Lo que oculta la oscuridad

Lo que oculta la oscuridad Solo porque el monstruo viva dentro de tu cabeza no significa que no sea real... esta noche va a dem

24/12/2023
18/12/2023

¿Una caja que contiene al demonio? ¿Que diablos es esta caja?
17/12/2023

¿Una caja que contiene al demonio? ¿Que diablos es esta caja?

ALETEO SILENCIOSODesde que era muy pequeño me gustaron las lechuzas, son animales que a mi parecer son majestuosos, su f...
26/06/2021

ALETEO SILENCIOSO

Desde que era muy pequeño me gustaron las lechuzas, son animales que a mi parecer son majestuosos, su forma de vuelo tiene tal elegancia como el de la más hermosa bailarina; sin ruido, en calma y cuando menos te lo esperas, atrapa a su presa.

El fin de semana anterior fui de visita con mis padres a visitar a mis abuelos, vivían en un área que si bien, no puedo llamar rural, podría decirse que era pintoresca, con áreas muy espaciosas de campo donde correr y un clima más bien fresco, ideal para el chocolate artesanal de la abuela. Todo habría salido perfecto, de no ser por un pequeño detallito; el día entero lo dediqué a jugar con mis primos y mi hermana, quien por cierto tiene una manía extraña de guardarse objetos que encuentra por el camino en sus bolsillos, no es una cleptómana ni mucho menos una ladrona, sólo era curiosa y tomaba lo que le gustaba, normalmente cosas como rocas, una que otra canica de mi pertenencia, en ocasiones pequeños animales como insectos, arañas, pequeños reptiles y anfibios.

Caída la noche estábamos sentados alrededor de la mesa, mis padres y mis tíos hablaban con mis abuelos prestando un poco o nula atención a los niños que comíamos en una mesa cercana a la de los mayores, saciados ya y cansados por perseguir un pequeño sapo que mi hermana Estefany introdujo a la casa en uno de sus bolsillos. Los niños nos fuimos a dormir, todos dormíamos en un mismo cuarto a excepción de mi primo Mike, que ya tenía edad para estar con los adultos y hablar de quién sabe qué cosas con ellos; bah, estoy seguro que las conversaciones de los adultos no son tan divertidas como para escucharlas, lo único que logré escuchar fue algo sobre la universidad y que nada de noviazgos, bueno, quién quiere entender a los adultos.

Me fui con mi hermana y mis primos a la habitación que los abuelos prepararon para nosotros, éramos cuatro niños, pero la habitación era espaciosa y llena de cosas divertidas que por la mañana veríamos, como un enorme tocadiscos del abuelo.

Me desperté y escuché algo muy raro, pero a la vez, muy interesante: El ulular de una lechuza. Me asomé por la ventana y sí, tenía razón, era una hermosa lechuza blanca con partes grises cerca de la cola, mi curiosidad me obligó a seguirla y sin darme cuenta, no sólo salí de la casa, sino que también... ¡No sabía cómo regresar!

Logré divisar a lo lejos una pequeña casa y con el miedo que traía conmigo caminé rumbo a ella. Al llegar toqué la puerta tres veces y segundos después un hombre muy alto abrió la puerta, recuerdo que llevaba un polo negro y corto, con una espesa barba, daba la impresión de ser un cazador, con un tono serio me saludó y preguntó sobre si me había perdido, con algo de miedo le respondí afirmando que sí me había perdido y que si me podía ayudar para regresar a mi casa, él me dijo que entrara en su casa, que me ayudaría a encontrar el camino de vuelta a mi hogar, como iluso acepté entrar sin pensármelo dos veces.

Al entrar me di cuenta que lo había pillado cenando, él me invitó a acompañarle en la cena ofreciéndole un poco de la carne que tenía. Rechacé la invitación alejando la comida, intenté mentirle sobre que tenía dolor de estómago, pero éste no se lo creyó y seguía insistiendo, no sé si era por educación o por ignorancia, pero tomé asiento. En ese momento escuché de nuevo un aleteo ulular familiar, así que me asomé corriendo a la ventana más cercana que tenía y pude ver a aquella lechuza que me condujo a este lugar entrar, volando muy cerca de mí. Entró por otra ventana que se encontraba abierta y se posó en el hombro de aquel hombre, acto seguido éste le dio un trozo de carne cruda y comenzó a conversar conmigo.

—Te gusta mi mascota, ¿eh?

— Sí... —Respondí tímidamente

— Si te gustan estos animales puedes bajar conmigo al sótano, ¿te apetece?

Una parte de mí me decía que no debía acompañarlo, pero la otra parte decía que sí, no sé si por curiosidad o por cualquier otra razón accedí a bajar, pero me arrepiento de haber tomado esa decisión.

Era una habitación oscura, se accedía a través de unas escaleras metálicas una apariencia de estar oxidadas, al presionar el interruptor que se "suponía" que encendía la luz de la habitación, un pequeño foco de 90 watts se iluminó como un rayo de color amarillo intenso, que colgaba, de forma vacilante, de un cable que daba la sensación de que de un momento a otro caería al piso haciéndose polvo, pero con aquella luz tenue pude divisar una gran cantidad de estas aves; unas descansando, otras perturbadas por la luz, y otras más comiendo pequeños trozos de carne cruda.

Tenía alrededor de 20 a 25 de estos animales, pero lo más inquietante que encontré en aquella habitación era lo que parecía ser un cuarto frigorífico al final de ésta en la que destellaba una brillante luz. Cuando me acerqué logré identificar que afirmativamente se trataba de un cuarto frigorífico, que al abrir un frió que era anormal recorrió todo mi cuerpo, pues en aquella sala se hallaba algo que, para un niño de mi edad, era lo más traumante y perturbador que hubiera visto: El cuerpo inerte de una pareja. Éstos parecían estar desmembrados, ¡esa era la fuente de esa extraña carne que comían los animales! El cazador me intentó atrapar, pero, sin saber cómo, logré escapar a coste de un zapato.

