01/08/2026
Hoy comienza la Semana Mundial de la Lactancia y el lema de este año nos invita a mirar qué hacemos —como sociedad, como sistema de salud, como profesionales— para proteger y fortalecer aquello que sabemos que funciona.
Y yo no puedo dejar de pensar en esto:
Si sabemos que la lactancia es importante para la salud de las personas que amamantan y de quienes son amamantados…
Si sabemos que el acompañamiento oportuno puede marcar la diferencia…
Si sabemos que la separación innecesaria, la introducción rutinaria de fórmula, el uso de tetinas y otras intervenciones pueden interferir en su establecimiento…
¿Por qué seguimos haciendo tantas cosas que van en sentido contrario?
Fortalecer lo que funciona no es solamente hablar de lactancia.
Es protegerla.
Es acompañarla.
Es generar condiciones para que pueda establecerse y sostenerse.
Es garantizar información basada en evidencia y apoyo adecuado.
Es revisar prácticas que se siguen repitiendo por costumbre, aunque no sean necesarias.
Y también es dejar de intervenir cuando no hace falta.
Porque no alcanza con decir que apoyamos la lactancia mientras, al mismo tiempo, seguimos poniendo obstáculos en el camino.
Porque una cosa es ofrecer alternativas cuando hacen falta y otra muy distinta es introducirlas de manera rutinaria, sin evaluar, sin informar y sin preguntarnos qué impacto pueden tener sobre la lactancia.
Entonces, mi deseo es simple, para este semana y siempre.
Que fortalezcamos lo que funciona.
Que dejemos de hacer aquello que interfiere.
Que acompañemos más y controlemos menos.
Que informemos antes de intervenir.
Y que, de una vez por todas, la protección de la lactancia deje de ser un discurso y se convierta en una práctica real.
Porque si ya sabemos qué funciona, ¿qué estamos esperando para fortalecerlo?
Chechu
Puericultora | Doula | Asesora de porteo