Merlo tiene historia

Merlo tiene historia Merlo En Imágenes es una página donde vamos a contar un poco la historia de nuestro partido con fotos antiguas y actuales .

¿CONOCISTE LA ESTUDIANTINA DE PADUA?La máxima fiesta que tuvo la ciudad de San Antonio de Padua, fue la “Estudiantina” s...
22/05/2024

¿CONOCISTE LA ESTUDIANTINA DE PADUA?

La máxima fiesta que tuvo la ciudad de San Antonio de Padua, fue la “Estudiantina” se realizaba en la avenida Echeverría, después bautizada “Avenida de los estudiantes”.

El que la vivió, no la olvida, solo fueron pocos años, se festejó desde 1972 al 1978, Padua era una fiesta, participaban todos, no solo estudiantes, todas las fuerzas vivas estaban presentes, Cuerpo de Bomberos, Boy Scouts, Club de Leones, todos los establecimientos educativos públicos y privados, las Escuelas Técnicas.

No hubo fiesta más popular, aunque se organizó por la Unión de comerciantes de Padua, UCIP, y su objetivo fue desarrollar e incentivar el comercio de la incipiente localidad, el objetivo primero quedó superado en la primer y segunda celebración.

Todo estaba muy organizado y con una ciudadanía deseosa de participar, y una alegría que contagiaba. Era tal el entusiasmo de los jóvenes, que empezaban a prepararla desde principios de año, las escuelas técnicas, ponían todo su potencial, demostraban sus trabajos, y el gran artista plástico Rolando Díaz Cabral, oriundo de Corrientes era el que diseñaba esas bellas carrozas, con toda la colaboración de los comerciantes, que ponían lo suyo.

La perfumería “Bettina”, que hasta hace pocos años funcionaba en Padua por la calle Ayacucho, hacía el maquillaje de la reinas y princesas, el esposo de la dueña organizaba la decoración, las flores, y ponía de su bolsillo el dinero para la fiesta.

Había muchos terrenos baldíos por esos años y el lugar se usaba para colocar los famosos “kioscos de comidas al paso” que se explotaban en beneficio de las escuelas del barrio, e instituciones benéficas, como el Hospital Pedro Chutro, y el centro de dadores de sangre SOFIHEM.

La primera Estudiantina se llevó a cabo los días 18, 19 y 21 de septiembre de 1971.
Los desfiles de carrozas que representaban a las instituciones y demás participantes llegaban hasta la calle Defensa y daban la vuelta hasta Rivadavia, La calle límite era Defensa, porque hasta ahí llegaba el asfalto, en esa esquina se armaba el palco principal donde actuaban distintos artistas.

Para el año 1972 se tuvo el honor de contar con la presencia y padrinazgo del evento al recordado actor nacional Luis Sandrini y la cantante Ramona Galarza.

Constantemente había espectáculos para el público, sorteos, rifas, una animación constante para mantener el entusiasmo, el locutor de la estudiantina siempre fue un querido vecino de Padua el Sr. Oscar Mastella, que mantenía el interés hasta bien avanzada la noche.

La preparación de todo esto llevaba mucho tiempo y dinero, pero había una antorcha que encendía los ánimos y no se amilanaban por el esfuerzo.

Las escuelas querían mostrar sus mejores logros, pensemos en las técnicas, que hacían verdaderas obras de ingeniería, por ejemplo, cascadas, pasarelas giratorias, y otras expresiones técnicas que deslumbraban por su creatividad, realizadas entre profesores de los talleres y alumnos.

Las carrozas demostraban una creatividad increíble, hubo una muy recordada, un tablero de ajedrez donde las piezas eran personas vestidas para representar el juego, en ella se lució como reina la señorita Mirta Zubeldía.

Oscar Mastella recuerda que lo llaman a colaborar los dirigentes de la Cámara de comercio de Padua, “…Me presentaron la idea y yo me prendí, llegamos a un acuerdo entre las partes, yo me haría cargo de la locución, publicidad y sonido, dividiendo las ganancias, entonces contratamos una empresa llamada Thule del señor Villafañe, que era la que tenía los equipos de sonidos para semejante evento.”

Los organizadores de la idea eran los señores Félix Boragnio, Rolando Díaz Cabral, (los principales) también apoyaron mucho, Carlos Tricarico, y Tarabay.

Rolando Díaz Cabral, tenía cierta relación con los carnavales correntinos, había nacido en esa provincia, entonces tenía más experiencia en el tema que los demás, las voluntades corrieron como pólvora,

Él se encargó de la carroza del centro de comercio de San Antonio de Padua. Antonio Candia, comerciante de una casa de artículos deportivos y uniformes escolares de distintas instituciones privadas, trabaja con sus hermanos, su negocio está situado frente a la estación.

Nosotros éramos unos cuantos hermanos, todos comerciantes en Padua, nos gustó la idea de promocionar el comercio, y junto con otros comerciantes nos dedicamos a juntar fondos para la primera estudiantina, hicimos desfiles, nos costó mucho juntar la plata, ¡ pero había tanto entusiasmo!