Después de haber dejado a ese bruto encerrado, me dispuse a huir de esta casa, pero antes de que me pudiera dar cuenta las lechuzas que se encontraban conmigo alzaron su vuelo y en un instante para otro comenzaron a atacarme en bandada, sobre todo la lechuza que acompañaba a aquel hombre, quien fue la única que me siguió fuera de la casa. Entre cortadas, hematomas y heridas menores, esa lechuza sí dejó marca en mí: Un arañazo en el rostro que me cegó un instante.

No paré de correr, y cuando recobré mis sentidos esa ave ya no estaba, agotado y asustado, desfallecí.

Sin saber cómo desperté a la mañana siguiente en la casa de mis abuelos con todos mis familiares alrededor mía, el rostro me ardía por el arañazo de aquella lechuza, y después de un largo sermón por parte de mis padres sobre salir al bosque, recibí un largo abrazo de mi mamá, nunca hablé sobre lo que me pasó nada con nadie, volvimos a casa dejando a mis abuelos, mis tíos y primos de igual manera.

Pensé que ese recuerdo no me seguiría atormentando más, pero todas las noches desde la ventana escuchó unos golpes, rasguños, y ese ulular peculiar sumado con un aleteo silencioso, como una sombra, como si fuera un fantasma.

Semyazza y los Grigori ángeles caídosEn el libro de Enoc (libro intertestamentario que forma parte de la biblia y de la ...
26/05/2021

Semyazza y los Grigori ángeles caídos

En el libro de Enoc (libro intertestamentario que forma parte de la biblia y de la iglesia ortodoxa etíope pero rechazado por las otras iglesias cristianas) se narra acerca de los “Hijos de Elohim” (Elohim = Señor) que se enamoraron de las mujeres humanas y que por tal acto fueron castigados por Yahweh.

Los ángeles Grigori, que, traducido del griego, sería observadores o vigilantes, fueron un grupo de ángeles que siguieron a su líder Samyazza, en busca del afecto de las mujeres humanas según la mitología judeocristiana. Al parecer Samyazza sintió lujuria al ver a las mujeres y les dijo: “Temo que no queráis cumplir con esta acción y sea yo el único responsable de un gran pecado". Pero ellos le respondieron: "Hagamos todos un juramento y comprometámonos todos bajo un anatema a no retroceder en este proyecto hasta ejecutarlo realmente". Entonces todos juraron unidos y se comprometieron al respecto los unos con los otros bajo anatema, bajaron hacia Hermón. (Libro de Enoc, 6, 3-5).

Este monte Hermon fue nombrado en muchos parajes de la biblia con diferentes nombres como Senir, Sirión, Monte Baál Hermon o el monte Sion, de ahí sea por amor o lujuria probaron unirse con las mujeres y bestias del campo, de estas uniones salieron los Nephilim, que fueron mitad humanos mitad ángeles los cuales dominaron en los días de Enoc.

Según la biblia, la ira del señor se encendió por todos estos actos pues los Grigori también enseñaron al hombre diferentes clases de artes creativas, entre ellas el arte de la guerra, Az**el fue quien les otorgó este secreto del cielo. Pero según estos libros, lo que realmente enfureció al Señor fue que su espíritu permaneciera con los hombres pues se escribe también en el Génesis 6 – 1- 4: "No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; pero vivirá ciento veinte años"; los lectores de la biblia entienden que el Señor no estaba de acuerdo que su espíritu permaneciera con el hombre pues así serían más longevos de lo que él deseaba o tal vez serían eternos.

Sea cual fuere el caso, el Señor mandó al ángel Gabriel a castigar a estos ángeles caídos empezando por sus hijos los Nephilim pues no estaba de acuerdo con su increíble longevidad y menciona que los hombres pertenecen a la tierra y los ángeles al cielo y mando desapareceros.

Para Semyazza y los Gregori, por contaminarse con humanos los consideró impuros y declaró que verían a sus hijos perecer para luego ser encadenados durante setenta generaciones en los valles de la tierra hasta el día de su juicio, donde serían enviados al abismo de fuego y encerrados en la prisión eterna. Así terminó este arranque de lujuria, después de la destrucción aparente de los Nephilim, el Señor mandó el diluvio universal, para purgar la tierra y a los humanos corrompidos, al parecer no le resultó bien porque aún se conoció el arte de la guerra y en parajes muchos años después aún fueron visto Nephilim en la biblia véase el ejemplo de Goliat el que peleó contra David.

PETER GERARD SCULLYPeter Gerard Scully nació en 1964 en Melbourne (Australia). Se convirtió en un exitoso empresario. Pe...
08/07/2019

PETER GERARD SCULLY

Peter Gerard Scully nació en 1964 en Melbourne (Australia). Se convirtió en un exitoso empresario. Pero estafó más de $2,680,000 dólares de veinte inversores diferentes. Desde 2009 comenzó a ser investigado por la Comisión de Valores e Inversiones de Australia. Sabía que quedarse en su país natal era un riesgo, así que decidió declararse en bancarrota y escapar.

l padre de dos niños se fue de Melbourne tras ser acusado de 117 delitos de fraude. Regresó a Australia en 2011, acompañado por una adolescente de Malasia llamada Ling, quien se creía que era su novia antes de que él la convirtiera en una pr******ta, ofreciendo sus servicios a sus amigos y antiguos asociados. Como los problemas continuaban, ese mismo año se trasladó a las Filipinas para escapar de la ley. Allí comenzó su afición por tener s**o con niñas y su gusto por filmar estos encuentros. Filipinas se había convertido en el punto de acceso a la pornografía infantil, para enviarla a través de Internet a países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia. Scully se estableció en Malaybalay, Bukidnon.
Scully inició un lucrativo negocio de venta de pornografía infantil, que pronto completó con vídeos s***f a través de un sistema de streaming. Una chica llamada Carme Ann Álvarez conoció a Scully a la edad de catorce años, mientras trabajaba como pr******ta. Fue maltratada y violada, pero Scully terminó por convertirla en su cómplice. Carme recibía una paga por atraer niñas a la casa de Scully. Tras engancharlas en la calle, las llevaba a comer y luego las conducía hasta el hogar del pederasta. A veces, los mismos padres les entregaban a sus hijas, pues ella prometía que les brindaría educación y una buena vida si se las regalaban. También gustaba de participar en los vídeos, abusando sexualmente de las pequeñas.

