12/02/2025
Protagonista
Ella ya no moja la almohada, moja las sábanas. Cuando le place.
No pide permiso, avisa. Y al que no le guste…que vaya y pase.
Ya no transa con tibios, no se posterga. No se deja para lo último,
lo hace cuando tiene ganas.
Ya cedió, ya penó y ya superó el abandono.
Todas las migajas que recibió le sirvieron de abono…
para hacer crecer su amor propio. Floreció.
Tuvo que ver el fondo de su propio pozo para entender que su vida,
no valía nada. Pereció.
Y en su lenta agonía, desconocida y sin rumbo supo en un segundo
que si no se movía se iba de este mundo…con certeza.
Dejó de agachar la cabeza y casi como con un último intento de supervivencia
tomó de su vida, las riendas. Se miró.
No halló su alma. Estaba apagada.
Aunque parecía que ya no había nada… vió un rayo de luz.
Y…abrió los ojos, entre lágrimas pidió ayuda. Despertó.
Tiempo, soledad y duelo fueron claves. Puso a su corazón llave.
Sintió el desgarro de sus vísceras en cada llanto.
Nunca supo que podría resistir tanto.
Debía arrancar hasta el último recuerdo confuso
que tentara a volver a donde no se puede más…al dolor profuso.
Casi como una maldita adicción era ese vil amor.
“Dar vuelta la página”, “Borrón y cuenta nueva” no parecían opciones posibles.
Los sentimientos de felicidad no eran invisibles, se colaban
en el lábil inconsciente.
Y aunque no era indiferente, el corazón tiraba por tierra la razón.
Ella se reinventó su propio cuento, es protagonista
y aunque suene antagonista de sus propios deseos,
sintió la abstinencia en contacto cero y tocando fondo, sintió el impulso
Salir a la superficie le devolvió el pulso. Vive.
Vive sin más, para sí misma. Es resiliente.
Repercute en su ambiente, está a salvo.
No perdió la esperanza.
Esperaba su renacer con mucha templanza.
Rodeada de nuevas ánimas, que el destino le puso en el camino.
Ya no esconde sus cicatrices, las usa de armas…
No para matar, No!
Para no doblegarse más ante el drama.
Para no claudicar ante la pasión que termina en llamas cuando no hay límites.
Sus heridas le recuerdan el respeto que merece, no estaba loca.
Son las mellas del psicópata.
Ahora lo único que la alborota es el viento haciendo nidos en su cabeza.
Y la libertad tiene un alto precio para ella, no está en alquiler.
Puede volar en manada o compartir el amor sin ceder.
También la experiencia le ayudó a entender que… no está sola.
Que ahora, desde la cresta de la ola puede iluminar a alguien más
Como el sol hace con la luna.
Por más que le tape la visión la bruma, ella sabe con altura:
lo que permite abruma y si es con soltura… mejor que lo lleve el viento.
Autora: Natalia Ricca