero que no figuraba en ningún mapa – Parte 2

La mayoría eligió el puente...

Y Santiago decidió seguir ese camino.

Respiró hondo y comenzó a caminar entre la niebla.

Cada paso hacía que el bosque quedara más silencioso.

Ya no se escuchaban pájaros.

Ni el viento.

Ni siquiera el sonido de sus propias pisadas.

Solo aquella campana, que sonaba cada vez más cerca.

El viejo puente de piedra apareció lentamente entre la bruma.

Era mucho más grande de lo que parecía desde lejos.

Las piedras estaban cubiertas de musgo y, debajo, no corría ningún río.

Solo había una oscuridad tan profunda que era imposible ver el fondo.

Santiago apoyó un pie sobre el puente.

La piedra estaba helada.

Cuando llegó a la mitad del puente sintió que alguien caminaba detrás de él.

Se dio vuelta de inmediato.

No había nadie.

Pero algo llamó su atención.

Sobre las piedras del puente aparecían huellas húmedas.

No eran las suyas.

Eran huellas descalzas.

Y avanzaban hacia él.

Paso...

tras paso...

Como si alguien invisible estuviera cruzando el puente en sentido contrario.

Santiago retrocedió.

Las huellas siguieron acercándose.

Hasta detenerse exactamente frente a él.

El aire se volvió helado.

Y entonces escuchó una respiración.

Muy cerca de su oído.

Tan cerca que sintió el aliento.

Sin embargo...

seguía sin haber nadie.

Quiso salir corriendo.

Pero algo al otro lado del puente lo hizo quedarse inmóvil.

Entre la niebla apareció una figura.

Era un hombre.

Vestía la misma ropa que Santiago.

Llevaba la misma mochila.

Tenía el mismo reloj.

Incluso la misma cicatriz en la mano izquierda.

Era él.

O alguien exactamente igual.

La figura permanecía completamente quieta.

Sonriendo.

De pronto levantó lentamente una mano...

y señaló hacia abajo.

Santiago miró el vacío bajo el puente.

No había agua.

No había rocas.

Solo una oscuridad interminable.

Pero allí abajo...

cientos de ojos comenzaron a abrirse al mismo tiempo.

Miles de pequeñas luces blancas aparecieron entre la negrura.

Todas mirándolo.

Todas sin parpadear.

Santiago retrocedió un paso.

Cuando volvió a levantar la vista...

su otro "yo" ya no estaba.

En su lugar había un viejo cartel de madera.

Parecía recién colocado.

Talladas profundamente sobre la madera podían leerse unas palabras:

"El puente ya te dejó pasar.

Ahora...

alguien debe ocupar tu lugar."

En ese mismo instante sintió una mano apoyarse suavemente sobre su hombro.

No se animó a darse vuelta.

Y la campana...

sonó una última vez.

😨 ¿Qué debería hacer ahora Santiago?

🏃 Escribí HUIR si pensás que debe correr sin mirar atrás.

👤 Escribí GIRAR si creés que debe darse vuelta para descubrir quién apoyó la mano sobre su hombro.

Mañana continúa la historia... 👁️🌫️

📖 La esquina donde alguien siempre miraMarina tenía treinta y cinco años y trabajaba en una farmacia que cerraba a las o...
18/07/2026

📖 La esquina donde alguien siempre mira

Marina tenía treinta y cinco años y trabajaba en una farmacia que cerraba a las once de la noche.

Todas las noches hacía exactamente el mismo recorrido para volver a su casa.

Caminaba seis cuadras.

Cruzaba una plaza.

Y doblaba en una vieja esquina donde solo había un árbol enorme y una casa abandonada desde hacía muchos años.

Nunca le había tenido miedo a ese lugar.

Hasta aquella noche.

Mientras caminaba, comenzó a escuchar pasos detrás de ella.

Lentos.

Pausados.

Siempre a la misma distancia.

Cada vez que se detenía...

los pasos también se detenían.

Se dio vuelta varias veces.

La calle estaba completamente vacía.

Solo el sonido del viento moviendo las ramas del árbol.

Respiró hondo y siguió caminando.

Cuando llegó a la esquina, sintió una extraña necesidad de mirar hacia la vieja casa.

Una de las ventanas del segundo piso estaba abierta.

Y algo se asomaba lentamente desde la oscuridad.

No era una persona.

Solo una cabeza.

Completamente inmóvil.

Sin mover un solo músculo.

Como si únicamente estuviera observándola.

Marina sintió que el corazón le golpeaba el pecho.