En 2012, la familia de una niña de trece años de edad estuvo de acuerdo en que realizara el trabajo doméstico en casa de Scully. Pero en realidad fue obligada a realizar actos sexuales con otras niñas. “Me dijeron que tenían que tomar fotos de mí desnuda, porque había un estadounidense que realmente quería verme así y pagaría una cantidad grande”. Huyó de la casa de Scully después de que le informaron que la habían vendido a un alemán, que iría a recogerla.

Dos niñas, una llamada Daisy y su prima Queenie, de 11 y 10 años de edad, tenían hambre y vagaban en las proximidades de un centro comercial en la ciudad de Cagayan de Oro en Mindanao. Fueron secuestradas y vivieron cinco días de torturas y violaciones. Primero, Álvarez las desnudaba y las bañaba mientras “el americano”, como llamaban a Scully, las grababa. Álvarez las tocaba y acariciaba, las obligaba a hacerle s**o oral y se los hacía a ellas; también las forzó a tener prácticas sexuales entre ellas. Las penetraba con sus dedos. Luego Scully las violaba. También las azotaban y las obligaban a beber alcohol hasta emborracharse. Daisy lloraba y gritaba tanto que Álvarez le cubría la cabeza con una almohada. La niña sentía que se estaba asfixiando. Scully continuaba violándola. “Quería suicidarme. Me quería morir esa noche porque no podía soportarlo más”, diría la niña. Después las obligó a que cavaran dos fosas dentro de la casa; planeaba enterrarlas en ellas. Mientras, tenía s**o duro con ellas y filmaba los encuentros. Queenie temía ser asesinada en una sesión de grabación, ya que estas eran violentas y dolorosas. Una mañana, despertó dentro de la fosa: se había desmayado y la arrojaron allí, pensando en enterrarla. Las dos niñas aprovecharon una salida de sus torturadores y consiguieron escapar.

En otro vídeo, Scully obligó a una niña de 13 años a torturar a un bebé de 18 meses y a un niño de dos años, después de realizar actos sexuales con ambos. También forzó a la pequeña a que cavara su propia tumba, antes de matarla a golpes y enterrar su cuerpo. Una mujer enmascarada que aparece en el video era Liezyl Margallo, una ex amante de Scully y obsesa sexual.

En busca de nuevas víctimas, Liezyl Margallo visito a una mujer llamada Eva Obod en 2012, ofreciéndole adoptar a su sobrina de cinco años, Barbie, cuya madre acababa de morir. Obod diría tiempo después: “Les di a Barbie porque Liezyl me aseguró que la iban a cuidar y a amar como si fuera de ellos y la enviarían a la escuela. Cerca de 2013, perdimos contacto con ella. Su número de teléfono y dirección habían sido cambiados, y ella no llamaba. Sabía que algo estaba mal”. Ni siquiera se imaginaba lo que ocurriría con la niña.

Scully produjo y filmó uno de los vídeos de maltrato infantil más famosos de la red: Daisy’s Destruction. En el vídeo, protagonizado por Carme Ann Álvarez, Liezyl Margallo y el propio Scully, se documenta la destrucción literal de Barbie, la niña de cinco años, a quien los asesinos rebautizaron como “Daisy” en recuerdo de la chica que escapó, pues consideraban que así el vídeo tendría más éxito. El contenido de esta grabación fue descrito ante la policía y la descripción se filtró a Internet. Al principio, la niña es desnudada en un baño y se le somete a abuso sexual: las dos mujeres, usando antifaces, la acarician, la tocan y la penetran con los dedos. Le hacen s**o oral y la obligan a que se los haga a ellas. Luego comienzan a darle azotes. La cargan de los pies y le meten la cabeza en el inodoro, jalándole a la cadena para ahogarla. La niña se agita con desesperación, llora y grita todo el tiempo. La sacan y le golpean los genitales con un cinturón delgado, le dejan caer cera hirviendo en su s**o, antes de colocarle pinzas para colgar ropa hechas de metal en los pezones, que terminan sangrando. Entre las dos le dan una salvaje golpiza. Después las mujeres la tiran en el piso boca arriba, para orinar y defecar sobre su rostro.

El vídeo prosigue con la llegada de un hombre, quien viola a la niña, primero va**nal y después analmente. El llanto de la niña para entonces es desgarrador. Luego le inserta cubos de hielo en la va**na. Después de darle algunos golpes más, utiliza un alambre de púas; también penetra a la pequeña con él. Con un cuchillo, le corta algunos dedos de la mano y le hace diferentes heridas en el cuerpo. El torturador utiliza un encendedor para quemarla en varias partes, incluido su clítoris. Luego la amarra a un tronco, la rocía con un líquido y le prende fuego. Los alaridos son desgarradores. Luego de un rato, la apagan. Al final, la mujer le dispara. El piso se llena de sangre y la niña queda agonizando sin emitir sonidos, sólo moviendo la cabeza de vez en cuando, hasta que por fin muere. Barbie fue enterrada en la cocina de una casa en Surigao.

