09/11/2020
"¡Wir sind das Volk!"
El 9 de noviembre de 1989 el mundo se sorprendió viendo a los alemanes cantando al unísono "¡Wir sind das Volk!"("¡Somos el pueblo!")
Nadie puede negar que la caída del muro de Berlín, acontecida ese día marcó un hito en la historia universal. Luego de años de una Alemania partida en dos que, no solo había dividido a Berlín, sino también familias, amigos, a toda Europa, se transformó en un símbolo del mundo bipolar en el que dos potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, eran los polos de influencia y poder.
Su caída posibilitó la reunificación alemana y fue precursora de la desaparición de la Unión Soviética y del final de la Guerra Fría. Propició reflexionar críticamente sobre cómo evaluamos la historia, sobre todo respecto a errores cometidos, esos que auspiciaron más dolor sobre el que ya habían dejado las guerras.
La caída del Muro fue "simbólicamente" el final de la Guerra Fría. Muchas causas, en particular las reformas en la Unión Soviética y los movimientos populares en Polonia contribuyeron ideológicamente a que esto ocurriera.
Pero ¿por qué se había llegado a semejante situación? El siglo XX no fue fácil para nadie, muchos sufrieron, muchos se equivocaron. Las guerras y el hambre afectaron gravemente la moral y el desarrollo de los pueblos. Aunque parezca que el Muro cayó de un día para otro, en realidad puede considerarse la culminación de un proceso largamente esperado por todos. Y para ver acabadamente este proceso no podemos detenernos tan solo en cuestiones ideológicas sino principalmente en observar el crecimiento de la concepción del ser humano.
Recordar aquellos abrazos entrañables entre gente que por cuestiones políticas habían quedado de un lado o del otro, es una enseñanza que el mundo debe recordar para siempre; que las guerras, el odio y las divisiones deben quedar lejos del proyecto de la humanidad, y que el amor, la familia, y el “volk” (destino común de pueblo) es el ideal de toda la humanidad.