16/02/2026
Los delirios de... ¿Quién? No es una obra de teatro. Bah, sí, tiene escenas, argumento, música, movimiento. Pero es mucho más que eso. Es el cuerpo roto y cicatrizado. Es la razón que se va y el corazón apareciendo como quien te llama con un silbido.
El sábado recordé que cuando se desea, las cosas no son livianas. El deseo requiere de un coraje extra-ordinario. Te expone. Te puede lastimar. Te puede dejar marcas. Pero, por favor, vale la pena. Desear es meterse al pogo descalzo y, así como estás, vibrar de emoción.
¿De quiénes son estos delirios? De cuerpos investidos de algún tipo de magia que hace que no se rindan en la búsqueda de algo más.
Es que algo más tiene que haber.