20/11/2021
“¿Por qué estás disgustado? No tienes derecho a estar sentado ahí y clavarme la vista con la virtuosa superioridad de estar impresionado. Estás involucrado en esto. Recibiste tu parte y debes seguir adelante. Tienes miedo de ver hacia dónde conduce. Yo no temo. Te lo diré: conduce al mundo futuro. El mundo que quiero. Un mundo de obediencia y de unión. (...)
Un pulpo, todo tentáculos y sin cerebro. ¡Será el fin de la razón, Peter! No gobernará la razón, sino las encuestas públicas. Un promedio realizado en base a ceros, ya que ninguna individualidad será permitida. Un mundo con el motor amputado y un solo corazón bombeado a mano. Mi mano y las manos de unos pocos, muy pocos como yo. Aquellos que saben qué los mueve a ustedes, grandiosos y maravillosos “tipos promedio”; ustedes, que no se han levantado furiosos cuando los llamamos promedio, pequeño, común; ustedes, que han aceptado y adoptado esos nombres. Ustedes, las personas pequeñas, se sentarán entronizados y venerados, gobernantes absolutos que harán retroceder de envidia a todos los gobernantes del pasado; ustedes: lo absoluto, lo ilimitado, Dios y el Profeta y el rey combinados. Vox populi. El promedio, lo vulgar, lo general.
¿Conoces el antónimo correcto ego?: estupidez, Peter. El gobierno de la estupidez. Pero aún lo estúpido tiene que ser generado por alguien en algún momento. Nosotros lo generaremos. Vox Dei. Disfrutaremos de la sumisión ilimitada, de gente que no ha aprendido nada, salvo a someterse. Lo llamaremos “servir”. Repartiremos medallas por el servicio. Caerán uno sobre otro en un revoltijo para ver quién puede someterse más y mejor. No habrá otra distinción, ninguna otra forma de logro personal. ¿Puedes ver a Howard Roark en este cuadro? ¿No? (...)”
Ellsworth Toohey en «El Manantial» de Ayn Rand (1943)