08/12/2025
Cuando el profesor no tiene con quién dejar a su perrito, decide traerlo a clase.
Mientras escribe en la pizarra, lo sostiene en brazos y el perrito se queda quieto, mirando todo con calma, como si realmente entendiera lo que está pasando y supiera que debe portarse bien. Los estudiantes siguen la explicación, pero también se les escapa una sonrisa al verlo ahí tan tranquilo.
Y la verdad, da gusto estudiar así. Entre un profesor dedicado y un perrito que acompaña con esa serenidad, el ambiente se siente mucho más agradable.