La plata para la primera fiesta se juntó haciendo desfiles, donde todos los comerciantes colaboramos, por ej., una casa de modas llamada “Tía Piby”, ponía la ropa, nosotros el calzado deportivo, todos colaboramos, los desfiles se realizaron en el Club Golf o en boliches que en esa época había muchos en Padua.

Ka primera se llamó “Fiesta de los estudiantes” fue todo idea de Díaz Cabral, sabía mucho de armado de las carrozas. Al año siguiente se denominó “Estudiantina del Oeste”.

En la próxima entrega, la segunda parte de la Estudiantina de San Antonio de Padua, Hasta pronto !

Por: Ana María Fantino "In memoriam"
Adaptación: Sergio A. Masuco
(Nota publicada en Revista Entre Lineas Nº 101 – Agosto 2022).............................
Foto 1: Estudiantina 1972 – Carroza del Colegio Sarmiento
Foto 2: Oscar Mastella y la Reina de la Estudiantina

¿SABÉS QUIEN FUE VICTORIANO LOZA?El 19 de marzo pasado, se cumplieron 100 años de la desaparición física de Victoriano L...
21/03/2024

¿SABÉS QUIEN FUE VICTORIANO LOZA?

El 19 de marzo pasado, se cumplieron 100 años de la desaparición física de Victoriano Loza, una persona muy importante para la historia local y un político muy arraigado a la historia de Merlo.

Los restos mortales de Victoriano Loza descansan en el cementerio Santa Isabel (Cementerio viejo) de Libertad, en la bóveda de su hermano Floro Demetrio Loza.

Una calle de Merlo hace justicia, inmortalizando su nombre, Don Victoriano llevaba en sus venas la sangre pionera de una familia ilustre, que dejó una marca indeleble en nuestro pueblo, amante del progreso colectivo, estuvo vinculado a la función pública desde su juventud desde la Unión Cívica Radical.

Victoriano había nacido en 1852, en Morón. Fueron sus padres Santiago Loza y Rufina Heredia. En 1875, organizó los festejos de la Fiesta de la Virgen Nuestra Señora de la Merced, patrona de los merlenses, y los vecinos lo eligieron recaudador municipal de impuestos.

En 1887, ocupó la presidencia del Consejo Escolar. En el bienio 1918-1919, es elegido presidente del Honorable Concejo Deliberante. Entre el 20 de enero de 1920 y el 10 de octubre de 1921, se desempeña como intendente al frente de la Municipalidad, puesto al que renuncia por problemas de salud.

También estuvo muy involucrado con la creación de Mariano Acosta, siendo Intendente promovió la colocación de faroles de alumbrado y pasos de piedra en los albores de Villa Posse.

A la muerte de su padre Don Santiago Loza, ocurrida el 5 octubre de 1910, la mayoría de sus herederos designaron a Don Victoriano para que los representara, y se hiciera cargo de lo concerniente al trámite del juicio sucesorio que, mediante la autorización de la venta de las tierras de Mariano Acosta Sur, dio nacimiento a Villa Loza.

¿Cuándo Villa Loza comenzó a llamarse directamente Mariano Acosta? Ello ocurrió a medida que adquirió un perfil de centro comercial beneficiada por la pavimentación en 1944 (una sola mano) de la entonces Ruta Nacional Nº 200.

En la década de 1960 los parroquianos dejaron de discutir en el almacén El Primitivo, de la sociedad López-Iracet, sobre la preeminencia de alguna de las dos villas.

Unos argüían que el origen de Mariano Acosta hundía sus raíces en el edificio de la estación construido del lado de Villa Loza. Mientras que los de Villa Posse afirmaban que las primeras casas se habían edificado en el lado norte.

Pero refutaban los del sur que ellos habían tenido pobladores antes que sus vecinos de enfrente y que, además, los establecimientos rurales de los hermanos Floro Demetrio Loza y Santiago Robustiano Loza se remontaban al siglo XIX, en cambio los Posse habían comprado el campo de Cascallares en 1909.

Así, la conversación quedaba en un virtual empate por los argumentos convincentes de los sectores en debate. Ninguno daba el brazo a torcer. Pero sabían confraternizar vigorizando la buena vecindad que caracterizaba a las familias pioneras.

Fuente: Horacio Enrique Poggi

¿SABÉS QUIÉN FUE FRANCISCO URONDO?Uno de los personajes olvidados de la historia de la educación y la ciencia en Merlo e...
16/06/2023

¿SABÉS QUIÉN FUE FRANCISCO URONDO?

Uno de los personajes olvidados de la historia de la educación y la ciencia en Merlo es el ingeniero Francisco Urondo,que fue quien ayudó al nacimiento de los primeros dos colegios secundarios públicos de Merlo.

Francisco Enrique Urondo nació en la ciudad de Buenos Aires en 1895, era hijo de inmigrantes españoles y egresó de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires. Conoció a Gloria Edelma Angélica Invernizzi nacida en Mercedes y se casaron en 1921.

