Se cree que hablan sobre esa mala palabra que empieza con P: Política. Luego de cuatro años de estudiar y leer sin parar, he decidido volcar algunas ideas en este mundo bloggero del Siglo XXI. Pero vayamos por partes. El diagnóstico primero. Vivimos en una época postmoderna donde los grandes debates ideológicos han ido disminuyendo y muchos consideran que ha llegado el fin de la historia. Lo que f
altan son las ideas, el debate, el intercambio. Para la gente común (Doña Rosa, el personaje de esta historia, sin ofensas por favor) los políticos son todos iguales. Todos buscan el lucro personal, transan entre ellos, olvidan el bien común. La política es sinónimo de mala palabra. Ser político es estar entongado. A eso se suma que el Leviatán (el otro personaje de esta historia, nuestro Estado) crece y crece. La profecía liberal que pregonaba un guardián chico y secundario ha quedado en el pasado. El Leviatán cada vez regula más aspectos de las relaciones humanas, sobre todo en épocas de crisis, donde intenta intervenir para rescatarnos de la catástrofe. Sin embargo, a este Leviatán lo conducen esos políticos que Doña Rosa desdeña y de quienes descree. Aunque sin embargo, los vota (otra no le queda). La propuesta ahora. Frente a este panorama, creo que no hay mejor solución que retomar el debate. Pero no el debate de personas. El debate de ideas. A partir de ahora, la intención es analizar esa realidad actual (nacional, internacional, regional, política, económica, social, cultural) desde el marco que me han otorgado las ciencias políticas (el cual espero poder agrandar). Pero no hacerlo entre politólogos nada más, sino entre todos. Por eso el aporte de aquellos intrépidos y curiosos que deseen leer, pensar y tal vez dejar algún comentario es importante. Sino de nada serviría.
¿Vale la pena? Personalmente creo que sí. Porque la apatía no es tal y es un error creer que Doña Rosa, hoy en día, no tiene ideas. Porque la política no es mala palabra, sino un forma humana necesaria de relacionarse. Porque el Leviatán no debe ser a sueldo, sino pregonar el bien común. Espero se quieran quedar. Aunque sea un rato. Pd: Sugerencias y comentarios con todo gusto son bienvenidos en [email protected]