La luz de un farol iluminó apenas aquella figura.

No podía distinguir su rostro.

Solo dos ojos muy claros.

Demasiado claros.

No parpadeaban.

No se movían.

Simplemente la seguían con la mirada.

Marina bajó la vista durante apenas un segundo.

Cuando volvió a mirar...

la ventana estaba vacía.

Pensó que todo había sido una ilusión.

Apuró el paso.

Los pasos detrás de ella regresaron.

Esta vez mucho más rápidos.

No quiso darse vuelta.

Comenzó a caminar cada vez más deprisa.

Faltaba solo una cuadra para llegar a su casa cuando escuchó un golpe seco.

Giró por instinto.

La calle seguía desierta.

Pero, al otro lado de la vereda...

había una parada de colectivo vacía.

Y desde detrás del cartel de la parada...

asomaba lentamente la misma cabeza.

Solo una parte del rostro.

Y aquellos ojos.

Quietos.

Mirándola.

Marina sintió que el aire le faltaba.

Corrió hasta su casa, cerró la puerta con llave y permaneció varios minutos apoyada contra ella.

Esa noche no pudo dormir.

A la mañana siguiente decidió volver al lugar acompañada por un vecino.

Quería demostrar que todo había sido producto del cansancio.

Llegaron a la vieja casa.

Las ventanas estaban cerradas.

Cubiertas de polvo.

Parecía imposible que alguien hubiera estado allí.

Marina suspiró aliviada.

Entonces el vecino le preguntó:

—¿Quién es el que está mirando desde tu ventana?

Marina levantó la vista lentamente hacia su propia casa.

Detrás de la cortina de su habitación...

asomaba la misma cabeza.

Los mismos ojos inmóviles.

Observándola.

Y cuando creyó que el miedo no podía ser mayor...

la figura sonrió muy despacio...

y desapareció hacia el interior de la casa.

🏚️ FIN

👇 Si vieras esos ojos mirándote desde una ventana...

¿Entrarías a tu casa... o saldrías corriendo sin mirar atrás?

---📖🌲 El sendero que no figuraba en ningún mapaSantiago tenía treinta y un años y aprovechó un fin de semana largo para ...
18/07/2026

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📖🌲 El sendero que no figuraba en ningún mapa

Santiago tenía treinta y un años y aprovechó un fin de semana largo para recorrer un parque natural del que todos hablaban.

Era un lugar inmenso, lleno de montañas, bosques y senderos perfectamente señalizados.

Después de caminar durante varias horas, decidió apartarse unos metros del camino principal para sacar una fotografía de un viejo árbol.

Cuando levantó la vista...

el sendero había desaparecido.

Miró a su alrededor confundido.

Todo era bosque.

No importaba hacia dónde caminara, siempre terminaba en el mismo claro.

Fue entonces cuando descubrió algo extraño.

Entre los árboles apareció un sendero angosto que no estaba en el mapa del parque.

Era un camino antiguo, cubierto de hojas secas, como si nadie hubiera pasado por allí en muchísimos años.

Mientras dudaba si seguirlo, escuchó un sonido.

Una campana.

Suave.

Lejana.

Parecía venir desde el final del sendero.

Avanzó unos metros.

Y encontró un cartel de madera completamente cubierto de musgo.

Solo podían leerse dos palabras:

"NO ELIJAS".

Santiago sintió un escalofrío.

En ese instante, el sendero se dividió en dos.

Hacia la izquierda...

un camino descendía entre una espesa niebla, donde apenas podía distinguirse la silueta de un antiguo puente de piedra.

Hacia la derecha...

otro sendero subía hacia una colina donde se veía una pequeña cabaña con una única luz encendida en la ventana.

La campana volvió a sonar.

Esta vez mucho más cerca.

Y una voz, tan baja que casi parecía el viento, susurró detrás de él:

"Solo uno de los caminos te dejará regresar..."

😨 ¿Qué debería hacer Santiago?

🌉 Escribí PUENTE si querés que cruce el viejo puente.

🏚️ Escribí CABAÑA si querés que entre a la misteriosa cabaña.

Mañana continúa la historia... 👁️🌙

---📖 El sótano donde alguien respirabaLucía tenía veintinueve años y acababa de mudarse a la vieja casa que había perten...
17/07/2026

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📖 El sótano donde alguien respiraba

Lucía tenía veintinueve años y acababa de mudarse a la vieja casa que había pertenecido a sus abuelos.

Era una vivienda grande, de esas que conservaban muebles antiguos, pisos de madera y un pequeño sótano al que nadie parecía darle importancia.

