Mi abuela vivía cerca de un estudio de danza, y en un paseo juntas conocí la danza árabe. No sabìa ni qué era lo que veía, yo solo me acuerdo que con seis años me quedé parada en el vidrio mirando, miré toda una clase por la ventana, parada del lado de afuera, como quien está contemplando su propia epifanía, yo no sabía lo que era, pero sentía que tenía que hacerlo. Nunca fui muy amante de mis pri
meras danzas, cuando tuve que decidir sobre a qué dedicarme porque no podía hacerlo todo, seguì con danzas árabes. A los 17 años me recibí de profesora de danzas, no quise ejercer por mi edad, sentía que era muy chica y que las responsabilidades eran muy grandes, preferí perfeccionarme, llegar al punto de poder dar lo mejor de mì. Este amor me hizo viajar para hacer cursos, seminarios, y pude tomar clases de todo tipo de danzas. Toda la vida tuve este sueño, antes no sabìa bien cómo definirlo, yo solo sabìa que el arte me emocionaba hasta el llanto, me dejaba ser yo, entendí que yo vivía a través de la danza, cada paso, más allá del dolor, del esfuerzo, del sacrificio y de todo lo que implicaba, yo sabía cuál era mi camino y nunca dude en seguirlo. Para el 2015 empecé a dar clases, con todos los miedos que conlleva, me probé a mi misma que tenía la vocación para hacer esto y me termine de dar cuenta que es lo que yo quiero hacer, quiero tener año a año el privilegio de poder compartir los sueños de alguien. Hoy a mis 22 años, puedo decir que estoy empezando a cumplir mi gran sueño con este estudio, con esta compañía. Hoy estoy muy feliz, no sé bien cómo saldrán las cosas, pero quiero para todos las alumnas y alumnos de La Compañía de Danzas de Camila Rivera que sepan que van a ser acompañados para concretar sus sueños, porque yo estuve en ese lugar, porque yo también me puse mi primer traje de color rosa y al verlo tantos años después vuelvo a sentir los mismos nervios de la primera vez . Quiero saber que lo que hagan mis alumnos, lo hagan cómodos, felices, y sobre todo acompañados, porque para llegar a donde estoy, estuve acompañada de muchas personas, que me brindaron su apoyo, y eso es sobretodo lo que nosotros queremos ofrecer, tanto yo como el cuerpo de profesores del estudio, apoyo y compromiso. Estamos acá para aprender juntos, porque en esta vida, en esta manera que elegimos de vivir, nosotros no vamos caminando recorremos nuestro mundo marcando pasos de baile, nunca se termina de aprender, el límite está tan solo en nuestras mentes. Queremos que vos también seas parte de esta familia.