La Policía Federal Australiana y la policía holandesa ayudaron a la policía de Filipinas a investigar a Scully, después de que investigadores de los Países Bajos descubrieran sus vídeos en internet. En septiembre de 2014, los agentes policíacos llegaron a la casa. Scully había huido. En noviembre, la policía llegó a una casa que Scully y Álvarez rentaban; encontraron a dos niñas encadenadas de manos y pies, pero a ellos no los hallaron. Allí también estaban los restos de una niña de diez años, sepultados en un pozo, asesinada durante una de las grabaciones.

El 20 de febrero de 2015, la policía de Filipinas arrestó a Scully como sospechoso de abuso sexual infantil, as*****to y secuestro en contra de once niños. Al momento de su detención no se conocían todas las cosas que había hecho. Fue gracias a la investigación de la agente Janet Francisco, que se logró desintegrar a toda la red de distribución de pornografía infantil. Los vídeos incautados por la policía registraban todo tipo de abuso sexual infantil, pero sobresalía la grabación que se volvió célebre en la Internet profunda y fue considerada mucho tiempo como una leyenda: Daisy’s Destruction. Scully narró en su declaración, con lujo de detalles, la historia del vídeo.

Scully formaba parte de una organización llamada NLF (“No Limits Fun”, “Diversión Sin Límites”), que filmaba vídeos de pornografía infantil y cine s***f para comercializarlos a través de la Internet Profunda (“Deep Internet”). “Scully realizaba actos sexuales de acuerdo a las instrucciones y las fantasías de sus clientes”, declararía el director regional de la Oficina Nacional de la Policía de Investigaciones (NBI). A Margallo la detuvieron poco después. Fue capturada en el aeropuerto nacional, camino a Bukidnon desde Palawan para ver a Scully, pues acababa de pasar su Luna de Miel con su esposo, de nacionalidad francesa. Margallo admitió haber llevado a varias niñas a vivir con ella y Scully para torturarlos, violarlos y matarlos. También aceptó su participación en el video Daisy’s Destruction.

Zar Eric Nuqui, jefe de la división de tráfico anti-humano de la NBI, dijo que Scully “atrajo a las niñas en su casa y se ganó su confianza, incluso haciendo falsas promesas de enviarlas a la escuela y darles de comer. Scully se enteró de que lo que estaba haciendo era un negocio lucrativo y tenía clientes por toda Europa. Hay una tortura sistemática de los niños hasta la muerte. Un video de una niña que es obligada a realizarle s**o oral a una mujer mayor que habla en el dialecto visayan, dirigió a la policía holandesa hasta aquí”.

Los clientes pagaban entre $100 y $10,000 dólares por los vídeos, algunos de los cuales fueron descritos como “los más impactantes” vistos por los agentes policíacos de Filipinas. Uno de ellos muestra la tortura y el abuso sexual a un bebé de un año de edad, el cual es violado analmente y luego golpeado hasta matarlo.

Sobre Daisy’s Destruction, el jefe policíaco aseguró: “El vídeo muestra cómo Daisy jadea en busca de aire después de que la mujer pega sus partes más privadas en la cara de la niña, la cual estaba colgada cabeza abajo. El cuerpo frágil y pequeño de Daisy convulsiona cada vez que la azotan con un cinturón fino y dejan caer la cera caliente de una vela derretida en sus partes íntimas. Es el peor vídeo que hemos encontrado en nuestros años de campaña contra la pornografía infantil”.

Carme Álvarez quedó presa en la cárcel de Cagayan de Oro, en el sur del país. En una entrevista con el programa 60 minutos, Scully dijo que “casi nunca” tuvo la necesidad de encontrar niñas para abusar de ellas. Dijo que estaba “arrepentido” y que se hallaba a la espera de su sentencia.

También aseguró: “Aún no puedo sentir remordimiento por lo que he hecho. Las razones de mis actos sólo podría explicarlas un psiquiatra. Aunque no quiero hablar de nada de eso. Hay diferentes grados de remordimiento cuando finalmente te das cuenta de lo que has hecho”. “Él es, en todos los sentidos de la palabra, un depredador”, dijo la reportera Tara Brown, quien lo entrevistó en la cárcel.

“Fuimos dentro de la Casa de los Horrores, directo al corazón de las tinieblas, para entender exactamente por qué era tan importante que fuera detenido”, afirmó. La opinión pública exigía cadena perpetua e inclusive la pena de muerte para él, aunque esta última fue abolida en ese país desde 2006.

ROBERT, EL MUÑECO MA***TOConozco a muchos amigos y amigas que ya adultos, aún tienen ciertos malos recuerdos o temores c...
04/07/2019

ROBERT, EL MUÑECO MA***TO

Conozco a muchos amigos y amigas que ya adultos, aún tienen ciertos malos recuerdos o temores con respecto a los muñecos y muñecas, miedos que se originan de muchas maneras en la más tierna infancia, por lo que al compartir con todos ustedes esta leyenda, espero no hacer resurgir viejos terrores infantiles, pues como todos sabemos bien, no hay nada más aterrador para el ser humano que ver surgir el pavor y el miedo en algo muy cercano y antes amistoso, pero que puede volverse en un ser espantoso. Esta es la historia de Robert...

La historia comienza en el hogar del Sr. y la Sra. Thomas Otto, el año 1896. Donde era muy conocido el hecho de que los Otto abusaban de sus sirvientes y no eran muy amables con la gente.

Se dice que la Sra. Otto despidió a 4 de sus empleados cuando los vio en el jardín en una ceremonia que ella creyó que era brujería por lo que inmediatamente los hecho.

Había uno los sirvientes, (que ayudaba en el cuidado de el hijo de los Otto, Robert Eugene, "Gene") del cual se decía que estaba iniciado en el arte de vudú y que de acuerdo a la historia, esta joven sirvienta le obsequió a Gene un muñeco. El muñeco media tres pies de altura, y estaba relleno con paja. La sirvienta dio al muñeco muchos rasgos físicos que recordaban a los del joven Gene, incluso se dice que Robert tiene cabello de Gene y aunque parezca, el cabello que ahora tiene Robert cambio de color, cosa que es totalmente.

