03/12/2021
Sobre Lo menos lejano
Por Alejandra Perié
“Creemos a veces que nos conocemos en el tiempo, cuando en realidad sólo se conocen una serie de fijaciones en espacios de la estabilidad del ser, de un ser que no quiere transcurrir, que en el mismo pasado va en busca del tiempo perdido, que quiere suspender el vuelo del tiempo. En sus mil alvéolos, el espacio conserva tiempo comprimido. El espacio sirve para eso.” Gaston Bachelard , en La poética del espacio
Lo menos lejano puede ser leída como la posibilidad de mostrar colectivamente y hacer posible el encuentro ansiado. Encuentro de los cuerpos, encuentro en el espacio de las cosas, en un tiempo apresado (tal vez, amenazado). Encuentro en el que un colectivo de mujeres -Marcela , Adriana, Constanza, Carolina, Julieta, Jo y Octavia- se abren a un tiempo presente para enunciar las razones y las sinrazones de los movimientos repetitivos del arte visual. Las lógicas del proceso, de la insistencia, de la acción, de la repetición como gesto pictórico o artístico, se conjugan para dar lugar a la experiencia de las corporalidades individuales y colectivas.
Si lo que se impone es esa excesiva velocidad al experimentarnos y esa gran dificultad por saber el punto exacto de nuestra ubicación en el mundo; Lo menos lejano es la condición de lo posible en términos de espacio-tiempo; y claro que no deja de sentirse incierto, incluso cuando se trata de la invitación a colaborarnos y compartirnos.
Todo instante tiene un espesor, una densidad tangible. ¿Es acaso posible volver a mirarnos a los ojos? Lo menos lejano, propone e invita a acompañarnos desde la cercanía que nos ofrece la poética artística contemporánea.
Hacer del instante una extensión ampliada, para recorrer esa dimensión ritual que puede tener el tiempo.