12/11/2019
APRENDIENDO A DECIR ADIÓS
No es que no te piense cada día, no es que no vivas dentro de mí; es que hoy, precisamente hoy, no sólo pienso en ti; hoy he dejado de ser yo, para convertirme en una mezcla de los dos.
Dime amor, ¿Dónde he quedado yo? Si ahora vives en mí, ¿Cómo vuelvo a ser sólo yo?.
Cuéntame amor, ¿Cómo es estar sin ti? Físicamente te fuiste, pero tu alma se quedó, aún habita en este mundo, porque yo le vuelvo a dar vida.
Me hablo a mí misma por las noches; esperando y creyendo con todas mis fuerzas que quizá podré escuchar tu voz; ciertos días no te siento, y vuelvo a ser un alma perdida, deambulando por las calles; buscándote en todo lo que me recuerde tu presencia; visito nuestros lugares y miro nuestras películas; así regresas a mí.
Hace un tiempo te perdí, amor mío; y tu recuerdo y tu esencia se han quedado en mí, ahora habitas otro mundo, otro espacio; pero quizá algún día en ese mundo nos volvamos a encontrar. Por ahora yo me quedé aquí, sin ti pero... contigo.
Sé que por las mañanas al abrir mis ojos ya no estarás ahí, por las noches, ya no sentiré tu calor abrazándome, no volverás a darme tu mano al salir del auto, ni jalarás la silla para que pueda sentarme; pero me he quedado con tu recuerdo, con el hermoso regalo del sentimiento y sensaciones que me diste; eso ni la muerte me lo robará.
Si acaso tú me ves, envíame un dulce abrazo cargado de calor; esta noche, amor mío; quiero regocijarme en nosotros, quizá mañana sea buena idea dejar de pensarte, sea buena idea dejar de buscarte en este mundo; pero hoy no mi amor.
Hoy, soy nosotros; y viviré por ti, el día que se te robó, sentiré y sonreiré por los dos.
Siempre