Gene decidió nombrar al muñeco como Robert y a partir de ahí se convirtió en el compañero del niño. Pronto se convirtió en costumbre para los Otto el escuchar a su pequeño hijo hablando con su juguete todo el tiempo, pero lo que era extraño era que los Otto escuchaban a su hijo respondiendo a sus preguntas con una voz muy diferente y extraña.

A partir de entonces cosas extrañas comenzaron a ocurrir en la casa, los vecinos reportaban con frecuencia ver al muñeco moverse frente a las ventanas de la casa cuando los Otto no estaba en casa. Por otro lado Gene Robert comenzó a culpar al muñeco de pequeñas travesuras y sucedidos en la casa. Incluso los padres escucharon al muñeco reír y moverse por la casa.

Gene comenzó a tener pesadillas, y despertaba gritando por la noche. Cuando sus padres respondían a los gritos de su hijo, a menudo encontraban los muebles volcados y fuera de lugar y a su hijo mu**to de miedo. Por regla general solían encontrar a Robert a los pies de la cama de su hijo y con una mirada extraña en los ojos mientras que Gene gritaba:

"¡Robert lo hizo!"

Hartos sus padres y para poner fin a la situación, decidieron que Robert acabara arrumbado en el ático cubriéndose de polvo.

Al morir su padre, Gene recibió como herencia la casa donde vivió su infancia, así que decidió mudarse a su nuevo hogar en compañía de su esposa. Además de aprovechar el espacio de su antigua casa para poder trabajar sin problemas ahora que era un artista y sobre todo darle uso al mirador que se encontraba en el techo de la casa desde el cual podría inspirarse para obtener material para sus obras.

No paso mucho tiempo después de haberse mudado, cuando en el ático descubrió a su olvidado compañero de juegos y los s**o de ahí para colocarlo en el mirador del techo.

A partir de ese momento, el vínculo que hubo en la niñez entre ellos dos volvió a hacerse presente, lo que provoco una atmósfera rara y desagradable en la casa, la cual la esposa de Gene resintió mucho. Así que aprovechando una ausencia de su esposo, ella decidió que había tenido suficiente y lo regreso al ático.

Cuando Gene regreso y se entero de lo que había hecho su esposa, se disgusto mucho y rápidamente corrió a rescatar a su amigo del ático, diciéndole a su mujer que Robert necesitaba una habitación para el mismo mientras lo colocaba de nuevo en el mirador. Y en ese momento la esposa de Gene comenzó a dudar de la cordura de su esposo.

Entonces en Key West comenzaron a correr rumores sobre Robert y sus maldades. Mucha gente contaba historias en las que decían haber visto y escuchado a Robert hacer cosas desde el mirador ya que era común verlo desplazarse por la casa, decían que Robert les hacia muecas y se burlaba de ellos cuando pasaban cerca del lugar, los niños de las escuelas cercanas evitaban el pasar cerca de la casa de los Otto, por temor a descubrir que Robert los estuviera espiando desde el mirador. E incluso los Otto dejaron de recibir visitas por que ya nadie quería visitarlos.

Gene incluso dijo haber ido al mirador y encontrar a Robert meciéndose frente a la ventana quejándose de su encierro.

Cansado de Robert y sus travesuras, Gene lo devolvio al ático. La gente que los visitaba reportaba el escuchar pasos en los cuartos del piso de arriba e incluso algunas risas que se escuchaban en ciertas partes de la casa lo que de nuevo provoco que la gente se rehusara a atender las invitaciones que los Otto hacían.

Gene Otto murió en 1972, y su esposa vendió la casa rápidamente dejando a Robert olvidado en el ático y de nuevo las historias fueron olvidadas.

Hasta que una nueva familia llego a la casa y Robert fue descubierto por la hija de aquella familia. La pequeña que tenia 10 años, se emocionó mucho al descubrirlo, e inmediatamente lo bajo a su habitación junto con sus demás muñecos.

Pero al parecer, la niña no fue del agrado de Robert y comenzó a molestarla, al punto en el que la niña gritaba de terror por las noches, y cuando llegaban sus padres, la niña mu**ta de miedo señalaba al muñeco sobre su cama alegando que trataba de matarla.

Aun después de 30 años, esta mujer sigue jurando que el muñeco se movía y trataba de matarla porque el muñeco no la quería.

Robert, todavía viste con su traje blanco marinero abrazando su león de peluche, si lo quieren conocer pueden visitarlo en el museo Martello en Key West, pero como ultima advertencia les comento lo que dice la gente, cuando se encuentren en dicho museo y quieran tomarle una fotografía, primero hay que pedirle permiso para poder hacer esto.

Si el muñeco inclina la cabeza hacia un lado, eso quiere decir que el esta de acuerdo y no habrá ningún problema, pero si el no hace nada y Ud. insiste en dicha acción o se ha burlado de él, lo más probable es que su cámara deje de funcionar y según la historia popular de la maldición de Robert caerá sobre ti, no solo afectándolo a ti, si no a sus seres queridos, si no creen, solo es cuestión de darle un vistazo a las paredes de la sala, donde se pueden observar infinidad de fotografías y cartas en las que le solicitan a Robert, que levante la maldición que ha caído sobre ellos.

Incluso en el museo donde se encuentra hoy, se dice que por las noches se puede oír ruidos y ver sombras desde su exhibición.

Es más; se dice que al fotografiarlo o grabarlo, en ocasiones mueve su cabeza. Hay problemas con la cámara como cuentan en el segundo vídeo, que le movieron el sombrero para fotografiarlo y la cámara no funcionó; al ponerle el sombrero en su lugar la cámara volvió a funcionar normalmente.

