29/10/2024
LOS OLVIDADOS DE SIEMPRE
América latina es un lugar singular, llena de riquezas naturales de todo tipo, tierras fértiles, ríos caudalosos, cuencas acuíferas de inestimable valor, paisajes de ensueño, todos los climas… un paraíso terrenal singular, pero… donde reina la mas cruel desigualdad en quienes habitan tal maravilla.
Los gráficos y las estadísticas siempre lastiman los ojos ya que a pesar de que en los últimos 30 años la pobreza pudo bajar de un 50 a un 35% quizás por políticas gubernamentales más sensibles con los sectores vulnerables, la pobreza estructural en el marco de la indigencia nunca bajó o mejoró, siempre una población indígena o mestiza se mantuvo en los márgenes de la exclusión social sin esperanza y posibilidades de acceder a una vida mejor.
La pandemia como fenómeno levantó los índices en forma alarmante y nuevas políticas neoliberales implementadas por algunos gobiernos oportunistas de las fallidas democracias populistas han hecho temblar los gráficos de la CEPAL y otros organismos que controlan los índices económicos de la región.
Se entiende que cada región tiene características propias y específicas aunque también se puede asumir que en todos los casos existe una historia dolorosa en común, por lo que podemos tomar el riesgo de las generalizaciones ya que el sometimiento de los sectores populares se asienta en una situación estructural que los condena.
En primer lugar es necesario sistematizar los atributos de la “pobreza” para comprender en su profundidad los rasgos que la caracterizan y que sin lugar a dudas son causa de la mala distribución de la riqueza.
1) Despojo de bienes y servicios: se trata de un verdadero inhabilitado o impedido del TENER: de la vivienda, de la atención de la salud, de una alimentación básica, de la tierra y de la seguridad.
2) La negación de condiciones mínimas de existencia atenta contra el derecho fundamental, primero y básico: “el Derecho a la Vida” y negado el derecho a vivir se caen a pedazos todos los otros derechos y se convierten en una broma cruel. En una sociedad perversa donde eres lo que tienes, ¿que derechos políticos o económicos puede pretender al que se le ha negado el “SER” ?, porque al que se le ha despojado de todo se le ha confinado a la nada.
3) Y de la mano de la negación de los elementos básicos para la vida a los sectores populares se les niega la posibilidad de SABER. Pero esta negación no está solamente representada por la falta o escaso servicios educativos, ya que podemos apreciar que muchas veces las clases dominantes mantienen servicios de educación pública. La negación del SABER pasa fundamentalmente por el desprecio de los valores que da la cultura tradicional o endocultura, de aquello que constituye el saber acumulado en un grupo social. Es la negación de la VOZ – en el lenguaje – el impedimento de comunicarse – elemento primordial para que un pueblo pueda intercambiar, reflexionar y expresarse. Se manifiesta en la contaminación cultural, en la opresión de la cultura nativa, en imponer esquemas de pensamiento, categorías y lógicas extrañas a la comunidad, en el avasallamiento del lenguaje y de las expresiones y singularidades lingüísticas, en el imponer nuevas formas de interpretar la realidad.
4) Como consecuencia de la negación del SABER radica el impedimento para que el pueblo se piense a sí mismo. Al ser pensado desde afuera ha sido declarado objeto – ya no sujeto. Y en la lógica del “pienso luego existo” el círculo se cierra. Negación del PENSAR y del PENSARSE. Le imponen los falsos mitos de que el pueblo es vago, el pueblo es culpable de sus miserias, que tienen los gobernantes corruptos que se merece.
5) Habiendo negado al pueblo el SER, el TENER, el SABER y el PENSAR se le impide por consiguiente desarrollar sus propias prácticas, la “praxis social”. Se le impide HACER. Realizar la experiencia protagónica. Por ello todo intento de organizarse debe sufrir presiones de división y atomización. Se acusa a las intenciones que buscan crear nuevas formas organizativas de subversivas, ideologizadas, perversas y antisociales. Se acusa a los pocos que piensan en unir voluntades en instigadores de odios y resentimientos. Nada es casual, la atomización convertida en experiencia histórica americana lleva del fracaso a la resignación y de ese fatalismo al INDIVIDUALISMO que hoy muchos se preguntan de donde salió y porqué es tan nefasto.
6) Al negarle a los sectores populares el HACER se le niega irremediablemente el PODER y he aquí la "madre del borrego" porque el PODER está en manos de una clase dominante que en síntesis acumula riquezas y excluye de la misma al pueblo. Conclusión: la POBREZA y el razonamiento termina y se cierra.
De seguro que estamos haciendo una generalización muy amplia. En los distintos países los despojos que señalamos actúan y se manifiestan de manera distinta pero solamente en forma coyuntural, la estructura es la misma.
Los factores de poder que actúan son internos y externos pero casi en todos los casos funcionan en una situación de DEPENDENCIA y tanto para los intereses imperiales o los socios malditos de siempre tienen un objetivo claro: IMPEDIR QUE LOS SECTORES POPULARES SE CONSTITUYAN COMO TALES, EXPRESEN EL PROYECTO DE SOCIEDAD QUE VIVEN EN ELLOS, LO EXPERIMENTEN HISTÓRICAMENTE SIENDO PROTAGONISTAS DE SU PROPIA HISTORIA Y ARTICULEN LA ESTRUCTURA DE PODER NECESARIA PARA MANTENERLO.