El ingeniero recibe una oferta de trabajo como profesor de la Universidad Nacional del Litoral y el matrimonio Urondo Invernizzi se mudó a la ciudad de Santa Fe y allí nacieron sus dos hijos, Francisco y Beatriz. Francisco “Paco” Urondo sería un reconocido escritor, poeta y guionista.
Urondo con otros docentes organizaron la Facultad de Química Industrial y Agrícola de Santa Fe (actualmente Facultad de Ingeniería Química).

Urondo trabajó como profesor de matemática y química en la Facultad y publicó varios libros sobre electricidad y energía radiactiva. Llegó a ocupar el cargo de vicedecano de la Facultad de Química del Litoral en los años en que era decano el ingeniero José Babini, personaje destacado de la ciencia en Argentina.

En la década del cincuenta, Urondo se mudó al pueblo de Merlo donde ya vivía su amigo Babini, se le restituyó en su cátedra de la Universidad del Litoral. El matrimonio Urondo Invernizzi se instaló en una casa en la esquina de Juncal y Suipacha.

Su hija Beatriz se casó con el joven Juan Antonio Müller y formaron familia en Merlo. En esos años el ingeniero fue designado director del Museo Municipal de Merlo que funcionaba en el mismo edificio municipal.

En esos años, un grupo de vecinos, entre ellos, el joven doctor Víctor Desseno estaban trabajando para conseguir una escuela pública de enseñanza media para Merlo. En 1959 consiguieron que la Nación creara el Colegio Nacional de Merlo, colegio que se dedicaría a la formación de bachilleres. Entonces se planteó la necesidad de encontrar a la persona adecuada para organizar el colegio y ponerlo en funcionamiento.

Urondo era el único que tenía los lauros para ser el rector organizador del colegio. Aunque el deseo del ingeniero era el de crear un colegio técnico especializado en química y electrotecnia para el distrito, aceptó el cargo con más de sesenta años de edad.

Urondo formó un grupo de docentes y auxiliares administrativos que trabajaron sin cobrar sueldo hasta muchos meses después, él fue el último en cobrar. Necesitaba un edificio para funcionar y se alquiló la casona de la familia Landaburu de Avenida Libertador 472.

En marzo de 1960 comenzó a funcionar el colegio al que concurrían tanto varones como mujeres que egresaban con el título de bachilleres y un año después se integró la Sección Comercial Anexa en la que los estudiantes egresaban con el título de peritos mercantiles.

Pocos años después, en 1962, el Gobierno de la Provincia creó la Escuela Técnica de Merlo que iba a funcionar en Avenida Vergara 161, hoy de la Calle Real, en una casona de la familia Trueba. El ingeniero fue designado rector por lo que dejó la dirección del Nacional para abocarse a la nueva tarea.

En 1969 renunció a la dirección de la Escuela Técnica, trabajó para que sus dos centros educativos tuvieran sus propios espacios físicos: la Escuela Técnica consiguió su edificio de la calle Güemes en Merlo Norte y el Nacional el suyo de Rosas y Jujuy.

El ingeniero Enrique Urondo falleció en diciembre de 1977 y sus restos junto con los de su familia descansan en el cementerio municipal de Libertad, Avenida Eva Perón y Calle Real.
Por Resolución 5734/99 se impuso el nombre de “Ingeniero Francisco E. Urondo” a la escuela técnica de Avenida Real 161.

Fuente: Merlo Ahora

¿SABÉS PORQUE TU BARRIO SE LLAMA ASÍ?Los distintos barrios de Merlo llevan nombres que recuerdan parte de la historia de...
15/04/2023

¿SABÉS PORQUE TU BARRIO SE LLAMA ASÍ?

Los distintos barrios de Merlo llevan nombres que recuerdan parte de la historia de nuestro distrito y muy poca gente sabe de dónde provienen lo que los convierte en lugares únicos y especiales dentro de la ciudad. Muchos de ellos son de fantasía para promocionar las ventajas del lugar, otros tomaban los nombres de las chacras. Acá las denominaciones de algunos barrios.

Libertad: Cómo ya contamos esta localidad toma el nombre de la pulpería “La Libertad” que ya existía en la década de 1870 y que después comprara Juan Carniglia.

Helvecia: Era el nombre de la estancia del matrimonio suizo Spinedi. Ahí se criaban ovejas de muy buena calidad, además Helvecia es el nombre antiguo de Suiza.

Las Violetas: Nombrado así por la Estancia Las Dos Violetas, propiedad de Juan José de Herrera, miembro de la familia Herrera, caudillos del Partido Blanco del Uruguay y hermano de un presidente.

Los Vascos: También conocido como Villa Guipuzcoana, propiedad de la familia Dambolena, de ancestros vascos. También tenía ancestros alemanes e irlandeses. Cuando vendieron las tierras que tenían frente al actual Hospital Héroes de Malvinas, lo habían vendido como Barrio Alemán y el actual Barrio Argentino fue loteado como Barrio Irlandés.

Lago del Bosque: Cómo ya contamos este barrio ess conocido por el lago artificial de la Chacra de la familia Romero.

