11/07/2017
En un precioso estuche de coleccionista que contiene los dos libros: La pequeña bruja y Brujas y Hechizos. Se trata, pues, de un proyecto doble ilustrado por Benjamin Lacombe y escrito en colaboración con Sébastien Perez.
Si bien ambos libros comparten una historia (de hecho, uno está contenido en el otro), son muy diferentes, tanto en el diseño como en el contenido. En ‘La pequeña bruja’ conocemos a Lisbeth, una niña diferente a las demás que, gracias a un antiguo libro que encuentra en el desván de la abuela, descubre que ella misma pertenece a una larga genealogía de brujas. Con ilustraciones a página completa y una cuidada tipografía (elegante pero clara) La pequeña bruja es el álbum infantil tradicional, en lo que respecta al texto y la maquetación del libro.
Por el contrario, Brujas y Hechizos es, en realidad, un grimorio y ha sido diseñado como tal. Encuadernado en tela y con sobreimpresiones en dorado, antes de abrirlo ya nos sentimos ante un “libro antiguo”. En efecto, se trata del mismo grimorio (libro de conocimientos mágicos) que Lisbeth encuentra en el desván. No estamos ante un cuento a la vieja usanza, sino ante una obra de tipo más enciclopédico, aunque la mayor parte de lo narrado en él sea ficción. Pero es aquí donde reside uno de sus mayores atractivos que, además, está fuertemente ligado al factor estético.