Durante los primeros días todo fue normal.

Hasta que una noche se cortó la luz.

Mientras buscaba una linterna, recordó que su abuelo siempre guardaba herramientas en el sótano.

Tomó una vela y bajó lentamente las escaleras.

El aire era mucho más frío que en el resto de la casa.

Las paredes estaban cubiertas de piedra y el silencio era tan profundo que podía escuchar el sonido de la cera cayendo sobre su mano.

Encontró la linterna enseguida.

Pero cuando estaba por subir, escuchó una respiración.

Lenta.

Profunda.

Como si alguien estuviera escondido entre las sombras.

Lucía levantó la linterna y recorrió cada rincón.

No había nadie.

Solo cajas viejas, un armario de madera y una enorme estantería llena de frascos vacíos.

Intentó convencerse de que el ruido provenía del viento.

Sin embargo, al apagar la linterna para ahorrar batería, volvió a escucharlo.

Esta vez mucho más cerca.

Respiraba al mismo ritmo que ella.

Si contenía el aire...

aquella respiración también se detenía.

Si volvía a respirar...

el sonido regresaba.

Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.

Subió rápidamente las escaleras, cerró la puerta del sótano y trató de olvidar lo ocurrido.

A la mañana siguiente decidió bajar otra vez.

Quería demostrar que todo había sido producto del miedo.

Con la luz del día el sótano parecía completamente distinto.

Todo estaba en silencio.

Pero al mover una vieja caja encontró una pequeña puerta de madera escondida detrás de la estantería.

Era tan baja que había que agacharse para verla.

No tenía cerradura.

Solo una manija de hierro muy antigua.

Lucía dudó unos segundos.

Finalmente giró la manija.

La puerta se abrió apenas unos centímetros.

Del otro lado no había otra habitación.

Solo oscuridad.

Una oscuridad tan profunda que la linterna parecía no poder atravesarla.

Entonces volvió a escuchar la respiración.

Pero esta vez...

venía desde atrás de ella.

Lucía giró de inmediato.

No había nadie.

Cuando volvió a mirar la puerta pequeña, ya estaba completamente cerrada.

Retrocedió sin dejar de observarla.

Y en ese momento escuchó tres golpes desde el otro lado.

Toc.

Toc.

Toc.

Salió del sótano casi corriendo y cerró la puerta con llave.

Durante varios días evitó volver a bajar.

Hasta que una tarde recibió la visita de una vecina muy anciana.

Mientras tomaban café, la mujer miró la puerta del sótano y preguntó con total naturalidad:

—¿Todavía se escucha respirar?

Lucía sintió que el corazón se detenía por un instante.

Le preguntó cómo podía saber eso.

La anciana sonrió con tristeza.

—Porque esa casa siempre tuvo dos sótanos.

El que todos pueden ver...

y el otro.

Lucía quiso hacer más preguntas.

Pero la mujer simplemente se levantó, se despidió y se marchó.

Esa misma noche, antes de dormir, Lucía revisó todas las fotos que había tomado desde que se mudó.

En una de ellas aparecía la estantería del sótano.

Detrás de los frascos podía verse claramente la pequeña puerta.

Lo extraño era que estaba abierta.

Y desde la oscuridad...

asomaba lentamente una mano...

haciendo señas para que alguien entrara.

😨🚪 FIN

👇 Si encontraras esa puerta escondida en el sótano de tu casa...

¿La abrirías... o la dejarías cerrada para siempre?

16/07/2026

📖🌧️ La habitación 12

Carolina tenía treinta y tres años y trabajaba como representante de una empresa de cosméticos.

Su trabajo la llevaba a recorrer distintos pueblos durante la semana, por lo que era normal pasar noches en pequeños hoteles de ruta.

Una tarde, después de conducir durante varias horas bajo una lluvia intensa, llegó a un viejo hotel escondido entre las montañas.

No era elegante.

Tampoco parecía abandonado.

Simplemente era uno de esos lugares donde el tiempo parecía haberse detenido.

En la recepción solo había un hombre mayor leyendo un libro.

Le entregó una llave de bronce y le dijo con una sonrisa:

—Habitación 12. Si escucha que golpean la puerta después de la medianoche... no abra.

Carolina soltó una pequeña risa.

Pensó que era una forma divertida de recibir a los huéspedes.

Subió las escaleras de madera y entró en la habitación.

Era sencilla.

Una cama, una lámpara antigua, un pequeño escritorio y una ventana que daba al bosque.

Dejó su bolso, cenó algo que llevaba en la mochila y, agotada, se acostó.