Villa Magdalena: Así se llamaba la estancia de la familia Uthurralt, fundadores y propietarios de empresa de productos lácteos La Vascongada.

Barrio Olaechea: Nombrado en alusión por Fermín Olaechea, dueño de un tambo que estaba en lo que hoy es el cementerio de Santa Mónica.

La Esmeralda: En ese lugar estaba ubicada la Estancia La Esmeralda de Juan Dillon que fue el primer intendente de Merlo, hijo de un comerciante irlandés.

Barrio Landaburu: barrio ubicado sobre Avenida Sullivan y las vías del Ferrocarril Sarmiento, Padua Norte. Juan Landaburu fue un inmigrante vascofrancés que fue propietario de buena parte del actual Merlo Norte sobre las vías del Ferrocarril del Oeste.

Villa Spada: Era una estancia perteneciente a la familia Spada o Lespada, el nombre varía.

El Mosquito: Ahora conocido como Barrio Almafuerte, propiedad de Joaquín “el Mosquito” Echegaray.

Águila Blanca: Barrio Colectivo Águila Blanca o el barrio de los Polacos. Formado por unas cien familias polacas que quedaron sin hogar y sin patria después de la segunda guerra mundial. El escudo polaco es un águila blanca rampante o en posición de ataque.

El Palomo: Cuentan los vecinos que un señor portugués construyó uno chalés por la zona y uno de esos chalés tenía la imagen o figura de una paloma.

La Blanqueda: El barrio está ubicado sobre la Avenida Patricios, más allá de la curva camino a Marcos Paz. La Blanqueda era el nombre de la estancia de la familia Bustos Morón. También existía una casa o pulpería que estaba en el lugar. Por ahí pasa la prolongación del Camino del Buen Ayre. En frente creo que se ubica el Monte de las Ánimas, un paraje relacionado a un as*****to y a supuestos fantasmas.

Villa Posse, Agustín Ferrari y Villa Loza: Eran los nombres de los respectivos propietarios de las tierras. Juan Posse, empresario tabacalero y la familia Loza, propietaria de esas tierras desde la época de Juan Manuel de Rosas.

Barrio Santa Isabel: Nombrado así en honor a Isabel Souza, esposa de Santiago Loza, propietarios de las tierras.

Barrio Tobal: Debe su nombre al dueño de la estancia Gastón Tobal, yerno del presidente Figueroa Alcorta.

Matera: Cómo ya contamos la Inmobiliaria Matera, ubicada en lo que hoy es Echeverry y 25 de Mayo, loteó el barrio en 1961. De ahí el barrio tomó su nombre.

El Cortijo: Así se llamaba la estancia de la familia Merlo Gómez, descendientes del fundador Francisco de Merlo.

Parque San Martín: Parque San Martín era el nombre del predio que rodeaba el palacio de Cano o casco de estancia de los Etcheverry en lo que hoy es La Gruta en San Martín y Murray.

La Teja: La propiedad pertenecía a Domingo Castagnino que en la entrada de su propiedad se hallaba un pequeño arco terminado con unas tejas en la parte superior.

El Alba: Se podría decir que había una estancia con el nombre de El Alba de Joaquina Salas de Vela, pero estaba un poco más lejos, en lo que hoy es el Barrio Reconquista.

Ocurre lo mismo con el barrio La Josefina de Merlo Norte, no se sabe bien el origen del nombre aunque justo al lado del barrio se encuentra el Club Los Patos, predio que perteneció a Josefina Menéndez de Braun.

Quedan muchos barrios importantes de Merlo como Pompeya, Arco Iris, Villa Amelia entre otros pero eso queda para más adelante.

¿Vos de que barrio sos?

Por Don Mario.

HOY TE CONTAMOS LA HISTORIA DE ESTE EDIFICIO.Muchas veces nos preguntaron sobre la historia del edificio que se encuentr...
25/03/2021

HOY TE CONTAMOS LA HISTORIA DE ESTE EDIFICIO.

Muchas veces nos preguntaron sobre la historia del edificio que se encuentra en Ruta 40 (Ex. Ruta 200) y Toay, todos los días la gente pasa por allí y mira esa vieja edificación de la cual se tejen muchas fantasías y hoy te vamos a contar la historia del lugar.

El edificio se fundó en el año 1928, nació como el Sanatorio Social Domingo Faustino Sarmiento, era privado y se dedicaba al tratamiento de la tuberculosis pulmonar, fue construido con la colaboración de la Mutualidad Antituberculosa del Magisterio, tuvo como objetivo albergar mujeres docentes de todo el país, que padecieran esta enfermedad o que tuvieran síntomas y debían viajar a Merlo, en donde eran recibidas por médicos y enfermeras con los últimos adelantos médicos para tratar la enfermedad.

