09/10/2023
SE VIENE HALLOWEEN, ACA LES DEJO UN CUENTO DE MI AUTORIA.
MARTA....
En la vibrante ciudad de Buenos Aires, la noche de Halloween llegó con una luna llena que iluminaba las calles adoquinadas del barrio de San Telmo. A diferencia de otros años, esta noche se sentía diferente, cargada de una energía inusual. La gente había oído historias de sucesos extraños que ocurrían en la ciudad durante la última semana de octubre, pero nadie podía explicar lo que estaba sucediendo.
En una vieja casona en ruinas al final de una callejuela estrecha, vivía una anciana llamada Marta. Marta era conocida por su misteriosa vida y su amor por las antigüedades macabras. Aquella noche, decidió abrir su casa al público, invitando a los curiosos a explorar su colección de objetos tenebrosos.
Cuando los visitantes llegaron a la casona, se encontraron con una casa llena de muñecos rotos, espejos oscuros y cuadros que parecían seguirlos con la mirada. Los murmullos de voces inaudibles llenaban el aire, y la temperatura parecía bajar con cada paso que daban.
Marta, con una sonrisa siniestra, les contó historias sobre la historia sangrienta de algunos de sus objetos. Pero a medida que avanzaba la noche, los visitantes comenzaron a sentirse incómodos, como si algo estuviera observándolos desde las sombras.
Cuando el reloj marcó la medianoche, las luces se apagaron repentinamente. Gritos de terror resonaron en la oscuridad mientras los visitantes luchaban por encontrar una salida. Los pasillos parecían moverse y cambiar, atrapando a todos en un laberinto de pesadilla.
Marta, en el centro de la casa, comenzó a recitar un antiguo conjuro en una lengua desconocida. A medida que lo hacía, las paredes de la casona parecían cobrar vida, retorciéndose y deformándose como seres vivos. La casa misma se convertía en un ser malévolo y hambriento.
Los visitantes, ahora a merced de la casa, intentaron en vano huir de las garras de las sombras que los rodeaban. Marta, con ojos llenos de éxtasis siniestro, observaba mientras la casa se alimentaba de sus almas aterradas.
Cuando el sol salió al día siguiente, la casona de San Telmo volvió a parecer una estructura abandonada. Los vecinos encontraron la puerta abierta y entraron a investigar, pero no había rastro de Marta ni de los visitantes. Solo quedaban los objetos oscuros y macabros que llenaban la casa.
Desde entonces, la casona en ruinas se ha convertido en una leyenda urbana de Buenos Aires. La gente evita acercarse a ella durante la noche de Halloween, temiendo que las almas perdidas de los visitantes aún vaguen por sus pasillos retorcidos, atrapadas en un eterno tormento en la casa de la anciana y su colección macabra.