30/05/2026
Ante más de 850 personas la Sinfónica santafesina celebró su septuagésimo aniversario
El viernes 29 de mayo, exactamente setenta años después de su creación allá por 1956, la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe presentó su concierto aniversario en la sala principal de ATE Casa España. Sin caer en espacios comunes, la noche fue inolvidable. El podio estuvo ocupado por el que tal vez sea uno de sus directores titulares más influyentes de los últimos años, el Maestro Silvio Viegas, y el programa fue conformado por dos obras imponentes. No hizo falta más.
RECONOCIMIENTO
Lo estrictamente cronológico obliga a decir que pasados minutos de las 21 horas empezó el concierto. Hubo palabras de apertura donde se mencionaron algunos hitos de la Sinfónica rememorando un poco su historia. Estuvo presente la ministra de cultura, Susana Rueda, el secretario de Desarrollos Culturales de la Provincia de Santa Fe, Paulo Ricci y la directora de Espacios y Organismos Culturales de la Provincia, Patricia Hein, entre otros tantos representantes de la dirigencia gubernamental.
Atendiendo a lo especial del evento, Rueda le entregó a la Orquesta un cuadro conmemorativo en reconocimiento a los primeros setenta años de trayectoria de uno de los elencos estables más importantes de la cartera, mencionando que "la orquesta nació de la necesidad de tener un organismo público que pueda brindar música de calidad y esto es lo que representa a la Orquesta Sinfónica de Santa Fe, una de las más antiguas del país y una de las pocas orquestas públicas que todavía perviven en estos tiempos difíciles.
Para nosotros es realmente un placer poder compartir este talento con distintos lugares de la provincia porque la orquesta sale de gira dos veces al año y en cada lugar donde se presenta tenemos la oportunidad de compartirla con personas que nunca quizás en su vida hayan visto una orquesta y hayan escuchado música de tan alta calidad.
Para nosotros, desde el gobierno de Maximiliano Pullaro, es un honor poder sostener con gran esfuerzo estos organismos estables y poder elevar cada vez más la calidad de la cultura pública."
PROGRAMA ESPECIAL
Algo también particular del encuentro fue la convocatoria a ex integrantes del ensamble que asistieron como invitados de honor. Inclusive algunos volvieron a subir al escenario sumándose a la interpretación de una obra fuera de programa, generando un momento sumamente emotivo como cierre del concierto.
La primera obra de la noche fue la Obertura de Los Maestros Cantores de Núremberg de R. Wagner, pieza que también formó parte del programa del concierto inaugural. Cuando Viegas comentó ese dato curioso, un integrante del público que estaba sentado en primera fila mencionó que había estado en ese primer concierto y la sala explotó en aplausos mientras Silvio se abrazaba con aquel testigo privilegiado de la historia.
La interpretación de la obertura evidenció una admirable solidez orquestal y un gran equilibrio sonoro. Desde los primeros compases, la orquesta, bajo la sólida guía de Viegas, desplegó una lectura de gran expresividad resaltando con claridad el carácter ceremonial de la obra. La precisión de las cuerdas, la brillante intervención de los metales y la riqueza de las maderas contribuyeron a una ejecución de alto nivel artístico.
Cada sección de la orquesta respondió con sensibilidad y disciplina, logrando una comunión firme que mantuvo la tensión expresiva a lo largo de toda la pieza.
Sin solución de continuidad, la Sinfónica tocó Scheherezade, de N. Rimski-Kórsakov, otra obra maestra del canon académico mundial. La Sinfónica, con esa interpretación, alcanzó un nivel de excelencia que permitió apreciar toda la riqueza descriptiva y el color orquestal de la partitura. El ensamble ofreció una ejecución de gran precisión técnica y sensibilidad expresiva, destacándose la fluidez con que fueron desarrollados los distintos tramos narrativos de la obra. Los solos, particularmente el del violín, aportaron lirismo y elegancia con admirable musicalidad.
A lo largo de la ejecución, la agrupación logró transmitir con intensidad el carácter fantástico de la composición. La elocuencia de los pasajes más enérgicos contrastó con los momentos más sutiles, generando una interpretación cautivante.
EMOCIÓN A FLOR DE PIEL
El cierre fue marcado por un bis muy popular: P***a y circunstancia, Op. 39 de E. Elgar, pero antes de la interpretación, Viegas tomó el micrófono y expresó su profunda emoción por el momento que está viviendo la orquesta, diciendo que "celebramos hoy siete décadas de historia que se acumulan en la memoria de cada uno de los que hoy nos acompañan. La Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe no es un edificio, ni un decreto, ni una lista de nombres en un programa. Es, por encima de todo, una memoria viva. Un organismo que respira al ritmo de quienes viven el arte como modo de existencia. Nuestra historia no se vive sólo en años, sino en la dedicación de quienes fundaron este sueño. Ellos no sólo dejaron su sonido en los atriles sino que dedicaron su vida a la enseñanza. Enseñaron a músicos que se perpetuaron en la orquesta, que es, antes que todo, una familia" y terminó agradeciendo al público afirmando que ellos "son la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe".
Al momento de comenzar con la interpretación de la pieza de Elgar, nueve, de los 19 ex integrantes invitados al concierto, volvieron a ocupar sus antiguos atriles, sumándose a la formación vigente de la Sinfónica. La unión hizo la diferencia. Diferencia entre una interpretación prolija y una profundamente emocionante. Entre un final elocuente y un cierre imponente. Esa amalgama entre músicos de hoy y de ayer hizo que el corolario del concierto aniversario sea trascendente, digno de ser recordado como uno de los momentos más especiales de la vida de la Sinfónica santafesina.
El concierto terminó con aplausos que se sintieron especiales. Fueron aplausos que encerraban el cálido reconocimiento de más de 850 personas por tan noble tarea que cumple la orquesta revalorizando la cultura territorial desde hace setenta años de forma ininterrumpida.