No era un hospital en sí, sino que se parecía a un lugar de descanso a donde las maestras iban a recuperar su salud y sus fuerzas. Según el estado de salud los pacientes se dividían en enfermos de reposo absoluto, los casi curados y los curados clínicamente, una vez llegadas al sanatorio entregaban su ropa, para que las mismas fueran lavadas y desinfectadas, sus objetos personales eran dejados en la administración para ser devueltos en el momento de su retiro.

Cuando las pacientes ingresaban a la internación recibían un baño tibio e higiénico, la higiene personal era una de las pautas considerada más importante, la ropa que debían usar “siempre” eran guardapolvos blancos y a cada paciente se le adjudicaba una historia clínica, además tenían asignada una planilla donde constaba la dieta que llevarían durante el tratamiento, se creía que una buena alimentación era la base para poder recuperar la salud.

La característica principal del sanatorio era el control estricto y la disciplina, el director era quien se encargaba de controlar todo el establecimiento con gran ayuda de las enfermeras. Las pacientes tenían horarios para despertarse en invierno y en verano, al despertar debían higienizarse y tender su cama si podían.

Por las noches y en los momentos de descanso debían "airearse" y dormían con puertas y ventanas abiertas, de noche todas las luces eran apagadas, sólo quedaba la luz de la guardia. Por la mañana se quedaban dentro de las habitaciones quienes presentaban fiebre mayor a 37,5° y las pacientes que podían levantarse se tomaban la temperatura en el "chaisse lounge" (silla larga que dispone de un brazo más largo que el resto del sofá que permite el apoyo total del cuerpo).

Las comidas eran servidas por las mucamas en el comedor y luego realizaban paseos en el parque, donde había huerta y gallinero, además podían leer libros, escribir cartas o realizar juegos de mesa, debían permanecer muchas horas tomando baños de sol, en silencio, descansando las piernas para lograr un reposo físico y mental.

Reglas del lugar:
No escupir en el piso, para eso tenían saliveras en el pasillo.
En las mesas de luz sólo podían tener una jarra de agua, vaso y salivera.
Estaba prohibido dañar el lugar.
Se debía usar el guardapolvo blanco siempre.
No se podía deambular por los pasillos.

Los horarios de visita del nosocomio era sólo los domingos de 17:00 a 19:00 hs. en verano y de 15:00 a 17:00 en invierno. Las pacientes se daban de alta cuando alcanzaban la curación clínica, cuando no cumplían las reglas o cuando no cumplían con los permisos. El jefe superior era el director, él dirigía la institución y era el nexo con el dispensario.

Las enfermeras eran el eje fundamental del sanatorio. Se encargaban de llevar a cabo el tratamiento indicado, de los reposos al aire libre, tomar las temperaturas y peso, encargar y administrar medicamentos, también de entregar la correspondencia. En el sanatorio se realizaban exámenes de Rayos "X", de sangre, de o***a, de nariz, de garganta y oído, contaban con farmacia, médicos radiólogos, laboratorio y consultorio dental, se desconocen aún las razones de su cierre.

La tuberculosis, es una enfermedad respiratoria que se contagia de forma aérea, había alcanzado su pico máximo en nuestro país con una tasa de mortalidad de entre el 300 y 230 por cien mil habitantes, aunque había tratamientos paliativos y experimentales, eran poco eficaces no había cura en ese momento y se recomendaba el aislamiento del paciente en sanatorios especializados en lugares soleados y serranos, por tal motivo se elegía a la ciudad de Córdoba y nuestro Merlo.

10/08/2020

FUNDACIÓN DEL BANCO PROVINCIA DE MERLO.

Con la presencia del presidente de la institución Arturo Jauretche se dejó inaugurada la sucursal de Merlo del Banco Provincia.

Fuente: Mariano Pietropaolo

¿SABÉS CUAL FUE EL PRIMER AUTO DE MERLO?El primer auto patentado en Merlo fue el Mercedes Benz que perteneció a la famil...
20/07/2020

¿SABÉS CUAL FUE EL PRIMER AUTO DE MERLO?

El primer auto patentado en Merlo fue el Mercedes Benz que perteneció a la familia Prack una de las pioneras, que eran descendientes de un matrimonio alemán que habían llegado a Argentina en la época de la primera colonización de Rivadavia en 1826, se establecieron en la zona de Puente Márquez cuando Merlo era apenas un pueblo y se dedicaron a la cría de ganado ovino en su chacra.

El Mercedes fue comprado por Juan Pablo Prack en el año 1912 y había sido fabricado en 1908 por la empresa Daimler, solamente se fabricaron 10 autos para la pampa argentina y uno de ellos terminó en Merlo.

El vehículo tiene ruedas de 1,20 mts. de altura, estuvo en funcionamiento hasta el año 1928 y se dejó de usar por falta de rodado, no se conseguía las ruedas y quedó guardado en la casa hasta 1976 que fue vendido a un coleccionista y aún se conserva guardado intacto todo original.

HISTORIAS DE VIDA Y DE MUERTE.Cuando la actual Calle Real se llamaba José Evaristo Uriburu, en la década del treinta y h...
14/05/2020

HISTORIAS DE VIDA Y DE MUERTE.

