El elegante y majestuoso “Teatro Astengo" ofrece una sala en el corazón de sus instalaciones que abraza a sus artistas y a su público con la magia del teatro y con una identidad histórica de más de un siglo de emociones. Bastaría reunir los nombres de los Podestá, Parravicini y Guillermo Battaglia y, un hecho verdaderamente insólito: el estreno de la ópera Tosca de Puccini en la Argentina.
El “Nuevo Politeama” fue demolido en 1917 y allí se levantó el elegante “Teatro Odeón", fue inaugurado el 5 de octubre de 1927. Esa noche inaugural Rosario ganó un teatro. La sala del Odeón sería desde entonces el ámbito propicio para albergar el arte de figuras eminentes e ilustres capaces de transmitir a públicos ávidos la emoción y la grandeza del drama. Luego del pasaje de teatro a cine, nuevamente el acervo histórico y el alma del espacio fue recuperado en 1968 por Héctor Ignacio Astengo, con verdadero espíritu renacentista, creando una Fundación que recupera para la ciudad de Rosario un teatro cuyo prestigio se iniciaba a principios de siglo. Esta casa ofrece una sala en el corazón de sus instalaciones que abraza a sus artistas y a su público con la magia del teatro y con una identidad histórica de más de un siglo de emociones.