04/01/2026
Cultura Viva Comunitaria viene del trabajo de colectivos y comunidades comprometidas profundamente con su pueblo y sus territorios. Muchos de nuestros grupos emergieron en la oscura década de los noventa para resistir la avalancha de privatizaciones y ajuste económico implantado en la región. Otros surgieron al calor de octubre del 2003 y toda esa ola de revueltas que entonces iluminó el continente. Nos convocamos y reunimos después al empuje continental de una poderosa movilización de centros culturales, colectivos artísticos y colectivas alternativas a lo largo y ancho de Latinoamérica, para caminar al lado de nuestros pueblos, en comunidad, hacia nuestra liberación, buscando el Buen Vivir para todas, todos y todes.
Estamos acostumbradas a la lucha, a los momentos amargos que nos exigen resistencia, pero también a las victorias que nos sacuden el cuerpo en la fiesta celebratoria.
Reconocemos la diversidad del mundo y en medio de todo ese arcoíris nuestra apuesta es reivindicar y reinventar colectivamente nuestras tradiciones indígenas y populares, porque las culturas que defendemos no están compartimentadas, alejadas del mundo, como la Modernidad colonizadora pretende: las culturas que reivindicamos abrazan todo el espectro de la vida.
Esta cercanía a nuestras comunidades, a nuestros territorios, este tejido del que somos parte, nos obliga a posicionarnos frente a la cultura de la muerte que siembra el capitalismo en nuestro planeta; capitalismo colonial, patriarcal y devastador de la madre tierra. Ese sistema económico convierte todo lo que toca en mercancía y en fetiche, enajenándonos de la vida y de la cultura, de la naturaleza y de nuestros propios cuerpos y su creatividad.
Por eso nuestros esfuerzos, siempre colectivos y en comunidad, van más allá de desear ocupar escaparates en el mercado neoliberal de la cultura. Allí se ejerce una paradoja perversa que ahora denunciamos: se nombra la diversidad cultural y se la enaltece formalmente en discursos, programas y manifiestos, mientras que los mecanismos operativos de la demanda del mercado capitalista homogeniza todo lo que vende, descartando la complejidad de nuestras identidades.
No somos un producto que espera venderse bien o servir a los intereses de una demanda engañosa que solo gentrifica nuestras culturas, las reduce y las folkloriza.
El sentimiento comunitario que nos abraza y nos inspira, nos obliga a tener esperanza ahora más que nunca, sabiendo que solo la superación del capitalismo, el colonialismo y el patriarcado, en todas sus formas nos permitirá habitar el mundo en toda su diversidad y su dignidad, con plenitud.
¡Somos Cultura Viva Comunitaria!