19/08/2026
Un 18 de agosto como hoy, pero de hace 30 años, nos lanzábamos detrás de una idea que tenía un nombre: Cearte, y apenas unos pocos propósitos, pero claros. Generar un espacio abierto a todos los que quisieran acercarse al arte del teatro. Aportar a la consolidación de un movimiento regional. Contagiar nuestro entusiasmo por éste arte.
Ese domingo de hace 30 años nos lanzamos a remar un mar casi desconocido en nuestra pequeña canoa. Atravesamos tempestades, a veces creímos hundirnos, hubo días de calma y de bonanza, disfrutamos el viaje. Nunca nos apartamos del norte de nuestros objetivos.
La canoa es hoy un barco grande, bastante sólido y a la vez ágil. Siento que no he sido un mal timonel. Por momentos creí poder transformar esta nave en un avión, para volar más lejos, más alto. Para hacerlo hubiéramos debido tirar al mar nuestra brújula, dejar de lado lo tan abierto, lo tan pensado para la comunidad que habitamos, lo regional. Y trabajar solo con los que tuvieran más alas.
Entonces comprendí que nuestra misión era aquella, la del principio. Y que de los tantos tripulantes saldrían muchos constructores de aviones, pilotos de naves voladoras que llevarían su teatro y nuestro nombre más allá, a comarcas más lejanas.
Gracias a todos los que remaron con nosotros. A los que aún reman. A los que nos enseñaron a conducir mejor este barco. A los teatreros que nos abrazan con su cariño, esos compañeros necesarios de otros barcos. A los nuevos timoneles que me permiten descansar un poco, sabiendo que si el mar se pone bravo estaré ahí siempre, ayudando a galopar las olas.
Y al público, por su presencia en la costa, por el viento de sus aplausos, que hincha nuestras velas.
Compartimos palabras de nuestro dire!! Luis Marcelo Cabrera