24/09/2026
Cuatro años antes de morir, Jim Henson escribió dos cartas que pidió que fueran leídas después de su muerte. En 1990, durante su funeral, su hijo Brian fue el encargado de leer algunos fragmentos.
Henson sabía que sería un momento doloroso, por eso incluso dejó algunas bromas en ese texto. A sus hijos les escribió:
«Esto puede sonarles un poco tonto, pero qué demonios, estoy muerto… ¿y quién va a discutir conmigo?».
También les pidió que no se quedaran atrapados en la tristeza:
«La vida está hecha para ser divertida, alegre y plena».
Y les dejó un consejo que probablemente resume mejor que nada la forma en que quería ser recordado:
«Cuídense unos a otros, amen y perdonen a todos. Es una buena vida, disfrútenla».
En la otra carta, dirigida a sus amigos y familiares, Henson incluso imaginó su propio funeral. No quería una ceremonia triste. Pidió una «agradable y amistosa» celebración, con canciones alegres y una banda de Dixieland que terminara tocando «When the Saints Go Marching In».
Y así fue. Su despedida tuvo música, risas, los Muppets y, en uno de los momentos más conmovedores, Big Bird cantando «It's Not Easy Being Green», la canción de Kermit.
Jim Henson había escrito el guion de su propia despedida. Y, de alguna manera, consiguió que incluso después de morir nos recordara algo muy sencillo:
La vida puede ser buena. Hay que disfrutarla.