14/11/2025
Habrá quien me recuerde con cariño…
y habrá quien me recuerde con rencor.
Y está bien.
No todos recibieron lo mismo de mí,
porque cada persona despertó una versión distinta
según lo que trajo en sus manos y en su corazón.
Yo no fui igual para todos,
porque no todos llegaron con buenas intenciones.
No soy una lámpara eterna de paciencia,
ni una fuente inagotable de suavidad.
Soy una mujer completa,
con luces y sombras,
con momentos de cosecha y temporadas de sequía,
con días donde abrazo
y días donde me protejo.
Quien llegó con amor, encontró en mí un refugio.
Quien llegó con ternura, recibió dulzura multiplicada.
Quien vino con mentiras, se vio reflejado en su propio engaño.
Y quien intentó usarme, se topó con mis límites afilados.
No me arrepiento de nada,
porque aprendí a no pedir perdón por defender mi paz.
A esta edad ya no cargo culpas que no me pertenecen,
ni me interesa suavizar mis bordes
para agradar a quienes nunca pensaron en mí.
No vine al mundo a sostener la comodidad ajena,
vine a vivir desde la honestidad,
esa que a veces brilla y a veces incomoda,
pero siempre es leal a mi esencia.
La forma en que otros me recuerden
habla más de su historia que de la mía.
Si alguien me recuerda con cariño,
es porque supo mirarme con el alma y no con prejuicios.
Si alguien me recuerda con rencor,
que revise su siembra,
porque lo que yo di fue lo que recibí primero.
Así soy yo:
ni mártir,
ni santa,
ni he***na perfecta.
Soy una mujer real,
que aprendió a decir sí con el corazón
y no con la obligación,
y a decir no con firmeza
cuando la vida lo pedía.
Y si algún día mis huellas se borran,
ojalá no se borre la enseñanza:
una mujer libre no está hecha para todos,
solo para quienes saben amar sin ego,
mirar sin máscaras
y valorar sin condiciones.
©️ Me gustó mucho
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