24/03/2026
Las clases de danza, especialmente a temprana edad, no necesitan la mirada constante y constructiva de un adulto para validar que lo que hacen sus hijos o hijas está bien. En esta etapa, son pequeñas bailarinas y bailarines que están dando sus primeros pasos en el maravilloso y amplio mundo de la danza.
A través del juego, la exploración y la diversión, comienzan a descubrir su cuerpo, su movimiento y la alegría de bailar. Por eso, durante las primeras semanas permitimos que los papás y mamás permanezcan en las clases, para acompañar este proceso inicial de adaptación. Luego, de manera respetuosa, les pedimos que vayan dejándolos participar solos, a medida que los niños y niñas ganan confianza con las seños y con el grupo.
Este proceso es fundamental para fomentar su autonomía, su seguridad y su vínculo con la clase. También les permite comprender y poner en práctica ciertas pautas y normas, como aprender a compartir, a esperar su turno, a pedir permiso para tomar agua o ir al baño, siempre comunicándose con las seños, quienes son las responsables y están a cargo del grupo durante la clase.
De esta manera, acompañamos su crecimiento no solo como bailarines, sino también como personas, fortaleciendo su independencia, su confianza y su amor por la danza.💓✨🩰