08/01/2026
Me pareció oportuno hacer hoy el primer posteo del año para compartirles qué fue de mí y de mi obra durante los últimos 3 meses:
En este tiempo me sumergí de lleno en la pintura de gran formato, lo cual es un desafío para mí ya que nunca suelo pintar ni hacer obra de gran tamaño. Algo que me sucedió mientras iban pasando las semanas que luego se convirtieron en meses, fue que comencé a prestarle atención a esa ansiedad que me generaba “no producir más que esto”. La gran enfermedad de esta época: el famoso “debería estar haciendo más cosas” como si el hecho de estar 100% abocado a una sola cosa (en este caso a una sola pintura) fuera algo insuficiente e incluso, por momentos, algo negativo. Así que observando este pensamiento recurrente en mí, comencé a cuestionarlo, haciéndome algunas preguntas. Una de ellas fue: ¿para quién pintas?… Para mí.
También reflexioné sobre los tiempos de la pintura en la antigüedad: nadie apuraba a un maestro. Ni siquiera ellos mismos. No es que yo me considere una maestra, nada más lejano a eso, pero sí considero que mis tiempos quizás son más lentos, como antes, como los de los maestros quizás.
Así que para concluir, les comparto en este post un adelanto de la pintura en la que vengo trabajando, algunas obsesiones de estos últimos meses (los animales y el verde ocupan el top 1), una frase que me sirve para bajar y un momento de ocio en medio del trabajo de encontrarme en la pintura.