Cuando la actual Calle Real se llamaba José Evaristo Uriburu, en la década del treinta y hasta bien entrados los setenta, era la calle principal del pueblito, (y lo sigue siendo), concentraba una intensa actividad comercial.

En la esquina de lo que conocemos como Victoriano Loza estaban la tienda “Las dos SS” de don Salmen Sacan, frente cruzando la calle Real, la farmacia de Somoza, hacia el mástil, la carnicería del sordo Torraza y en diagonal el café de Guida. Por esa calle pasaba la vida y también la muerte.

Eran habituales las sempiternas discusiones entre Torrassa y Guida por aficiones futboleras distintas y los lunes por la mañana de acuerdo a los resultados del domingo las chanzas de vereda a vereda eran una constante.

Era otro tiempo y cuando la muerte pasaba en forma de cortejo fúnebre los peatones hacían alto y en el caso de los hombres se descubrían la cabeza complementando tal acto de unción religiosa persignándose.

También los negocios seguían un ritual hoy perdido, entornaban las puertas y en el caso de cortinas metálicas las bajaban a media altura en señal de duelo y no era raro ver al comerciante y aún los clientes circunstanciales parados a la puerta en respetuoso silencio.

Los cascos de los cojudos de la Funeraria Lingiardi, orgullo de sus dueños por preparación a cepillo y rasqueta, anunciaban desde lejos sobre el empedrado la cercanía del cortejo.

Asombraba el pelaje negro tapado, los cascos embetunados y los arneses cuidadosamente lustrados en brioso tiraje de la antigua carroza y tras de ella, si el entierro era de algún personaje pudiente, el portacoronas y las cupés, para los deudos más cercanos.

Coches cerrados y circunspectos acorde con la ceremonia, iba la dolorosa caravana camino de la Iglesia donde la misa de cuerpo presente preparaba al finado para ingresar en el Reino del Señor.

El sordo Torraza también participaba de tales actos de contrición.

Según cuenta la historia, un buen día y siguiendo la costumbre, al anunciarse la cercanía de un sepelio, entornó las puertas, se paró en la vereda de su negocio arrollándose el delantal a la cintura y esperó el paso del mismo.

Conduciendo el cortejo fúnebre venía, de impecable levita negra y galera con penacho, las cuatro riendas en la mano izquierda, impecablemente enguantado en blanco, el viejo Agüero.

Agüero era un experimentado domador de caballos de tiro que los conducía casi hablándoles. Si hasta con las riendas marcaba distintos tiempos de paso para que el cortejo fuese mas elegante y los caballos mantuvieran su estampa y prestancia. Su seriedad en la tarea no admitía errores ni fisuras y así la cumplía.

Pero, en un Merlo donde todos se conocían de siempre había lugar para algún sobreentendido y pese a lo trágico de la muerte, la chanza podría llegar en cualquier momento.

Y llegó cuando al pasar el cortejo delante de Torraza, Agüero, en escondido gesto de su mano derecha y la mirada de reojo que le permitía su posición en el pescante, en inequívoco ademán y cómplice guiño, inclinándose ligeramente hacia él, lo invitó a ser llevado. La voz aflautada de Torraza resonó con un clarísimo tono:

----”¡Andate a la p*** que te p***, n***o de m****a!”

De ahí en más las risas contenidas aguardaron el paso y la espontánea reacción del sordo quedó en el anecdotario por largo tiempo.

Pepe Escudero-León 11 de Abril de 2007.-

Ph: Fototeca Pablo Dambolena

EL DÍA QUE MARADONA JUGÓ AL FÚTBOL EN MERLO."En mi barrio tenemos un gran secreto, lo cual no es particular, porque todo...
29/02/2020

EL DÍA QUE MARADONA JUGÓ AL FÚTBOL EN MERLO.

"En mi barrio tenemos un gran secreto, lo cual no es particular, porque todos los barrios tienen su secreto, lo sabemos” Jorge Asís lo dejó escrito a mediados de los setenta. El de El Alba empieza a tejerse con un telegrama de citación que llegó a la Candela: el marcador central Marcelo Bachino era convocado para integrar el sub 20 dirigido por quien un año antes se consagraba campeón del mundo, Cesar Luis Menotti.

El recorrido de ese equipo que alcanzará la gloria en Japón se inicia con un segundo puesto en los panamericanos y el pasaporte para disputar el mundial en tierras niponas. En el sorteo Argentina compartía grupo con Indonesia, Polonia y Yugoslavia.

El 26 de agosto del 79 debuta con un cómodo 5 a 0 contra el país asiático. A los 34 del primer tiempo, un tirón saca de la cancha a Abelardo Carabelli, compañero de Diego en Argentinos Juniors. Con la 15 en la espalda, sin tiempo de hacer la entrada en calor, pisa el césped de Tokio el jugador nacido en Merlo, Marcelo Bachino. Completaba la defensa otro surgido de las inferiores de Boca, Hugo Alves, Rubén Rossi y Juan Simón.

