En plena era tecnológica, donde la computación, la robótica y otros etcéteras van ocupando el tiempo y las vidas de las personas, parece de locos hablar de un mundo de sensaciones, de sentimientos, de intuiciones, de magia o fantasía. Pero en tanto el desarrollo tecnológico no vaya acompañado de un desarrollo espiritual del individuo, se tornará necesario volver la mirada hacia adentro, hacia la e
sencia de lo que somos. Pero nosotros no somos dos ojos, una nariz, dos piernas. Tampoco dos pulmones, un estómago, un corazón. Ni siquiera un sistema nervioso. Somos un ser integral, una totalidad. Y esta totalidad no se puede concebir aislada del mundo. El mundo no es lo que está fuera de nosotros, nosotros somos el mundo; o mejor dicho nosotros somos también el mundo, nosotros somos también el Universo. Cuando hablamos de Educación Integral estamos hablando, en definitiva, de todo esto. Del desarrollo de lo que somos, de nuestro potencial creativo para poder ser, en armonía con el mundo, en armonía con el universo. La educación, durante largo tiempo, nos ha visto como a rompecabezas, nos ha formado de a pedazos, nos ha reconstruido por partes. Es hora de que empecemos al revés, de que reconstruyamos nuestra imagen desde la totalidad de lo que somos, desde la totalidad de lo que queremos ser. La Galera Mágica está íntimamente ligada con la creatividad, con el juego y la experiencia directa de los sentidos, con la posibilidad de abordar la realidad desde diferentes lugares (plástica, teatro, música, expresión corporal, yoga, literatura, etc.) , con el reencuentro con la magia y la fantasía. El taller está ligado al placer, al disfrute, al juego. Nota: Texto adaptado de: Osvaldo A. Krasmanski, “El árbol azul”.