25/05/2025
Es inevitable no romantizar el estreno de mi primera película como lo que espero que sea: la primera de muchas.
“Gala & Kiwi” me enseñó muchas cosas sobre hacer cine que en la universidad no te enseñan, que solo las podés saber con la experiencia de pensar, filmar, financiar, editar, distribuir y estrenar una película. Uno aprende a tener que ser d***l y fuerte, “tener la fortaleza de un boxeador y la sensibilidad de un poeta” como lo describe Kubrick. Tener que esperar, tener que frustrarse muchas veces y entender que la frustración es tan parte de ser un artista como lo es la creación, y que hay que ser paciente (o filmar otra peli en el medio, como decidí hacer para aguantar la espera jajant). “Gala & Kiwi” se filmó a fines de 2021, saliendo del encierro mundial para encerrarnos 8 días en un monoambiente a filmar una película. El rodaje fue rápido pero fue hace 3 años, el estreno se hizo desear.
Esta semana, después de muchos años, puedo finalmente decir que hice y estrené una película. Que las salas se están llenando, que en su estreno hay gente que se quedó afuera y que la tuve que ver sentado en el
pasillo, que no llegué a ver el tan ansiado momento de “ver tu nombre en la pantalla grande” porque estaba ocupado buscando donde sentarme, y que por más precaria que fue mi experiencia, la viví con una sonrisa de oreja a oreja.
Las películas las hago para mí, porque aguante hacer películas, pero si en el medio logré llegar al corazón de al menos una persona y hacer que al otro día yendo al trabajo se quede pensando en su Gala o en su Kiwi, ese simple acto ya demuestra la importancia del arte, la cultura y el cine en nuestras vidas. Aguante filmar loco, que ningún instituto desfinanciado nos saque jamás las ganas de juntarnos atrás de una camarita y viajar a los cines a exponer lo explorado.
Un gran gracias a todos los exploradores que me acompañaron en esta odisea, el mejor equipo que alguien pueda pedir.