A las doce en punto, un golpe seco sonó en la puerta.

Toc.

Carolina abrió los ojos.

Permaneció inmóvil unos segundos.

Recordó la advertencia del recepcionista y sonrió para sí misma.

Seguramente era otro huésped confundido.

No respondió.

Un minuto después volvieron a golpear.

Toc... toc.

Esta vez un poco más fuerte.

Miró por la mirilla.

El pasillo estaba completamente vacío.

Encendió la luz, abrió apenas la puerta y asomó la cabeza.

No había nadie.

Solo el largo pasillo iluminado por unas viejas lámparas amarillas.

Cerró con llave y regresó a la cama.

Pensó que el viento podía haber movido algo.

Pero cuando estaba por volver a dormirse, escuchó una voz muy cerca de la puerta.

Era una mujer.

Hablaba casi en un susurro.

—¿Podés ayudarme?

Carolina sintió un escalofrío.

Se acercó nuevamente a la mirilla.

Otra vez...

No había nadie.

Lo extraño era que la voz seguía escuchándose.

Como si la persona estuviera del otro lado... pero fuera invisible.

Retrocedió lentamente.

Entonces vio algo aún más raro.

La sombra que se proyectaba debajo de la puerta comenzó a moverse.

Primero parecía la de una persona.

Luego empezó a alargarse.

A doblarse.

Como si no respetara la forma de ningún cuerpo.

La lámpara de la habitación parpadeó.

Y la voz volvió a escucharse.

Esta vez dijo algo diferente.

—No mires por la ventana.

Carolina giró por instinto.

La cortina estaba abierta.

Y detrás del vidrio, en medio de la lluvia, distinguió una figura inmóvil.

Era una mujer vestida con un impermeable claro.

Estaba de espaldas.

Completamente quieta.

Mirando hacia el bosque.

Carolina sintió un n**o en el estómago.

¿Cómo había llegado hasta allí?

Su habitación estaba en un segundo piso.

No había balcón.

Ni escalera exterior.

Aun así, la mujer permanecía inmóvil frente a la ventana.

De pronto, comenzó a levantar lentamente una mano.

No saludaba.

No golpeaba el vidrio.

Solo señalaba hacia un rincón de la habitación.

Carolina siguió la dirección de aquel dedo.

En la pared, junto al ropero, había una puerta muy pequeña que antes no había visto.

Era antigua.

De madera oscura.

Sin picaporte.

No recordaba que hubiera estado allí cuando entró.

La curiosidad pudo más que el miedo.

Se acercó despacio.

Apoyó la mano sobre la madera.

Estaba helada.

En ese mismo instante, los golpes en la puerta principal cesaron por completo.

El hotel quedó en un silencio absoluto.

Carolina respiró hondo.

Y entonces escuchó un sonido detrás de la pequeña puerta.

No eran pasos.

No eran golpes.

Parecía el ruido de muchas hojas pasando una tras otra, como si alguien estuviera hojeando un enorme libro.

Retrocedió de inmediato.

Miró otra vez hacia la ventana.

La mujer ya no estaba.

Solo quedaba la lluvia cayendo sobre el bosque.

Carolina decidió que no quería seguir allí.

Tomó su bolso, abrió la puerta de la habitación y bajó rápidamente hasta la recepción.

Pero el mostrador estaba vacío.

No había nadie.

Solo un viejo cuaderno apoyado sobre la madera.

Lo abrió buscando algún número de emergencia.

En la última página encontró decenas de mensajes escritos por distintos huéspedes a lo largo de muchos años.

Todos terminaban con la misma frase:

"No abras la puerta pequeña."

Carolina levantó la vista.

El reloj de la recepción marcaba exactamente las doce.

Otra vez.

Miró su celular.

También marcaba las doce.

Había pasado más de una hora en la habitación...

pero para todos los relojes del hotel, el tiempo nunca había avanzado.

Sin esperar un segundo más, salió corriendo bajo la lluvia y condujo hasta el amanecer.

Jamás volvió a pasar por ese camino.

Meses después, mientras organizaba unas fotos de aquel viaje, encontró una imagen que nunca recordaba haber tomado.

Era el interior de la habitación 12.

La cama.

La ventana.

El ropero.

Y, al fondo...

la pequeña puerta de madera.

Esta vez estaba entreabierta.

Y desde la oscuridad del otro lado...

alguien la estaba observando.

😨🚪 FIN

👇 Si pasaras una noche en esa habitación...

¿Abrirías la puerta pequeña... o saldrías corriendo?

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