31/01/2019
Cuando parás un ratito a sentarte al cordón a fumar un puchito y a darle respiro al alma, mirás para el lado donde no te joroba el sol y te avivás de todo lo que caminaste… de la cantidad de tiempo que le dedicaste a eso de intentar ser dichoso.
Porque de eso se trata en conclusión la travesía, la de buscar la felicidad para el lado del solcito y llegar con el zurdo molido de tanto reír.
Y cada uno busca su derrotero. El mío y el de tantos que me acompañaron fue y será, jugar a la vida arriba de las tablas. Pero no me jode que hayan pasado 43 pirulos desde que lo decidí, ni 20 desde que se me ocurrió eso de transmitir experiencias, porque a pesar de los escollos, la ingratitud y la envidia, sé que cuando termine el pitillo, me voy a levantar y reanudo mi periplo. Y entonces el tiempo es una gilada para los que no se animan y no entienden del seductor mundo del teatro…
Porque la exultación está allá lejos, donde se termina la calle.
Pero como falta un tranco lungo para llegar, solo quiero festejar los quiméricos 20 años de Tedrys Teatro y para eso, nos juntamos el 22 de diciembre del 2018 aquellos que entendimos como es la cosa.
Y se las comparto por si les interesa (Y si no, no digan nada, dejen que seamos venturosos), la fiesta que le hicimos a TEDRYS. ¡Porque se lo merecía, carajo!
Bue… empezamos 2019, a seguir nuestro itinerario.
Nos vemos en la vida.
Cuando parás un ratito a sentarte al cordón a fumar un puchito y a darle respiro al alma, mirás para el lado donde no te joroba el sol y te avivás de todo lo que caminaste… de la cantidad de tiempo que le dedicaste a eso de intentar ser dichoso.
Porque de eso se trata en conclusión la travesía, la de buscar la felicidad para el lado del solcito y llegar con el zurdo molido de tanto reír.
Y cada uno busca su derrotero. El mío y el de tantos que me acompañaron fue y será, jugar a la vida arriba de las tablas. Pero no me jode que hayan pasado 43 pirulos desde que lo decidí, ni 20 desde que se me ocurrió eso de transmitir experiencias, porque a pesar de los escollos, la ingratitud y la envidia, sé que cuando termine el pitillo, me voy a levantar y reanudo mi periplo. Y entonces el tiempo es una gilada para los que no se animan y no entienden del seductor mundo del teatro…
Porque la exultación está allá lejos, donde se termina la calle.
Pero como falta un tranco lungo para llegar, solo quiero festejar los quiméricos 20 años de Tedrys Teatro y para eso, nos juntamos el 22 de diciembre del 2018 aquellos que entendimos como es la cosa.
Y se las comparto por si les interesa (Y si no, no digan nada, dejen que seamos venturosos), la fiesta que le hicimos a TEDRYS. ¡Porque se lo merecía, carajo!
Bue… empezamos 2019, a seguir nuestro itinerario.
Nos vemos en la vida.