13/02/2017
Referido a los enfrentamientos conmigo mismo llega un momento en que, por ejemplo, me pongo un objetivo y… ¡Zas! No lo cumplo. El lunes finalmente no arranqué la dieta. Tampoco el martes ni el miércoles. Puede tratarse de la “dieta” o de cualquier otra actividad como dejar de fumar o algo referido a un hacer relativo a una relación de laboral, social o sentimental; me refiero a empezar algo nuevo, retomar aquello que en un momento descontinué y que siento me hace bien o también dejar eso que me hace mal. ¿Por qué será que hago (o no) eso? ¿Por qué no cumplo lo que me propongo? El eje es comenzar a hacerme las preguntas correctas. ¿Soy por lo general de cumplir todo aquello que me propongo? Esta es la parte del relato en donde empiezo a chequear el resto de los dominios que componen mi vida: el trabajo, la familia, lo social, la pareja, la salud y descubro la tensión motivada por el ideal que estoy sosteniendo y que ya no quiero hacerlo más.
Empezar a escucharme y dar lugar a mis tensiones es fundamental. Todas siempre se manifiestan en el cuerpo y el canal natural las emociones (que también se muestran y sienten en el cuerpo). Cuando no les doy lugar, a la larga o la corta, aparecen enfermedades las cuales, como dijimos, no son más que el síntoma de la tensión (y a veces lucha interna) entre el ideal aprehendido y adquirido y esa otra parte mía que algunos llaman sombra, otros esencia y los antiguos alma.
Vos, ¿das lugar a tus tensiones? ¿Qué haces con ellas? ¿Cómo les das curso? ¿Te das cuenta ahora, que hay veces que no te das cuenta? Te doy una pista: ¿Cuáles son tus sueños?
Ahora bien, si crees que esto nada tiene que ver con vos, sos libre de elegir seguir así: sin darte cuenta. Este es un fragmento escrito por nuestro Coach Sebastiá Bravo pueden leerlo completo en https://www.facebook.com/idem18/posts/1261191420627289