Cuatro días después era titular contra la durísima Polonia. Con un implacable Diego Armando Maradona, más la fuerza goleadora de Ramón Díaz, el Pichi Escudero y Barbas, los pibes de Menotti se consagran campeones, siendo la primera selección de América en obtener el título en esa categoría. En la final vencieron a Rusia por 3 a 1, en Tokio, logrando el 100% de los puntos, con 20 goles a favor y solo 2 en contra.

Frente a los muchos televisores en blanco y negro y los pocos a color que se habían comprado para ver los goles de Kempes se pudo constatar que el nuevo fenómeno del futbol mundial tenía puesta la camiseta celeste y blanca. Unos días antes, Mirtha Legrand invitaba a algunas de las madres de los futbolistas que en el lejano oriente no dejaban de desparramar rivales. Una de ellas era Doña Tota, la otra, Doña Pancha, madres del 10 y de Marcelo Bachino que conversaron con la diva de los almuerzos sobre el sacrificio que es ser futbolista y el orgullo de tener a futuros campeones como hijos.

La delegación fue recibida por la junta militar en la casa de gobierno. Ese día se dió de baja de la colimba a seis de esos jugadores: Maradona, Barbas, Simón, García, Escudero y Calderón que estaban en el servicio militar. La copa a cambio de la baja, le dijo el capitán a Videla. Los documentos fueron firmados y nunca más volvieron a cebar mate o a limpiar los cuarteles.

A Marcelo Bachino lo subieron a un camión de Coca Cola y desde allá arriba, envuelto en una bandera Argentina fue paseado para que lo saluden todos por la Avenida de Merlo. Así llego a su casa ubicada en Constitución casi esquina Cervantes.

Todo el barrio estaba esperando al flamante campeón. En la puerta fue recibido por sus padres, Doña Pancha y Julio, su hermano Rodolfo y los alumnos de la escuela 38, Camilo Olivetti que ese día tuvieron asueto y fueron a saludar al orgullo de El Alba.

Marcelo, perdido en un mar de abrazos, pudo comentarles a los pibes del barrio que miraban hipnotizados la medalla de oro que relucía en su pecho, que guardaran el secreto, que el sábado el Diego iba a ir a comer a la casa de los Bachino junto con otros jugadores. Les guiño un ojo cómplice y les dio unas palmaditas en la cara de hermano mayor.

Guardar un secreto en torno a Maradona desde ese momento y hasta ahora fue una tarea imposible. El sábado al mediodía cuando el 10 llegó a Merlo manejando el mismo su Fiat 125 Mirafiore color rojo en compañía de Sergio García, el arquero de Flandria que había recibido solo dos goles en el torneo disputado en Japón.

Trescientas personas se agolpaban frente a la casa de Avenida Constitución, con banderas, matracas, y esa fiesta futbolera que parecía interminable luego de la consagración de los mayores y ahora juveniles. En el fondo de la casa Don Julio los esperaba en el quincho familiar con el asado a punto, Doña Pancha ya había preparado las ensaladas, familiares, amigos y vecinos que no se la iban a perder, prepararon la mesa, llenaron la heladera y un piletón con barras de hielo para las bebidas.

El griterío en la vereda, bocinazos y las vecinas golpeando ollas, los granujas del barrio con la cara contra la reja y, desde el fondo la figura de Marcelo que va a buscar a un par de ellos para sentarlos a la mesa de los campeones.

Beto, Pelón, Pepe Chavazza, Tarzán, el Pelado Sergio, Cañete y Fernando fueron la comitiva de pibes que se juntaban en el potrero de la plaza Olivetti todas las tardes a correr detrás de la redonda. En el quincho otro invitado de la barriada ya ocupaba su silla: Cachito Córdoba, un juvenil de las inferiores de Boca que en poco tiempo iba a salir campeón con dos de los integrantes de la selección del 79 en el club de la ribera. Los testigos del almuerzo, no más de treinta, coinciden en el buen humor de Diego, y que todas las miradas iba dirigidas a él.

El mismo Maradona levantó una copa y pidió un aplauso para el asador, Don Julio, y agradeció en nombre del plantel la hospitalidad de Doña Pancha. Nadie sabe de dónde salió el fotógrafo que inmortalizo el momento. Una sola foto por ahora se conoce del momento.
Beto había logrado entrar con una gastada pelota número 5 bajo el brazo.

A los pocos minutos la comitiva estaba saliendo rumbo a la plaza donde tantas veces se jugaron interminables partidos de solteros contra casados, por la jarra de cerveza con naranja, hinchas de Boca contra hinchas de River y muchísimos más, para que el único partido que siempre se jugó no terminara, el del futbol por el futbol mismo.

Pero esa tardecita del sábado tres campeones mundiales más Cachito Córdoba seguidos por una procesión silenciosa que va detrás de un santo, trescientas personas caminaban a unos pocos metros de distancia de Diego y Beto que iba con su única pelota rumbo al potrero.

A ese cortejo que no recorrió más de cien metros se sumaron más vecinos, sabiendo que eso que iban a presenciar sucedería una sola vez en la vida. El crack de Fiorito que invadía las pantallas de televisión y era elogiado por todos los comentaristas deportivos, estaba en el centro de la cancha disputando un picado que nadie quería que se termine.

