23/06/2026
Antes de que Jack Nicholson se convirtiera en el icónico Joker de "Batman" (1989), el papel estuvo lejos de ser suyo.
Entre los nombres que se barajaban como alternativas aparecían Willem Dafoe y David Bowie. De hecho, el guionista Sam Hamm veía en Bowie al candidato ideal: tenía el físico, el aura inquietante y encajaba con una versión más joven del personaje que proponía el guion original.
Pero el director Tim Burton tenía un favorito claro: Nicholson. El problema era que el actor no terminaba de aceptar.
Entonces apareció una jugada inesperada: Robin Williams mostró un fuerte interés en el papel e incluso hizo campaña para conseguirlo. Con el tiempo, se dijo que su nombre fue utilizado estratégicamente por los productores para presionar a Nicholson… y funcionó.
Cuando finalmente aceptó, Nicholson no lo hizo sin condiciones:
— Quería figurar como la gran estrella en los créditos.
— Filmar solo en determinadas locaciones.
— Completar su rodaje en pocas semanas (no pensaba perderse partidos de los Los Angeles Lakers).
— Y, clave: además de su salario, exigió un porcentaje de la taquilla.
Esa última decisión fue clave.
Aunque no hay cifras oficiales, se estima que terminó ganando más de 90 millones de dólares, una suma descomunal para la época que hoy equivaldría a mucho más.
¿El resultado? Un Joker inolvidable… y uno de los contratos más legendarios de Hollywood.
Como dato final: Robin Williams, molesto por haber sido utilizado como “cebo”, exigió disculpas a los productores.
Ahora la pregunta inevitable:
¿Te imaginás a Bowie o a Williams como el Joker?