14/08/2026
Hola. Mi nombre es Ada Mlot y hoy quiero compartirles algunas historias que guardo en la memoria. Siempre escuché hablar de la primera Escuela Echeverría, que era una casona muy antigua en el barrio inglés. Cuando yo iba al nuevo edificio, este antiguo lugar ya estaba en ruinas, y las versiones que escuchábamos decían que si alguien entraba al oscurecer y antes de que amaneciera, aparecían "fantasmas" que supuestamente eran sus primeros dueños. Un mediodía entramos con un grupo para conocer la casona por dentro; estábamos recorriendo el lugar y, cuando llegamos a la habitación donde estaba la chimenea, empezamos a sentir ruidos helados como de portazos. ¡El tema era que no tenía puertas! Y tuvimos la sobrecogedora sensación de que alguien más estaba entre nosotros. Fue tanto el miedo que sentimos que salimos corriendo como pudimos entre los escombros; nunca más nos atrevimos a entrar y tampoco nunca, creo, nos atrevimos a contarlo. Otra historia de "fantasmas" en Hurlingham es la de la señora sin cabeza que cruzaba el puentecito de La Leonor, una estancia que está loteada con nuevas construcciones en la actualidad. Según contaba la gente del lugar, esta señora era la dueña de toda esa estancia. Cuando murió, enterraron su cuerpo debajo del altar de la capilla que tenían dentro del lugar, y por ese motivo en esa capilla no podían celebrar misas, ya que le habían quitado la Piedra Fundamental para poder hacerlo. Por eso, su dueña fue desenterrada del altar y, a partir de ese momento, se decía que ella aparecía por las noches caminando por un pequeño puentecito que cruzaba un arroyo. Estas dos historias son las que recuerdo en este momento... cuando me acuerde de alguna otra, se las comparto. ¡Saludos!