30/01/2017
Interminable. Inoxidable. A prueba de todo. Maestro. Póster viviente. Leyenda. Caballero.CAMPEON....no deben existir cantidad de adjetivos para describir a Federer. A los 35 años, padre de 4 hijos, profesional desde 1998, campeón de 18 torneos de Grand Slam y 71 torneos ATP, 302 semanas como número 1 del mundo, demostró que su motivación siguen intacta.
Luego de una operación en su rodilla a mediados del 2016, preparó su regreso al circuito puntillosamente, evolucionando en su juego para adaptarlo a su físico y a su mente y eligió un torneo de los grandes para hacerlo. Para seguir en el camino de la gloria.
Un torneo durísimo, exigente en lo climático y en los rivales, lo encontró avanzando partido a partido ganando con facilidad algunos partidos y batallando a 5 sets otros.
Melzer, Rubin, Berdych, Nishikori, Zverev y Wawrinka fueron dejados atrás para llegar a la final contra su eterno rival: Rafa Nadal.
Y le planteó un partido distinto a cualquiera de los anteriores, pegándose a la línea de fondo y pegando casi de sobrepique, con la pelota subiendo...difícil...muy difícil...
Pero Roger Federer lo hizo. 57 errores no forzados...muchísimos para un jugador de su talla, pero ese estilo le dió 73 tiros ganadores! esos golpes tan sobre la línea de fondo le restaban décimas de segundo a la reacción de Nadal, que incluso en algunos puntos sólo miró la pelota...increíble para la actitud de correr todo del mallorquí.
Y el partido, con esos errores y aciertos, tomó una tendencia de subibaja: 1er set gana Federer, 2do set gana Rafa, 3er set gana Roger, 4to set gana Rafa...y llega el 5to y definitivo set.
Arrancó Rafa quebrando el 1er juego de saque del suizo y parecía que el partido tenía dueño...pero luego de insistir sobre el revés de Rafa y sacando golpes de maestro, Roger quebró y emparejó, corrigiendo la tendencia del juego a su favor.
Y luego de ganar su saque, presionó a Nadal con pelotas rapidísimas que no dejaron tiempo al español para imponer su juego de fondo, quebró nuevamente y sacó para ganar.
Un par de dudas, incluído el tiro del final que requirió el Ojo de Halcón, le dió a Roger el alivio final para ganar el partido y el torneo.
Abrazo con Rafa, lágrimas, saludo a su equipo y palabras de campeón, lamentando que en el tenis no haya empate ya que no le molestaría compartir el título con Rafa dadas la circunstancias en la que llegaban.
Ojalá no se terminen nunca, el tenis necesita campeones como ellos.