01/08/2026
Cuenta la leyenda que la reina Berenice II de Egipto amaba tanto a su esposo Ptolomeo III que, cuando este partió a la guerra, hizo una promesa a la diosa Afrodita: si volvía sano y salvo, ella sacrificaría su posesión más preciada, su magnífica cabellera. Ptolomeo regresó victorioso, y Berenice cumplió su palabra cortando su pelo y ofreciéndolo en el templo. Pero al día siguiente, la ofrenda había desaparecido misteriosamente del altar. El pánico se apoderó de la corte hasta que el astrónomo Conón de Samos señaló al cielo: la cabellera de la reina había sido llevada por los dioses y convertida en estrellas. Así nació la constelación Coma Berenices, que hoy podés ubicar cerca de Leo en el cielo nocturno.
Siglos después, el escultor italiano Ambrogio Borghi inmortalizó ese instante de sacrificio en mármol (1878), capturando el rostro apenado de la reina mientras su trenza cae al suelo. La obra fue aclamada en la Exposición Universal de París de ese mismo año.
ENGLISH
Legend says Queen Berenice II of Egypt loved her husband Ptolemy III so deeply that when he went to war, she made a vow to the goddess Aphrodite: if he returned safe, she would sacrifice her most treasured possession, her magnificent hair. Ptolemy came home victorious, and Berenice kept her word, cutting her hair and offering it at the temple. But the next day, the offering had mysteriously vanished from the altar. Panic spread through the court until the astronomer Conon of Samos pointed to the sky: the queen's hair had been carried off by the gods and turned into stars. That's how the constellation Coma Berenices was born, still visible near Leo tonight.
Centuries later, Italian sculptor Ambrogio Borghi immortalized that moment of sacrifice in marble (1878), capturing the queen's sorrowful expression as her braid falls to the ground. The work was acclaimed at the 1878 Paris World's Fair.