01/06/2026
Te amo para siempre pa 🤍
Hoy es un día muy oscuro para mí. No solo por el recuerdo de la muerte de la persona que me más amé y me eligió como hija, sino también por todo lo que ocurrió ese día.
Fue el día en que vi, de la forma más cruel, que la bajeza humana no tiene límites.
Robaron mi casa, mi historia, mi vida, frente a mis ojos desgarrados de tanto llanto. El shock era tan profundo que no lograba comprender lo que estaba sucediendo.
Y ahí estaba yo, un martes gris, en el cementerio, enterrando a mi padre: la única persona en este mundo que me eligió, que me amó y me cuidó sin siquiera haberme engendrado.
Mientras intentaba sostener un mundo que ya no me interpelaba, ellos estaban en mi casa. Su casa. La casa de papá, la casa de mi infancia, la historia de mi vida. La estaban destrozando, robando, vulnerando nuestra intimidad.
Cuando regresé, mi mente no podía procesar lo que veía. La ausencia ensordecía mi mundo y nublaba mi vista. Quería no ver cómo la hermana, quien decía ser la persona que más amaba a mi padre estaba saqueando nuestro hogar.
Pisos rotos, placares destrozados, cajones vacíos. Y yo, muda.
El respeto que sentía por él era tan grande que ni siquiera fui capaz de insultar a su familia, aun cuando se estaban llevando mi historia y no me dejaban llorar en paz.
Fue muy tarde, ya de noche, cuando finalmente se fueron. Entonces pude entrar a su habitación y ver que también se habían llevado su ropa, la que tenía valor económico, por supuesto.
Agarre una de las camisas que usaba para trabajar. Todavía olía a él. Y ahí me quedé, abrazada a esa ella, aferrándome a lo único que parecía quedar intacto en medio de tanto dolor.
Lo peor de esta historia fue, sin duda, no volver a escuchar jamás la voz de mi padre. Pero lo que esa persona hizo ese día, y lo que hizo después, despertó en mí un odio y un dolor de los que aún no puedo desprenderme.
La bajeza humana no tiene límites.
Pero para mí tiene nombre y apellido.