29/08/2025
Sobre “Un posible Hamlet”
Dirección y puesta en escena de Daniel Zaballa
Asistir a la representación del singular “Un posible Hamlet” en “La Salita” de Castelar, a unas cuadras de mi casa, fue un privilegio.
La obra (en traducción de Carlos Gamerro, y puesta en escena y dirección de Daniel Zaballa) sin duda es Shakespeare del principio al fin, hasta podría decirse que se trata de un “concentrado shakespeariano” por la potente y calibrada mixtura entre dos grandes textos: Hamlet y Macbeth (con tres reinventadas brujas). Pero es también (Zaballa mediante) una versión inconfundiblemente argentina, que remite a nuestras propias tragedias de crimen y poder, de fratricidio y traición, de imposible olvido. Reinaldo Haltem, un dramaturgo, hijo de un desaparecido (que ha sido entregado a la tortura y la muerte por su propio hermano) se lanza a escribir una adaptación de Hamlet. De aquí en más, asistimos a su proceso creativo y a la obra misma, que plantea un sutil entramado entre las referencias locales y la obra original.
Fue sin duda un privilegio la inmersión en el ambiente mágico de un escenario extendido: espectadores a los costados, en el centro la mesa del banquete y el camino de los actores que van y vienen, emergen y se ocultan. Convivio conmovedor, interpelación e implicación permanentes de un público partícipe, absorto en los giros de la acción y el dinamismo continuo de la puesta en escena. Las magníficas actuaciones, tanto en los roles protagónicos como en los secundarios, la música de Alejandro Domínguez, el uso impecable de elementos simbólicos (telas, velos, imágenes) que sugieren distintos escenarios, la dosificación entre lo contemporáneo y lo isabelino: todo converge armónicamente para hacer de esta puesta un bello trabajo colectivo que nos abstrae del mundo en el pacto teatral, y nos devuelve a lo cotidiano transformados, después de atravesar la compasión y el horror de la catarsis.
María Rosa Lojo