29/06/2020
Es muy común que algunas noches los niños entre los 3 y los 6 años tengan sueños vívidos que los hacen despertar súbitamente. En estos sueños suelen reflejarse algunas de las vivencias del día y también es posible detectar en ellos vestigios de impulsos, emociones agresivas o temores que sólo salen a la superficie a través de los sueños. Al cumplir los 5, tu hijo entenderá mejor que estas imágenes sólo son sueños, pero hasta que llegue ese momento, necesitará que alguien lo tranquilice diciéndole que no son reales. Así que, cuando se despierte a media noche asustado y llorando , consolalo , hablale del sueño y quedate a su lado hasta que se calme. Para tu tranquilidad, pensá que sólo se trata de una pesadilla, no de un problema grave.
Sin embargo, habrá ocasiones en las que encuentres a tu hijo en la cama, aparentemente despierto y muy alterado, quizás gritando y temblando, con los ojos abiertos de par en par y completamente aterrorizado. Si intentás tranquilizarlo, no reacciona. En estos casos, puede tratarse de un terror nocturno. Este misterioso y angustioso comportamiento que aparece durante el sueño, es común durante la etapa preescolar. Típicamente, el niño concilia el sueño sin problemas, pero aproximadamente al cabo de una hora, y sin ayuda de sus papás...abre los ojos de par en par en actitud de terror. Quizás hasta señale objetos imaginarios, dé patadas al aire, agite los brazos, llore y, generalmente, parezca inconsolable.
Pesadilla: un sueño que provoca mucho miedo seguido de un despertar completo. Se calma con la presencia de los padres.
Terrores nocturnos: un sueño miedoso acompañado de un despertar sólo parcial desde una fase de sueño muy profundo. No se calma en presencia de los padres.
¿Cuándo te percatas del fenómeno?
Pesadilla: cuando ya ha pasado y tu hijo se despierta y te habla sobre él.
Terrores nocturnos: mientras está teniendo lugar y el niño grita y se mueve agitado; después se tranquiliza y, al despertar, usualmente no recuerda lo que pasó..
Las pesadillas y los terrores nocturnos van desapareciendo a medida que los niños crecen.