El muñeco parece una persona pero esta idea puede ser cierta. La historia es real.

Cuando era niño me encantaba hablar solo y escuchar cómo mi eco rebotaba en las paredes, pero dejé de hacerlo cuando emp...
02/07/2019

Cuando era niño me encantaba hablar solo y escuchar cómo mi eco rebotaba en las paredes, pero dejé de hacerlo cuando empezaron a responderme.

THE PUPPETEERTuve esta muñeca durante bastante tiempo hasta ahora.Era una hermosa muñeca de porcelana. Ya saben, parecid...
30/06/2019

THE PUPPETEER

Tuve esta muñeca durante bastante tiempo hasta ahora.
Era una hermosa muñeca de porcelana. Ya saben, parecida a las demás muñecas de porcelana; melena ondulada, largos rizos rubios, brillantes ojos negros. Tenia un vestido rojo con una cinta en los bordes. Era una muñeca que mi madre me regaló cuando era pequeña. A esa edad siempre pensé que era una bonita muñeca, que era perfecta. Mi abuela tenía casi cincuenta muñecas de ese tipo. Todas ellas hermosas, muñecas de porcelana perfectas. Pero esta en particular, la rubia con el vestido rojo, la voy a recordar siempre.

Debido a que esta es la que provocaría mi muerte.

Claro, mi compañera de cuarto era una buena persona, pero tal vez no tan habladora como yo esperaba. Yo no era una persona para sentarse tranquila en la habitación. Me gustaba salir, ver a mis amigos... Pero no tuve tiempo para amigos. Nadie quería hablar conmigo, sólo me dirigían la palabra si necesitaban ayuda o si mi compañera de piso había olvidado comprar leche.

La tarea era la única cosa para mantenerme distraída de sentirme sola. No tenía tiempo para intentar siquiera hacer amigas. Las amigas eran una tontería después de todo. Yo no tenía tiempo para ir y, tal vez, encontrar a alguien. Era inútil de cualquier manera y mi papá me degollaría viva si no mantenía mi enfoque en el trabajo escolar.

La única cosa que había traído de casa para recordar a mi familia era esa muñeca. La deje en el escritorio frente a mi cama, sonriendo ante mí cuando necesitaba alguien con quien hablar o simplemente verme mientras dormía. Era yo y esa muñeca todo el tiempo. Esa fea muñeca de mi**da.

Conforme pasó el tiempo, empecé a alejarme más y más de cualquier contacto humano posible. El trabajo escolar estaba por encima de todo y la preocupación comenzó a llenar mi mente. Pero yo no podía dejar de fumar y volver a casa, no después de que mis padres hayan pagado todo para mi universidad. Pensé que tenía que quedarme y dar lo mejor de mi. Realmente me traté mal. Pero la gente me odiaba cada vez más. Mi compañera de cuarto me despreciaba, lo sabía. Pero no la culpo. Yo estaba actuando como una id**ta. Me negué a tomar mi parte de las tareas diarias -Limpiar el piso, sacar la basura...- Pero no podía hacerlo. Estaba siendo arrastrada a un agujero oscuro. Y con la soledad llegó la paranoia.
Al principio acepté estar sola. Pero había llegado a ese punto en el que empecé a darme cuenta de mi comportamiento tonto, tratando de llegar a la gente entre a decirles que no me sentía bien. No era sólo el estrés y nadie tenía tiempo para hablar con una estudiante universitaria estúpida. Me encerré en mi habitación y no salí más. Tuve que enviar mi desuscripción de las clases a mis profesores, día tras día. Pero no importaba. Nunca les importe. Así que seguí dando vueltas en mi habitación, semanas y semanas. Era un círculo vicioso del que no podía salir.

Entonces sucedió. Mi habitación se volvió mi jaula. No comía, no podía. Incluso llegue al punto en el que mi compañera de cuarto venia a llamar a la puerta para ver que todo estaba bien. Pero no le abrí. Acabe gritándole en respuesta, a lo que ella se iba.

No le importaba lo suficiente como para hacer un segundo intento. Ella nunca llamó a mi puerta de nuevo. Era sólo yo. Yo y mi muñeca.

Luego llegó la noche

Esa noche.

Fue una noche que estaba tan desanimada como de costumbre. Sola. Ni siquiera me molesté en encender las luces. Cuando me levanté de la cama, me puse el suéter y un par de converse desatadas antes de salir de mi habitación en tantos días. Necesitaba aire fresco y mi ventana estaba rota, incapaz de abrirla. Fue en el medio de la noche, tal vez incluso ya era la mañana. Todavía estaba oscuro fuera, así que supuse que era todavía de noche a pesar de que no había comprobado el tiempo todavía. No podría importarme menos. De todos modos, era complicado salir de la habitación y no despertar a mi estúpida compañera de piso. Todo lo que necesitaba era salir por un minuto o dos para tomar un poco de aire, y tal vez salir a comprar unos ci*******os. Me había prometido a mí misma dejar de fumar, pero últimamente, era lo único que había estado haciendo. Fumar. Sólo me escapé a altas horas de la noche para ir a buscarme algunos ci****os. Era una cosa mala, lo sabía. Pero era la única cosa que me tenia en pie, me mantenía despierta y segura.
Pero esa noche en particular, había algo extraño. Alguien había abierto la puerta a la calle. No se me había ocurrido antes y pensé que al propietario le costó mucho mantener todo bajo llave todo el tiempo. No me molesto. Yo sólo tomé la pequeña caja roja de mi bolsillo y comencé a fumar. Lo bueno de la noche fue que no había nadie alrededor, nadie que me molestase con sus voces estúpidas. Era tranquila, tal vez sólo un coche que circula. Pero, no más que eso. Estaba tranquila.

