18/02/2026
INSTRUCCIONES PARA RECONOCER EL TEATRO EN LA HERIDA
*La naturaleza del Fama y la foto movida.
En este San Juan de horizontes bajos, los Famas caminan con una nitidez que asusta. Se reconocen por el pulso firme de quienes nunca han sostenido un cuerpo roto; se desplazan mediante un complejo sistema de poleas y palancas de conveniencia. Son los dueños de las cooperativas de espejos, expertos en sacarse fotos perfectas para diarios que nadie lee. Nosotros, en cambio, somos el desenfoque necesario. Nuestra foto sale movida porque somos el temblor de un cronopio que corre bajo el sol Rawsino, huyendo de la parálisis del éxito.
* El parricidio de los espejos rotos.
Para que el teatro sea, el padre debe ser sacrificado en el silencio de un sótano. Ese edificio que hoy nos mira con las puertas tachadas. Lo amamos con la rabia de los hijos desheredados que han aprendido que una casa cerrada es solo un montón de ladrillos. El parricidio no requiere estruendo; es la paciencia de quien sabe que el escenario no es una inmobiliaria de prestigios, sino un territorio de conquista. No venimos a heredar su bronce, venimos a habitar el vacío que dejaron cuando se olvidaron de sudar.
* Desbocarse en la noche de los asesinos.
Somos los Cronopios que han perdido la fe en la coreografía. Nuestra estética es el desbocamiento: ese momento en que el actor deja de fingir para empezar a quemarse. Si el teatro no es inmersivo, si no te encierra en la habitación con los fantasmas para que decidas quién empuña el metal, entonces es solo un trámite para pasar la siesta. Reclamamos el derecho a ser efímeros, a ser ese acompañamiento que ocurre en la oscuridad antes de que el cuchillo toque la piel. Somos los que saben que, en tiempos de vacas gordas para los de siempre, al artista independiente solo le queda el banquete de su propia honestidad.
* Somos Inefable Grupo Teatral.
Somos el error de cálculo en la prolijidad del Fama.
Somos los hijos que ya no esperan en la puerta porque han aprendido que el centro del universo está en el asfalto que pisan.
Venimos a aprender a ser mejores a través del desastre y a encontrarnos en lo que no se dice.
No nos busquen, ENCUENTRENOS EN LA HERIDA