05/06/2026
"Desde un poster viejo te veo gritar".
Es una rara gratitud la que vengo sintiendo desde las 09:25 de la mañana, momento en que familiares, amor y amigos me empezaron a mandar mensajes para informarme y consolarme por la partida de este plano del artista, de la figura, del emblema y escudo más influyente en mi vida, tanto desde lo biográfico hasta lo más concreto de las decisiones artistícas, filosóficas , escénicas, de lenguaje y de sentido que ha representado, representa y representará para mi, El indio Solari.
Consuelos con tonos de quien consuela a quien perdió un amigo cercano o a una especie de figura del órden extra-paternal que saben que siempre me ha envuelto con su aura estética, filosófica, poética, intelectual, lúcida, sensible y de una altura inconmensurable, tanto en su ser humano como en sus propuestas artistícas, ya sea en los redondos, con los F.D.A.A o con sus entrevistas que eran una obra aparte, siempre primando dos cosas, dos banderas en mi corazón que para bien o para mal me he decidido ondear de manera concreta y terrenal, como lo capricornianos que somos:
La independencia, y la mayor calidad posible en todo lo que sea que hagamos, él en su música, sus shows, sus discos, en toda su obra bah, y yo, bueno, en lo mucho o poco que he logrado construir, ya sea como piercer, dibujante y autor.
La independencia -como filosofia de vida- con sus bendiciones y terrores, al menos en mi caso, es lisa y llanamente un devenir de la figura del Indio Solari, mi estructura de vida, en lo que a rutina se refiere, es una influencia (o intento de copia) directa de como él encaraba su proceso creativo. Yo me armé mi propio "Luzbola" (en este caso, de dibujo y de piercing).
Yo decidí no tener nunca un jefe y trabajar para mí.
Yo decidí armar mi obra como se me canta el orto, yo ejerzo mi oficio como se me canta el orto, dándolo todo por la calidad, tanto en los cuadros como en los libros, como en la bioseguridad y en el amor por el otro.
Yo decidí ser fiel a mi forma de ver y hacer las cosas, de estar en la mia ladren lo que ladren los demás,
porque la figura de este pelado me resonó en cada hueso de mi ser.
Gracias, siempre, indio de mi alma.