Cada barrio tiene un secreto, lo dejo escrito Jorge Asis. Ese día con la complicidad que no había celulares con cámaras, ni filmadoras hogareñas ni nada que invadiera la privacidad, los lugareños que rodearon la plaza, se juramentaron que ese iba a ser el suyo. La leyenda de Maradona no dejo de crecer y por acá, el paso del tiempo fue agrandando aquel día que los presentes se prometieron guardar solo para ellos.

A las generaciones posteriores nos llegó solo el eco de ese sábado que se fue mezclando con lo mitológico y lo que nunca fue confirmado, el reflejo de un milagro imposible, un pedazo de tierra prometida y bendita, un hecho tan irreal que para los profanos y expulsados de ese paraíso nos fue siempre fácil tildar de mentira, simple fanfarroneada de otro barrio con aires de grandeza.

¿Mira si Maradona, el Bambino de Oro, el que todo lo podía en el verde césped fue a jugar a ese potrero en una plaza sin nombre, encerrada entre el humo de las chimeneas de Massalin y las aguas moribundas de un arroyito con más olor nauseabundo que h2o? Los de los otros barrios claro. Los envidiosos de las otras cuadras, de las otras canchitas por no haber sido los elegidos.

El pariente pobre del secreto es el rumor. Y el rumor fue creciendo con los días, meses y décadas. ¿Había sucedido finalmente todo aquello, fue un delirio colectivo, algo tan maravilloso e irreal solo puede formar parte de la imaginación? Los tiempos que corren nos van volviendo cada vez más escépticos.

Si no existen fotos, filmaciones que puedan ser compartidas por las redes sociales, es como si eso no hubiera existido. Le terminamos creyendo al algoritmo de internet o a los montajes de distintos pelajes y no a la memoria de un pueblo.

Me contaron que esa tarde cuando Diego se iba, el Negro Gallo ya medio copeteado se abalanzó contra el Mirafiore y rompió la antena del auto del 10. Me contaron que un día jugando a las cartas y a la taba en la puerta de la casa de Marcelo junto al padre llego la “lancha y el colectivo” y fueron todos detenidos a GIVA, incluido Don Julio.

Todos en cuero, descalzos, porque habían terminado de jugar a la pelota en la plaza. Que enterado Cachito Córdoba los fue a buscar y los sacó en minutos: me metiste a todo el barrio preso, le dijo el futbolista a un comodoro. Firmó un par de autógrafos y sin esperar permiso se los llevo. “Cachito tenía las llaves de la ciudad, rememoran, porque ya había salido campeón con Boca”

Esas llaves las uso para abrir las puertas de la cárcel que tenía injustamente encerrado a los suyos. No hay fotos. No está en internet. Solo tengo para contarlo la memoria y las voces de la gente.

Los caminos de Maradona y Bachino no se volverían a cruzar, o por lo menos en los grandes estadios. Si, en cambio los del 10 con Córdoba. En el año 81 ambos salían campeones con los Xeneizes. Como en ningún otro lugar comentan el gol de Maradona a River. Fuel el 10 de abril del 81.

Diego mato con la zurda un centro desde la derecha, con amagues dejo arrodillado al Pato Fillol, el Conejo Tarantini quedo desparramado dentro del arco del Millo con un botín enganchado a la red. En el festejo hasta un fotógrafo termino en el suelo. La última imagen es la de Pasarella regresando al círculo central sacándose pasto de la boca.

Cualquier hincha con sangre azul y oro recordara el gol. Pero lo que se resalta cerca de la canchita de la plaza Olivetti es que el centro para esa jugada se los dio Cachito Córdoba, con esa lealtad de viejos amigos para el jugador del barrio que conseguía entradas y los sacaba de la cana cuando jugaban por “La jarra”, mezcla de cerveza y Fanta o Mirinda.

Cuando Marcelo Bachino llega a la primera de Boca Diego ya había emigrado a Barcelona. Le tocó defender la camiseta de sus amores en una época difícil, se lo puede ver en fotos del Grafico con la casaca sponsoreada por Vinos Maravilla y cuentan que los números estaban escritos con fibrones.

El club estaba fundido, tiempo, rumores, secretos, el Diego, un arquero del humilde Flandria, un campeón del mundo llegando a su casa de Merlo saludando en un camión de Coca Cola, los vecinos en la vereda festejando con banderas y matracas, un comodoro y la siniestra lancha que detenía gente para averiguar antecedentes, jugar por la jarra, Cahito Córdoba recibiendo las llaves de la ciudad de Merlo, Beto poniendo su única pelota para que Maradona juegue en el potrero de la cuadra.

Una foto guardada durante 40 años como único testigo comprobable, el resto es memoria, simple memoria de otros tiempos. Memoria que no se quiere ir, relatos orales que se niegan a dejar de existir antes de que el último que vio el prodigio abandone la tierra.

FUENTE: MerloHoy

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