11/10/2017
A veces huyo de mí pero al instante me encuentro conmigo.
Me veo escapando cuando duermo pesadillas, trepando muros, abriendo puertas de casas ajenas, corriendo frazadas colgadas que dividen habitaciones en lugares precarios donde jamás estuve. Trepando árboles para ocultarme, árboles que se desarmaban a medida que los escalaba desesperadamente. Correr sin avanzar y toda la tragedia atrás, toda la muerte atrás, todo el peligro pisándome la sombra. Pero detrás de mi nada, atrás mío nadie. ¿Quien me persigue entonces? ¿De que estoy huyendo? ¿De quien me quiero esconder? Me asfixian, me absorben, me chupan, me tiran de la cama y de un golpe frío me suben a ella. Y despierto cansado, asustado, abatido y hasta me da miedo mirarme al espejo y encontrar a quien me hostiga, noche tras noche, sueño tras sueño…