Ahora bien, el fenómeno de la globalización no es ni malo ni bueno, es una cuestión, socialmente ablando, característica de nuestro tiempo, con efectos negativos y otros positivos.
Una de las cosas negativas que conlleva es el "individualismo" el cual se puede definir como la negación del otro o del prójimo.
Un error sería suponer que se le opone al colectivismo, el cual entendemos como un movimiento de masas, más o menos numeroso, pero que en definitiva funciona casi de la misma manera ya que muchos de estos niegan otros colectivos u otros individuos.
Otro factor negativo muy asociado al individualismo y a su esquema económico "el capitalismo", es la desigualdad social. Esta desigualdad será más profunda cuanto mayor sea el indice de "plutocracia" (el gobierno de los poderosos) que exista.
En la sociedad, la desigualdad se produce cuando los derechos y los privilegios no se aplican de manera justa. Cuando las oportunidades para los ciudadanos no son las mismas. Cuando unos ganan para que otros muchos pierdan. Cuando se degrada la educación del pueblo para encumbrar a unos pocos.
Los privilegiados o mejor dicho los que se creen privilegiados utilizan el término "meritocracia", que en definitiva es la ceguera para comprender la desigualdad y sus orígenes, y por supuesto es la negación de querer resolver el drama.
Nos dice JOSEPH STIGLITZ (economista y profesor estadounidense) "La desigualdad es la causa y la consecuencia del fracaso del sistema capitalista, y contribuye a la inestabilidad del sistema económico, lo que a su vez contribuye a aumentar la desigualdad.” O sea... para decirlo en criollo "la desigualdad es el producto conveniente y necesario del sistema neoliberal, donde para que haya ricos debe haber necesariamente muchos pobres".
Ya lo decía Alexander Hamilton "Todas las comunidades se dividen en los pocos y los muchos. Los primeros son los ricos y los otros son los que tienen que trabajar.” Una pena decir también que en nuestro país existe una tercera clase que son los excluidos… una gran masa de gente que supervive entre planes de subsidios y trabajos informales. Esta gran masa de personas que integran la “pobreza estructural” carecen de oportunidades para poder salir de esa condición ya que el estado no tiene visos de promover políticas de inversión, y cuando hablamos de “políticas” entramos en la temática de la "Ética Política" que justamente es la "Distribución de la Riqueza" la cual es de cabal importancia analizar.
Cuando hablamos de este tema, nos referimos sustancialmente a la forma en que el Estado reparte el producto total generado por el país entre los ciudadanos, los cuales están bien diferenciados entre ricos, sectores medios y pobres, y dentro de este esquema se encuentra la pujante competencia entre patronales y trabajadores.
Pero resulta que hoy por hoy, las posiciones neoliberales con el aditamento extremo del anarcocapitalismo, el Estado pretende retirarse y entregar su potestad al famoso y mal ponderado “MERCADO”.
El Mercado – con el poder asignado, de seguro solucionará los problemas del Mercado, pero, como es de imaginar, no solucionará los problemas sociales ya que no le interesan.
En un gobierno democrático normal el Estado buscará de dar a cada factor que intervino en la producción lo que le corresponde de riqueza por haber contribuido a la creación de bienes y servicios, o sea, un Estado sano, teóricamente, debería buscar un balance, un equilibrio, entre las partes para que el peso de las contribuciones no incida particularmente en un sector perjudicando otro, ya que eso conlleva a la inestabilidad de poder y a la gobernabilidad del país.
En una economía sana capitalista tendría que haber un equilibrio entre los sectores dominantes de la economía y los sectores populares de desarrollo ya que su capacidad de enriquecimiento y producción son diferentes como diferentes son sus ejes de ganancia y manejo de dichas ganancias. Las unas generan inversiones especulativas y las otras inversiones productivas. En su justo equilibrio son necesarias en la economía.
En la actualidad se ha generado, en muy poco tiempo, un fuerte desequilibrio por parte del gobierno y por consiguiente tiene consecuencias nefastas:
a) Cuando el beneficio redunda o se orientan hacia sectores dominantes de la economía se produce desocupación, inestabilidad social, baja del consumo, desigualdad económica y social, inseguridad y pobreza.
b) Cuando el perjuicio se orienta a los sectores populares se genera deflación, pérdida de capitales y déficit impositivo.
En consecuencia algunos dicen que los gobernantes, en la historia argentina, fueron más leales a su clase que a su patria. Otros opinan que la demagogia y la corrupción siempre fueron esquemas predominantes en la economía. También hay quienes afirman que la injerencia extranjera fue la causa sustancial y desequilibrante de nuestra economía.
En conclusión, podemos confirmar que hubo todo esto y mucho más en porcentajes diferentes según los tiempos, pero con un agregado: el sistema político es invariablemente plutocrático y esto rompe con los ideales democráticos.
Intereses económicos de una y otras partes de la economía siempre en pugna decidieron los destinos de un pueblo que poco tuvo de protagonismo y responsabilidad aunque siempre invariablemente se le echará la culpa de todo.
Si a alguien hay que echarle la culpa es a quien no se puede defender… y estos son los olvidados de siempre, los excluidos… los nadie.
José de Guardia de Ponté