Unos minutos después de ganar algo de frío en mi piel caliente y un poco de humo en el interior de mis pulmones, me decidí a ir de nuevo y tal vez tratar de ver un poco de televisión. Nada bueno se emitía en la noche, pero siempre valía la pena intentarlo.

Di un paso atrás en el edificio y me encogí de hombros, el último poco frío que no deseado de fuera, fue directo a colarse de nuevo en mi habitación. Pero tan pronto como llegué a la escalera, había algo en el camino. O, alguien. Alguien estaba de pie en las escaleras.

Tuve que admitir, que eso me asusto hasta cierto punto, pero un segundo después, estaba de vuelta en mi estado de "no me importa una mi**da" y traté de subir las escaleras sin confrontar a la persona de pie en el camino. Al principio pensé que era mi compañera de cuarto, pero la sombra de la persona era demasiado... varonil. Demasiado grande para ser mi compañera.

Traté de pasar al extraño y con poco espacio encontré mi codo en el suyo. Pero él no se movió ni habló. Él se quedó allí. Me estaba asustando. El escenario era demasiado extraño. Pero, por supuesto, hubo otros estudiantes en este edificio de apartamentos a la espera de asustar con mi**da a algún que otro pobre estudiante de primer año. Pero yo no era de las que se dejan engañar.

Y no me detuve hasta que oí un sonido. Era uno de esos sonidos en los que sólo causa que la concentración la rompe de golpe. Era... hipnotizante. Asustadiza. Enervante. No podía seguir adelante, por lo que sólo me congele y traté de dar la vuelta para mirarlo.
Al principio, hubo un crujido - el sonido que me había sorprendido. Luego estaba sollozando. La voz de un hombre joven sollozando. Pero no era humano. Tal vez si en algún grado. Pero la voz estaba yendo hacia arriba; Al igual que se rompía a través de una pantalla de televisión con mala estática. Me quedé a sólo unos pasos de distancia del hombre en la sombra. Quería romper mi estado de congelación repentina - Pero no pude. Me quede atrapada, como si mis pies hubiesen sido clavado en la escalera.

Yo estaba tratando de hablar, pero él habló antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo. Mi visión se estaba haciendo más clara ahora, ya que al pasar algo más de tiempo en la oscuridad, me ayudó para aclarar mi vista. Llevaba una especie de chaqueta negra. Todo negro. Una tapa de cosido, con cuerdas de caer fuera de un agujero en la parte posterior. También negro. Su pelo estaba cortado, pero largo; Como si no hubiera sido capaz de cortarselo por un tiempo... O haberse duchado.

Su aparición fue un empañamiento interior en mi mente, pero su voz apareció como una daga en mis oídos. Cuando habló, hizo fuera otro ruido estático, como una radio rota. Pero habló con palabras. Traté de calmarme. Pero ya estaba demasiado asustada para tratar de resignarme a relajarme.

"Estás sola aquí, ¿No es así?"

Tragué saliva. El pensamiento de que alguien me espiaba todo este tiempo estaba llenando mi cabeza como incitándome al vómito, sentirse disgustada por este hombre y su voz. Sacudí la cabeza. No había respuesta. No podía darle una respuesta. Debería haberlo hecho. Tal vez habría cambiado toda esta situación para mejor. Tal vez yo no estaría aquí ahora, asustada por mi vida. Pero lo estaba. Y yo sabía que él lo sabía también.Pero cuando yo no le di la respuesta que esperaba, se volvió hacia mí. Y delante de él fue uno de los rostros más terribles aún fascinantes que jamás había visto. Él no tenía cicatrices o heridas en todas formas para hacerme sentir incómoda por su apariencia.
Pero en sus ojos. Y su boca. Hubo un resplandor extraño. Un resplandor color naranja dorado. Llenó sus dos ojos y la boca, los dientes que brillan a través de una luz de color amarillo brillante. Brillaba en la oscuridad y se colo una luz a través de nosotros. En la escalera, el piso... En mí. Y pude ver su sonrisa en su rostro de pintura gris. Fue entonces cuando me rompí.

No era humano. Y tuve que escapar de allí.

Rompí a través de los lazos invisibles y me tiré por las escaleras, corrí rápidamente con mis zapatos desatados, me estrelle contra el suelo de madera. Huí de mi habitación sin ningún otro segundo pensamiento. Con suerte, mi compañera de habitación que yo había estado ignorando durante tantas semanas podría oírme. Y llamar a la policía.

Cerré la puerta tras de mí, mis pies me causaron tropiezo y me hicieron caer en dirección al mostrador; golpeando mi preciosa muñeca de familia, cayendo esta al suelo. La porcelana se rompió, grite del pánico, tratando de recordarme a mí y mis pensamientos. No hubo más ruido después de haber cerrado la puerta de mi habitación. Sin compañera de cuarto que venga después de mí, ningún hombre brillante extraño en la escalera. Sólo yo y mi muñeca rota; tirada en el suelo. Intenté gritar o llorar, llamar por cualquier ayuda en absoluto. No era real. Me estaba convirtiendo en demasiado en una loca. Locura. Después de pasar tantos meses simplemente estando sola, esto es lo que había pasado. Yo estaba tirada en el suelo, roto y destrozado en pedazos. Ya no sabía qué creer.

Yo no pude dormir. Me senté en el suelo, que iba y venía arrastrándose lo mejor que pude. El ci******lo de antes, ahora sólo se sentó como una aguja en mi garganta en el momento. Tuve sed, pero no podía salir a la cocina a beber nada. Tal vez él estaba allí. A la espera de que saliera. Pero yo no me movía de mi lugar. Nunca lo hice.

Pero una hora de completo silencio en la habitación, me empece a calmarme y ponerse de pie para tratar de tranquilizarme. Todavía había esa sensación de ser observada. Y yo sabía del sentimiento demasiado bien. La sensación de ser paranoica y solitaria todo se reducía a esto. Un desglose.
Una vez me acordé de la muñeca que se rompió; Inmediatamente me puse a tratar de remendar juntos. Era como la única cosa que tenía en el foco; Mi mejor amiga. La muñeca.

