28/12/2020
Hace poco más de 6 años comencé este hermoso proyecto educativo con la única intención de compartir la música clásica con los niños de una forma diferente y transmitirles mi pasión por la música y el piano, invitándolos a descubrir el arte de una forma lúdica e interactiva. Tuve el honor y el privilegio de viajar por todo mi país (Argentina), llevando mi espectáculo a más de 1.500 escuelas durante poco más de 3 años y de hacer una temporada de invierno para todo público en unas de las plazas teatrales más importantes de mi país (Ciudad de Buenos Aires). Tuve el honor de recibir la declaración de interés cultural de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de muchísimos municipios del interior del país sin imaginar que tres años después de haber comenzado, la historia se repetiría, pero esta vez, en México. Me siento absolutamente honrado de haber tenido la oportunidad de conocer todo su inmenso país. Viajar desde Tijuana hasta Cozumel durante tres años y medio presentando mi espectáculo. Me enseñaron tanto, que mi agradecimiento es eterno. Su pueblo, su amor, su cultura, su gastronomía viven en mi corazón al punto tal que un pedacito de mi corazón es ahora, mexicano. A principios de este año que se va, mi proyecto me trajo a Francia, lugar en el que vivo actualmente. Vine buscando seguir creciendo y aprendiendo a través de nuevas experiencias reveladoras desde lo cultural, lo educativo y lo social. Experiencias que uno adquiere cuando vive en otro país y se atreve a la aventura de absorber todo lo que el país tiene para enseñarnos. Fue un año durísimo para todos, los músicos lo hemos pasado muy difícil sin teatros ni salas de concierto pero ha sido un año de muchísima preparación. Llegué a Francia sin siquiera saber decir hola en francés y hoy puedo hablar de forma fluida y poco a poco me voy sintiendo más seguro con el idioma. Fiel a mi instinto, me adentré en su cultura. Estoy aprendiendo muchísimo. Tengo el honor de trabajar como profesor de piano y como pianista acompañador en el Conservatorio y en diferentes escuelas de música. Aún queda mucho por aprender pero todo este camino intensamente recorrido me ha traído un paso más cerca de mi objetivo: representar mi espectáculo adaptado al idioma y al sistema educativo francés. Poco a poco empiezo a comprender su humor, sus modos, sus tiempos, sus costumbres, sus malestares, sus anhelos. Poco a poco la adaptación de mi espectáculo empieza a tomar forma y deseo que el contexto nos acompañe el año próximo para poder presentarles mi primer espectáculo en Francia. No quería quitarles mucho tiempo, solo compartir con ustedes un poquito de lo que fue este año tan especial y para desearles un nuevo año lleno de sueños, de ganas, de amor y de Fe. Sin dudas, para todos, ha sido un año de muchísimo aprendizaje en el sentido literal de la palabra. Hasta el año que viene, cuídense mucho y respetemos la distancia social. Un abrazo grande. Axel.