27/04/2026
Hay derrotas que duelen en el alma, de esas que nos dejan el pecho apretado al salir de la cancha. El resultado ante Central Norte es un trago amargo, sí, pero el verdadero hincha, el que estuvo en las buenas y mucho más en las malas, sabe que el amor por este club no entiende de tablas de posiciones.
Miremos a esos chicos. Muchos no llegan a los 20 años. Son nuestros hijos, nuestros vecinos, el futuro que camina entre nosotros.
Hoy les toca aprender a los golpes, en el barro de la derrota, pero es ahí donde se templa el carácter. Pedirles que ya sean gigantes es olvidar que todo roble fue primero una semilla que necesitó cuidado. Mientras algunos eligen la palabra hiriente, nosotros elegimos el abrazo. Mientras otros señalan el error, nosotros vemos el esfuerzo de quien deja la vida por defender nuestro orgullo.
En el silencio del vestuario, hay un grupo de trabajo que no duda. El cuerpo técnico sigue firme, protegiendo a estos chicos como un escudo contra las críticas injustas. Ellos saben, mejor que nadie, que cada partido es un escalón más de experiencia. No hay éxito sin proceso, y no hay proceso sin paciencia.
Sabemos que las alegrías van a volver. El fútbol siempre da revancha y todo este sacrificio, tarde o temprano, dará sus frutos más dulces. A vos, que sentís que se te escapa una lágrima por el resultado, te pedimos que esa misma pasión la conviertas en aliento.
Hoy, más que nunca, seguimos apoyando como aquel primer día en que nos enamoramos de esta camiseta. Porque a los pibes se los banca, al club se lo cuida y a nuestra identidad no la negocia nadie.
¡Arriba el ánimo, pueblo! Que aquí no se rinde nadie.