Me las arreglé para conseguir una aguja e hilo en mi habitación y un poco de cola para conseguir la muñeca de nuevo a su antigua gloria. Pero no fue fácil. No importa cuánto lo intentara, la muñeca sólo caería de nuevo juntos. Se convirtió en un intento sin fin de nada. Lo intenté de nuevo y otra vez. Pero simplemente caería en pedazos.

Mi única amiga.

Se me hizo muy cansado del pánico repentino y la fijación de la muñeca; Acaba de pasar en mi cama. Pero me acurruqué junto en una bola con la manta sobre mi cabeza, de alguna manera imaginar que ningún monstruo debajo de la cama podría llegar a mí ahora. Todo lo que quería era soñar demasiado.

Yo no sabía que iba a volver.

Esta vez fue diferente, sin embargo. Esta vez, me dio la bienvenida. Yo estaba cansada de correr todo el tiempo y prefería morir en mi sueño a enfrentarme a otro día de estar sola otra vez. Y ahora, con mi única amiga rota, ¿que se supone que debo hacer?

Fue agotador, la forma en que se acercó a mí esta vez. Era como si estuviera dormida, pero todavía podía controlar mi cuerpo. Como un sueño lúcido. No me atrevería a entrar en otro día. Esta noche, iba a terminar. Al igual que había tenido miedo de que lo haría. Pero no me importa nada. No te molestes. Yo sólo quería tener un largo sueño y nunca despertar de nuevo. Nunca frente a la soledad de nuevo.

Él volvió a mí. Con sus manos me guía desde mi cama, envolvió su mente alrededor de la mía mientras yo trataba de ver. Pero la única cosa que todavía podía ver eran sus manos grises, sosteniendo la mía apretado. Pero, de repente hubo una sensación de que no estaba segura de que podría sentir. De flotar.

Igual a un títere, cortó dos heridas abiertas en las muñecas. Pero no fue... al otro lado. Más como si fuera desde el centro de mi brazo y hacia abajo. llegó para algo. Músculos. Algo para pelar y colgar. Lo malo era; Le permití hacerlo. Mi lucha se había convertido en demasiado duro de llevar. Y con los pedazos largos de músculos colgando de los cortes en las muñecas, empezó a tirar de ellos. Tiró de ellos como si quisiera controlar mi cuerpo y los brazos, cómo todo se reunieron en reacción a mi sistema nervioso y el esqueleto. Sabía cómo funcionaba.

Sin embargo, no hubo dolor. No hay dolor que llenaba mi corazón o el cuerpo, sólo otro pedazo de mi mente al quedarse a gusto de nuevo. Fue una sensación maravillosa. Era como nada más importaba.

Y mientras seguía me corto abierto, comenzó a cantar: Me llaman el Titiritero

Mis dedos son delgados y mis manos están manchadas con mis lágrimas

Para los títeres dirijo con mis cuerdas y sueños. Ahora podía verlo más claro. El hombre que yo sólo había odiado con todas mis fuerzas, ahora me dio la bienvenida a acabar con mi sufrimiento eterno. ¿Tal vez había sido él quien me había obligado a esta forma de pensar? ¿Tal vez él era el culpable de todo lo que había hecho a mí misma? ¿Era esto todo en mi cabeza - ¿O era real?

Me llaman el Titiritero

No tenía amigos, igual que usted.

Para nadie vio el valor de mi amistad

Pero al final ellos llaman convirtieron en mis amigos

Con mis cuerdas y sueños.

Me tomó un minuto que perder todo el sentido de mi tacto. Mi sistema nervioso había sido aplastado bajo la mano de este hombre - Esta cosa, rompió todos los huesos de mi cuerpo. Podía sentir como torcía mis costillas y retorcía los huesos de la cadera. Todo por él para que sea más fácil para él para convertirse en lo que él me vio apropiado para ser.
Era como las largas piezas de músculos desgarrados ya estaba cuerdas; El control de mis extremidades y la cabeza agitándose de un lado a otro. Todo lo que podía ver era su sonrisa, así que le devolví el gesto. Me llaman el Titiritero,

Mi cuerpo oscuro y mi ojos son el hambre del oro.

En mis ojos, Nadie está solo.

Y con mis cuerdas y sueños, Usted será mi amigo también.

La última sensación de que podía sentir era su mano tirando con fuerza alrededor de mi cuello. Entonces. Un chasquido. Al principio, tenía miedo de ver la muerte acercándose a mí de esta manera. Nunca lo había pensado de esa manera. Yo habría dicho que no y se negó, si pudiera haber decidido todo por mi cuenta. Pero no lo hice.

Le dije que sí.

Con el cuello roto, la muerte era sólo medio segundo de distancia. Entonces no había más que una sonrisa dorada y sus cálidas manos, sosteniendo mis cadenas cuando mi cuerpo cayó.

Temprano a la otra mañana, mi compañera de cuarto me encontró. Mu**ta. Tuve suicidó por ahorcamiento a mí misma en el ventilador en el techo, asegurando mi muerte. Yo había saltado de la cama. Aparte de mí, era esa muñeca. La muñeca de porcelana rota con el vestido rojo y hermoso cabello rubio.

Usted se estará preguntando cómo estoy escribiendo esto para usted en este momento, o cómo encontré mi manera de contactar con usted. Me ha sido necesario a escribir mi historia antes de que yo la transmití.

Este es mi legado, Esto es lo que estoy dejando atrás.

No podía soportar la soledad más. No podía pararse frente a los problemas en la mía. Nos llevó mucho tiempo. Demasiado tiempo.

Queridos mamá y papá.

Lo siento mucho.

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Buenos Aires

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